Pases especiales
Pedro Carrillo presenta en el Festival de Málaga su ópera prima: Secretos de Dublín
El actor, productor y guionista malagueño debuta con una película inspirada en la emigración juvenil, la falta de oportunidades en Málaga y su propia experiencia en Irlanda

Pedro Carillo junto al reparto. / La Opinión

Pedro Carrillo aterriza en el Festival de Málaga con Secretos de Dublín, una ópera prima que no solo protagoniza, sino que también produce y levanta desde lo más personal.
El cineasta malagueño ha asumido prácticamente todos los frentes de una película que nace de la necesidad, del esfuerzo y de una experiencia vital que le cambió por completo. “Me he guisado y me he comido la peli entera”, resume con naturalidad.
A sus 28 años, Pedro Carrillo lleva más de una década abriéndose camino en el sector audiovisual. Ha trabajado como actor, director, guionista y también en distintos departamentos técnicos, acumulando experiencia tanto en cine como en televisión.

Rodaje de Secretos de Dublín. / La Opinión
Ese recorrido, que comenzó cuando apenas tenía 17 años, le ha llevado ahora a presentar en casa el proyecto más importante de su trayectoria: Secretos de Dublín.
La película cuenta la historia de Nacho, un joven de un barrio humilde de Málaga que decide marcharse a Dublín en busca de oportunidades. La precariedad, la falta de futuro y la imposibilidad de asumir la manutención de su hijo le empujan a tomar una decisión que también le obliga a distanciarse de los suyos.
El filme habla de sinceridad, de empatía y de todo aquello que muchas veces se calla por miedo, por vergüenza o por no hacer daño. Y, aunque no es una historia autobiográfica, sí está atravesada por la experiencia personal de su autor.
“Soy un guionista empírico”, explica Carrillo. “Tiene mucha inspiración en todo lo que he vivido y en todo lo que he visto”.
Porque Secretos de Dublín nace, en parte, de su propia marcha a Irlanda. En un momento complicado, y aconsejado por un amigo, decidió dejar Málaga y empezar de cero en Dublín, sin dominar el inglés y con la idea fija de ahorrar dinero para hacer una película.
Allí vivió en una casa compartida, llegó a compartir habitación con otra persona y trabajó en empleos alejados del audiovisual. El objetivo era claro: reunir los recursos necesarios para sacar adelante su proyecto.
“Yo me fui a Dublín con la decisión y el objetivo de hacer una peli”, cuenta.
Lo que encontró allí cambió también su mirada como creador. La historia que inicialmente quería contar era muy distinta, pero el choque cultural, las relaciones personales y la experiencia de vivir fuera terminaron empujándole hacia un drama mucho más íntimo.
De ahí surge también el personaje de Nacho, un joven que conecta con la realidad de muchos jóvenes malagueños que sienten que en su ciudad cada vez es más difícil construir un futuro.
“Málaga es muy bonita, nos encanta vivir en ella, pero no podemos vivir en ella”, afirma el cineasta.
En esa frase se concentra buena parte del alma de la película. Pedro Carrillo pone el foco en una generación que muchas veces no se marcha por aventura, sino por obligación.
“Nos venden que esta juventud es aventurera y que se va por la experiencia, pero mi caso y el de muchos otros no fue ese. Yo, por mí, no hubiera abandonado Málaga”, asegura.
Los retos
La cinta, rodada entre Málaga y Dublín, tiene además una fuerte raíz local. La parte malagueña se filmó en Nueva Málaga, una barriada muy ligada a la historia familiar y personal del director.
Pero sacar adelante la película también fue una historia de resistencia detrás de las cámaras.
Pedro Carrillo escribió el guión, interpretó al protagonista y produjo el proyecto mientras lo financiaba con su propia economía. Durante casi tres años, toda su vida giró alrededor del filme.
“Todo lo bonito que tiene hacer una peli sin que nadie te influya en las decisiones tiene también todo lo horrible de eso, que básicamente es financiarla”, explica.
A eso se sumó el reto de mover a parte del equipo técnico de Málaga a Dublín y negociar cada paso con un presupuesto muy ajustado. Aun así, poco a poco fueron sumándose apoyos, colaboraciones y personas dispuestas a echar una mano.
La presencia de Secretos de Dublín en el Festival de Málaga supone un paso importante en su carrera, aunque él lo vive con cierta calma. La gran euforia, recuerda, llegó el año pasado, cuando el proyecto empezó a abrirse camino dentro del certamen.
Ahora lo entiende como una consecuencia natural del trabajo realizado. “Son consecuencias de un trabajo bien hecho”, sostiene.
Más allá del estreno, Pedro ya mira al futuro. Entre sus próximos objetivos destaca The New Hope Studio, un nuevo estudio de producción en Málaga con el que quiere impulsar proyectos audiovisuales y apoyar a jóvenes creadores.
La iniciativa busca servir de puente para quienes salen de escuelas de cine y necesitan un espacio, una estructura o una oportunidad para empezar a rodar.
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