Entrevista
Marta Matute ('Yo no moriré de amor'): “Quiero que la gente sienta la película como un abrazo”
La joven realizadora debutante ya es la clara favorita a la Biznaga de Oro por su película sobre la irrupción del Alzhéimer en una familia y su proceso de reconstrucción

Marta Matute, en el photocall del Muelle Uno / Jorge Zapata/EFE

La directora Marta Matute presentó hoy su debut, Yo no moriré de amor, en la Sección Oficial a Concurso del Festival de Málaga, una historia profundamente personal sobre la enfermedad, la familia y la capacidad de reconstruir los vínculos. La cineasta, clara favorita a la Biznaga de Oro, habla de la recepción del público, del origen del título y de cómo una experiencia íntima terminó convirtiéndose en su primera película.
¿Cómo ha sido ver la reacción del público ante la película?
Con cautela al principio, pero la verdad es que es increíble. Mola mucho cuando de repente sientes que la película está gustando y que la gente la está entendiendo. Y que ve que, a pesar de la dureza, también tiene esa ternura y esa humanidad.
¿Le preocupaba que esa ternura no llegara?
Sí, porque muchas veces cuando te dicen que la película es muy dura parece que lo dicen como algo negativo. Y yo pensaba: “Pero si también tiene mucha ternura...”. Entonces te preguntas si eso va a impedir que el público entre en la historia o si puede cerrar puertas. Por eso es muy bonito ver que la película se entiende como yo quería y que el público la siente como un abrazo.
El título, 'Yo no moriré de amor', es muy potente. ¿Fue de las primeras cosas que tuvo claras?
Sí, lo tenía clarísimo. Viene de un pensamiento muy concreto: mi madre estaba enferma y ya vivía en una residencia, con mucho deterioro. Había una mezcla muy fuerte de emociones: un dolor enorme y también un amor muy grande por ella. Recuerdo salir de la residencia caminando por la calle y pensar: “Yo ya no moriré de amor”; en el sentido de que aunque algún día vuelva a enamorarme y me rompan el corazón, nunca será tan fuerte como lo que estoy sintiendo ahora. De ahí viene el título. Luego, dentro de la película, también tiene otra lectura: la de intentar sobrevivir y seguir adelante.
¿Cuándo decidió que esa experiencia tan personal iba a convertirla en una película?
No fue algo inmediato. Sí participé en una obra de teatro en la que apareció un poco el tema, porque me llamaron para actuar. Pero yo sabía que tenía que hacer algo con esa experiencia, aunque no sabía exactamente qué. Entré en las residencias de la Academia de Cine y fue ahí cuando empezó a tomar forma el guion. Al principio me cuesta pensar que yo misma iba a transformar esa historia en una película.
La película habla de la enfermedad, pero también de cómo una familia se reconstruye.
Sí. En mi familia discutíamos mucho y había bastante distancia entre nosotros, incluso entre mis padres. Pero cuando empezó la enfermedad de mi madre, nos unimos todos; desde la tristeza, claro, pero nos unimos. También hubo personas cercanas que desaparecieron en ese momento. Y eso hizo que nosotros nos apoyáramos aún más.
En mi familia había mucha distancia entre nosotros pero cuando empezó la enfermedad de mi madre, nos unimos todos; desde la tristeza, claro, pero nos unimos
En la película se percibe ese proceso de acercamiento.
Sí, para mí está en esos pequeños gestos: cómo los personajes empiezan a mirarse de otra manera, cómo se permiten hablar o compartir cosas que antes no se decían... Son detalles pequeños, pero dentro de una familia poco comunicativa tienen una dimensión enorme.
La película tiene un estilo muy contenido, con planos largos y observación. ¿Cómo construyó esa mirada?
Tenía muy claro que quería filmarla así. La casa debía tener mucha presencia y casi mezclarse con los personajes, también a nivel cromático. Luego trabajé mucho con el equipo, especialmente con la directora de fotografía, Sara Gallego. Tiramos mucho de intuición: imaginar el tiempo de cada escena, dejar que las cosas ocurran sin subrayarlas demasiado. Los planos mantienen cierta distancia y poco a poco se van acercando a los personajes.
Quizás mi próxima película será un reto: contar una historia que no esté tan dentro de mi cuerpo
¿El plano final también lo tenía claro desde el principio?
Sí, desde la primera versión del guion. Tenía claro que terminaría con ella saliendo de plano, la noticia de que ya no queda nada y esa casa vacía. La película empieza y termina con la casa vacía: al principio con la voz de la madre y al final con silencio. Y con el padre quedándose allí, con ese cigarro humeante, como preguntándonos qué pasará ahora con él.
Después de una película tan personal, ¿piensa ya en el siguiente proyecto?
Creo que la próxima tendrá un tono diferente, quizá un poco más ligero. También me gustaría trabajar en un equipo de guion y escribir con otras personas, algo que todavía no he hecho. Será otro reto: contar una historia que no esté tan dentro de mi cuerpo.
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