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Reconocimiento

José Alba: "Mi mujer fue la primera persona que invirtió en mi productora"

El productor malagueño, al frente de Pecado Films, ha recibido el Premio Talento Andaluz de Canal Sur

El productor malagueño, con su premio

El productor malagueño, con su premio / Festival de Málaga

Eduardo Parra

Eduardo Parra

Málaga

El productor malagueño José Alba ha sido reconocido por Canal Sur con el Premio Talento Andaluz en el marco del 29 Festival de Málaga, un premio que llega después de años de trabajo levantando proyectos desde su productora Pecado Films. Hijo de un entorno humilde y alejado del cine, Alba ha construido una trayectoria que le ha llevado desde un barrio trabajador hasta estudiar cine en Los Ángeles y producir algunas de las películas españolas más destacadas de los últimos años. En esta conversación repasa sus orígenes, las dificultades de crear una productora desde cero y la pasión —y el riesgo— de dedicar años de vida a una historia.

Muchos de quienes le conocen le definen como un "tipo de barrio". En esa expresión parece esconderse bastante de tu historia.

Sí, claro. Yo vengo de una familia súper humilde que no tiene nada que ver con el cine. En realidad, el único vínculo era el trabajo de mi abuelo, que al final fue lo que me llevó a mí a la industria. Nací en 1975, en una familia complicada, con una madre soltera desde el 76. Crecí en un entorno muy natural, muy de barrio, de gente trabajadora. Mi madre trabajaba de noche, mi abuelo de tarde y yo iba por la mañana al colegio. Era un entorno peculiar, pero muy normal.

Y de pronto, fundido a negro… y aparece estudiando en Los Ángeles.

[Ríe] El proceso fue más largo. Yo llegué a Los Ángeles para estudiar producción de cine, pero antes había estudiado Económicas porque realmente no sabía muy bien a qué dedicarme. Probablemente habría terminado trabajando en carpintería o algo parecido, que era lo que había a mi alrededor y lo que sabía hacer. Al final empecé a darle vueltas a cómo podía relacionarme con el cine y acabé estudiando Económicas y después un máster en la escuela de cine de Ronda. Iba todos los veranos allí, porque mi familia es de Yunquera y podía quedarme con ellos. Aquello fue muy importante: había profesores europeos muy relevantes, gente de la industria… y me cambió la perspectiva.

La primera película en la que trabajé fue 'El gran marciano'. No era el mejor augurio para el futuro, la verdad

Después llega a Madrid.

Sí, me fui a Madrid con una deuda de casi 4.000 euros del máster, más los primeros alquileres. Pero tenía trabajo en una productora. La primera película en la que trabajé fue 'El gran marciano'. No era el mejor augurio para el futuro, la verdad. Con el tiempo monté una empresa con unos socios. Nos fue bien durante un tiempo, pero llegó la crisis de 2007-2008 y aquello se vino abajo. Fue un momento complicado: problemas económicos, personales… y tuve que replantearme todo.

¿Y ahí nace Pecado Films?

Exacto. Decidí montar la empresa en Málaga. No tenía dinero, literalmente. La primera inversión fue mi mujer, que me dijo: “Adelante”. Durante un tiempo vivimos de su sueldo mientras yo desarrollaba proyectos desde casa, con un ordenador. A partir de ahí empezaron a salir cosas. Una de las apuestas más grandes fue Guernica. Fue una jugada arriesgadísima: ponerlo todo a una carta. Pero salió bien y nos situó en el mercado.

En su trayectoria aparece también el director Alexis Morante.

Yo lo quiero muchísimo. Lo conocí después de ver uno de sus cortos, cuando estaba nominado a los Goya. Me impresionó tanto que lo llamé directamente y le dije: “Quiero hacer una película contigo”. A partir de ahí empezamos a hablar de proyectos y acabamos haciendo 'El universo de Oliver'. Trabajar con Alexis es muy fácil porque, aunque somos cabezones, también somos flexibles. En el cine eso es fundamental: hay mil maneras de hacer las cosas y necesitas empatía con la gente con la que trabajas.

Montar una productora con prestigio no es tan sencillo como parece desde fuera.

No, para nada. Una de las decisiones importantes fue apostar por proyectos en los que creíamos aunque no fueran rentables. Por ejemplo 'Viaje al cuarto de una madre'. Económicamente no fue un negocio, pero nos posicionó mucho en la industria.

Y luego llega otra pieza clave en la empresa: su socia Odile Antonio-Baez.

Sí. Publiqué una oferta en LinkedIn buscando a alguien que empezara como ayudante de producción, pero con la idea de convertirse en productora y socia. Ella se lo creyó. Empezó con un sueldo muy bajo, pero confié plenamente en su talento. Con el tiempo se convirtió en socia y eso cambió todo. Cuando ya no eres una sola persona puedes abarcar más proyectos y generar un flujo de trabajo continuo.

¿Qué tipo de películas le gustaría hacer?

Si te digo la verdad, me encantaría hacer películas como las de James Cameron o Stanley Kubrick. Pero eso no siempre es posible. Lo que sí quiero es hacer películas de las que me sienta orgulloso. Me da igual el género: autoral, comercial… Lo importante es que tengan calidad y que consigan lo que creo que debe hacer el cine: sacarte durante hora y media o dos horas de tu vida y llevarte a otro sitio.

¿Qué importancia tiene un festival para un productor?

Muchísima. El Festival de Málaga se ha convertido en una referencia para el cine español. Estar aquí ya es importante, pero ganar un premio te coloca automáticamente en la mente del público y de la industria. Es una etiqueta de calidad y una herramienta de visibilidad muy potente.

Ahora mismo está desarrollando varios proyectos. Uno de ellos es 'La caza del jabalí blanco'.

Sí, es una película complicada. Habla de inmigración dentro de un thriller que roza el terror. Tiene un tono parecido a 'Get Out'. Es un proyecto difícil porque el mercado suele apostar por historias más accesibles, pero ahí estamos, trabajando para sacarlo adelante.

Si no tengo una conexión emocional con el proyecto, me resulta casi imposible hacerlo

También hay un proyecto relacionado con Camarón.

Sí, estamos trabajando en algo que tiene que ver con él. Es un proyecto muy especial, pero todavía está en una fase muy inicial, así que prefiero no contar demasiado.

Cuando decide producir una película, sabe que vas a dedicarle años de su vida. ¿Cómo toma esa decisión?

Hay una parte racional: pensar si se puede financiar, si tiene mercado… Pero la mayor parte es emocional. Tienes que creer en la historia. Si no tengo una conexión emocional con el proyecto, me resulta casi imposible hacerlo. Tiene que ser una historia que sienta que merece ser contada.

¿Y con qué sueña ahora José Alba?

Con algo muy sencillo: seguir trabajando en esto. Poder levantarme cada día y seguir haciendo películas. Que la empresa siga adelante, que Odile pueda continuar con ella durante muchos años y que nosotros podamos seguir viviendo de contar historias. Para mí ese es el verdadero sueño. Ni el dinero ni los premios tienen tanta importancia como poder seguir haciendo cine.

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