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Crítica

'La mujer de la fila': convencional 'basado en hechos reales'

Reseña de la película de Benjamín Ávila, en la Sección Oficial a Concurso del Festival de Málaga

Natalia Oreiro, en 'La mujer de la fila'

Natalia Oreiro, en 'La mujer de la fila' / Netflix

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

La mujer de la fila

Dirección: Benjamín Ávila

Guión: Benjamín Ávila y Marcelo Müller

Intérpretes: Natalia Oreiro, Amparo Noguera, Alberto Ammann, Federico Heinrich

"Dejá de jodé, ma, que el que está en la cana, soy yo", dice el hijo preso. "En la cana estamos todos: tú, tus hermanos y yo", responde la madre. Hay mil películas sobre la cárcel, sobre escaparse, aprender a vivir en ellas, buscar una segunda oportunidad; pocas, en cambio, sobre su devastador off: las familias que deja en la cuneta, forzadas a proseguir el día a día mientras se programan visitas, se cocinan tuppers para driblar los ranchos de prisión, se habla con abogados en busca de una solución y un doloroso etcétera. Justo eso es lo que aborda Benjamín Ávila, que omite deliberadamente escenas en el interior del penal, en 'La mujer de la fila', implementando la fórmula de ese cine comercial pero conscious del Hollywood de hace unas cuantas décadas, que buscaba en historias personales (y reales) un diálogo con los contextos sociales.

La película hace check en todas las casillas del subgénero: esforzada interpretación de Natalia Oreiro (que se viste de Sally Field o Meryl Streep para componer a una madre coraje de armas tomar), escenas de juicios con suspense antes del veredicto, momentos de sororidad femenina, las fotos de los protagonistas reales antes de los créditos, escenas con mujeres de la fila de verdad contando sus peripecias en plan docudrama... Ya se hacen una idea, ¿verdad? Todo profesional y correcto.

Lo curioso en este caso es que uno, al final, antes de que comience el scroll de nombres del equipo artístico y técnico del filme, te descubren la peripecia genuina, la de Andrea Casamento, y te das cuenta de que la historia buena no era la que te acaban de contar: a ver, ¿decides hacer esta película sobre una madre que se enfrenta a la encarcelación de un hijo aparentemente santo en vez de otra sobre esa misma mujer que en esas visitas conoció a un preso, se enamoró de él, le siguió visitando en la prisión catorce años (14), terminó fundando una Asociación Civil de Familiares de Detenidos y siendo parte del Subcomité para la Prevención de la Tortura de las Naciones Unidas? Pero es que encima para hacer lo que ha terminado siendo 'La mujer de la fila', avisan al final, también antes de los créditos, de que han 'debido' retorcer la historia original "por razones dramáticas", ya que, dicen, en realidad el primogénito de Casamento no era culpable y aquí sí. En fin, todo profesional y correcto pero previsible y, lo peor, algo manipulador.

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