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Letras

La Feria del Libro empieza a contar una historia más ambiciosa

El elogio a la imaginación de la escritora y pregonera Esther García Llovet marca el inicio de la edición número 55, que contará con autores como Irvine Welsh, María Dueñas y Alan Hollinghurst

Las casetas de la Feria del Libro ya han tomado el Paseo del Parque

Las casetas de la Feria del Libro ya han tomado el Paseo del Parque / Álex Zea

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

Ya le esperan en el Paseo del Parque las historias, los personajes, los asombros, las emociones que habitan la página impresa. La Feria del Libro ya ha abierto sus casetas para una edición en la que redobla ambiciones y busca nuevos puertos marcados por la exigencia y la calidad en una programación que busca a todos los públicos. Los británicos Irvine Welsh y Alan Hollinghurst, el periodista Martín Caparrós y la superventas María Dueñas, además de podcasters como Las Hijas de Felipe, autores mediáticos como Christian Gálvez, Elsa Punset o Vicente Vallés y exigentes como Aroa Moreno Durán y Chantal Maillard, entre muchos otros, componen el cartel de la edición número 55 de la cita. Hasta el 10 de mayo, todo estará en los libros.

El tradicional paseíllo de autoridades (la Feria del Libro es una de las pocas iniciativas que reúnen a prácticamente todas las instituciones en su puesta en marcha) y el pregón de la cita marcaron ayer la primera tarde. La escritora malagueña Esther García Llovet abrió con sus palabras la programación, proponiendo un mensaje de reivindicación de la imaginación como herramienta necesaria no sólo para escribir sino también para leer. «Está todo en internet, en la nube; es el mayor archivo de información que ha habido en la historia. Lo que pasa es que la información no es el conocimiento. El conocimiento es otra cosa. Y la imaginación, otra más distinta todavía», comenzó la autora de 'Spanish beauty' y 'Los guapos', entre otras novelas.

Foto de familia de organizadores, autoridades y colaboradores de la Feria del Libro de Málaga

Foto de familia de organizadores, autoridades y colaboradores de la Feria del Libro de Málaga / Álex Zea

«Para escribir hace falta imaginación, eso por descontado, pero para leer también. Hace falta imaginación para que las palabras no se queden en eso, en palabras, en texto, en algo solo impreso, y esa imaginación necesaria para leer nos la están secuestrando sin que nos demos cuenta», incidió García Llovet, quien rememoró cómo su madre, que vivía en la calle Císter, le contaba cómo «se despertaba cada cuarto de hora en la noche con las campanadas de la Catedral», o cómo Milka, la perra, iba a buscar a su abuelo al Hospital Noble donde trabajaba. «Cuando me lo cuenta yo lo veo, lo imagino, lo recreo y le doy cuerda. Con los libros, con leer, pasa algo parecido: que hay que usar o tener imaginación. Y no todo el mundo la tiene, nos la están robando con todo tan masticado como nos lo meten en la boca. Pero siempre será algo que se pueda aprender y entrenar», apuntó la autora.

La autora Esther García Llovet, leyendo su pregón

La autora Esther García Llovet, leyendo su pregón / Álex Zea

El pregón de la autora no fue un elogio de los libros y de la lectura en sí; de hecho, no quiso hablar de libros, porque, dijo, eso lo ha hecho ya mucha gente «mejor» que ella, «y para hacerlo bien de verdad hay que ser Borges». A cambio compartió con los asistentes un breve relato que puso en práctica lo que quería decir: la historia de un hombre que tenía la suficiente imaginación y ganas de contar historias que jamás necesitó saber leer para llevarlo a cabo.

Volver a ser

Tras unos años complicados, marcados por la crisis del sector editorial y librero, la Feria del Libro malagueña quiere volver a ser la que fue durante un tiempo, «la tercera feria española», tal y como recuerda el director de la cita, Manuel García Iborra. La búsqueda de un nuevo esplendor viene con cifras al alza: así, se han desplegado en el Paseo del Parque 71 casetas, el mayor número de la historia, incrementándose en un 10% el total de editoriales y librerías presentes en el encuentro; también se añaden espacios (el Auditorio Eduardo Ocón acogerá actividades) y se crea un premio de relatos, para que la Feria sea un acontecimiento más abierto y «de ciudad», en palabras de Txema Martín, el nuevo director de contenidos de la iniciativa.

También se suman patrocinios privados (liderados por la Fundación Unicaja) para enriquecer el presupuesto, que pasa de los 150.000 euros de la convocatoria del 2025 a los entre 180.000 y 200.000 previstos para la inminente edición. La Diputación, la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), la Universidad de Málaga (UMA) y el Centro Andaluz de las Letras (CAL) también aportan al proyecto.

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