¿Un grupo de WhatsApp entre aficionados de equipos rivales?

El experimento sonoro “42 pasiones” hizo latir sus corazones al unísono siguiendo el ritmo de la identidad sonora de LaLiga. Ahora son amigos y hasta comparten grupo de WhatsApp, algo que ninguno de ellos se habría imaginado

“Buenos días, mi nombre es Lucas Vidal y soy el compositor de la identidad sonora de LaLiga. Estamos haciendo un experimento, así que primero vamos a ensayar…” El joven compositor, ganador de un Emmy y dos premios Goya, acaba de hacer su entrada en el set de grabación y pronuncia estas palabras ante 42 personas que le miran entre incrédulas y expectantes. Van vestidas de negro, no se conocen, ignoran que cada uno representa a uno de los clubes integrantes de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank y que al final de la jornada sus corazones van a latir al unísono.

“Mi primera reacción al experimento es que era imposible. Que se acompasasen los corazones me sonaba como de otra galaxia”, explica Lucas Vidal en el making of del cortometraje de LaLiga “42 pasiones”. Pero lo cierto es que una investigación realizada en 2013 por la Universidad de Gotemburgo con un coro de 15 personas había demostrado que así es: cuando varias personas entonan una misma canción de forma simultánea, da igual su sexo, edad, procedencia o aficiones, al final sus ritmos cardiacos terminan acompasándose. “Es como si les moviera un mismo sentimiento”, subraya el compositor.

Un sentimiento común: la pasión por el fútbol

Bajo el lema “Cuando sentimos juntos, sentimos más grande”, LaLiga se propuso repetir la hazaña y unir corazones, futbolísticamente hablando cada uno de un color, al ritmo de su nueva identidad sonora. No solo se repitió el hito científico, como se puede ver en el vídeo del experimento, sino también que a través de la experiencia los participantes hayan dejado atrás barreras y pugnas para disfrutar de un hermanamiento que nunca antes hubiesen imaginado. La prueba, un inaudito grupo de WhatsApp que mes y medio después de la grabación está más activo que nunca y del que participa incluso el propio Lucas Vidal. Da igual la nacionalidad -hasta 8 distintas participaron en el experimento-, el rincón de España en el que viven, que tengan 19, 34 o 65 años o que sigan a equipos rivales, porque a todos les une un mismo sentimiento: “La pasión por el fútbol”.

Así lo resume Melissa Vales, de 34 años, nacida en México de padres gallegos y fiel seguidora del RC Celta. Ella fue uno de los 4.000 aficionados que respondió a la convocatoria de LaLiga para participar en el “misterioso” ensayo y ganar una camiseta de su equipo. El formulario de inscripción no pedía mucha información, solo que dijeran de qué club eran y si estaban vinculados de algún modo a la música. Después, los preseleccionados tuvieron que enviar un vídeo de presentación y, finalmente los elegidos, viajar un fin de semana a Madrid donde se iba a llevar a cabo el experimento.

“No tenía ni idea de a qué iba. Pensaba que iba a hacer el ridículo si me ponían a cantar o si me preguntaban sobre otros equipos de LaLiga. Era todo incertidumbre”, nos cuenta Melissa, quien explica que, al igual que a todos los participantes, le pidieron que no hablase con el resto de personas antes de la grabación y no portase nada (camisetas, pulseras, fundas de móvil, fondos de pantalla…) que pudiese revelar su procedencia o equipo de fútbol.

42 latidos sincronizados

El sábado 5 de octubre se hizo el experimento: se les puso un pulsómetro en la muñeca y al tiempo que daban palmas, saltaban y hacían los coros bajo las órdenes de Lucas Vidal, la cardióloga del Hospital Clínico Universitario de Valladolid Tania Rodríguez Gabella, monitorizaba su frecuencia cardiaca y respiración. “Cuando se termina la primera grabación es cuando nos muestran las gráficas y descubrimos que nuestros corazones se han acompasado”, recuerda la aficionada celtista.

Pero aún faltaba la traca final. Al término del experimento y tras unas 12 horas de grabación, se desabrocharon las camisas negras que llevaban y descubrieron que debajo cada uno vestía la equipación de su club. Habían sido colocados estratégicamente y, por ello, al lado de Melissa estaba Daniel Mayor, de 29 años, y seguidor del RC Deportivo. “Descubrir las camisetas fue sorprendente. Ver que tienes al lado a tu eterno rival, con tu mismo latido, tus mismas pulsaciones… es muy llamativo”, apunta.

Tal y como explica en el vídeo Manuel Oliva, psicólogo clínico, “en el mundo del fútbol el aficionado tiende a desarrollar un fuerte sentimiento de pertenencia que a veces le lleva a rechazar a las personas que no pertenecen a su mismo círculo”. Tanto es así que al inicio del vídeo se puede escuchar a María, quien resultó ser la aficionada del RCD Espanyol, decir “los rivales cuanto más lejos mejor”. Paradójicamente, como reconoce el simpatizante del club coruñés, de ella surgió hacer el grupo de WhatsApp gracias al que hoy todos mantienen la comunicación. “Eso lo dijo en la entrevista que nos hicieron antes del rodaje, pero está claro que todos partimos con una idea y ahora tenemos otra muy distinta. Incluso ha quedado con otros participantes y tienen una relación muy buena y muy sana”.

De rivales, a amigos

El encuentro al que se refiere Daniel se dio entre María y José Antonio Rocabado, estudiante de veterinaria de 24 años, nacido en Bolivia e hincha del Levante UD: “Ella vino cuando el Espanyol jugó aquí contra el Levante y quedamos. Nos llevamos muy bien. Todos queremos que nuestro equipo gane y la rivalidad en el campo es normal, pero fuera podemos ser amigos”.

¿Estará de acuerdo la seguidora del Celta? ¿Ha cambiado su juicio sobre los aficionados del Deportivo? “Totalmente. ¿Cómo no iba a ser así si han elegido al chico más lindo de A Coruña? Es un encanto”, responde Melissa en alusión a Daniel. “Es muy bonito ver que al final no somos tan diferentes”, subraya.

La clave de la transformación vivida por los participantes en la iniciativa de LaLiga la explica Noelia Palomares, de 25 años y aficionada del Valencia CF: “Hasta última hora no supimos de qué equipo éramos, entonces al haber estado conviviendo con ellos, no había rivalidad ni prejuicios y se fueron forjando los lazos que ahora hay entre nosotros”. La valencianista, al igual que el aficionado granota, también recurre a la palabra “amigos” para referirse a sus compañeros de experimento y, ahora también, de aplicación de mensajería: “Nos llevamos todos superbién y en el grupo comentamos los partidos, también si a alguno nos entrevistan o se habla del experimento… Esto nos ha cambiado a todos. A cualquier sitio que vayamos, sabemos que tenemos un amigo y veremos los encuentros de otra manera”, apunta.

Pedro del Cerro, un madrileño de 51 años que vive en Pontevedra pero profesa un amor incondicional por el Athletic Club, reitera esta idea: “El momento en el que nos quitamos la camisa fue mágico, alucinante, sobre todo por el buen rollo que se había generado durante el proceso y que se mantiene en el grupo de WhatsApp. Nos hemos dado cuenta de que efectivamente lo que nos une es el fútbol, da igual el equipo. Es más, ahora simpatizas con el equipo del chico o chica que tenías al lado, porque ya no piensas tanto en el club y la rivalidad futbolística, sino en la persona que estaba bajo la camiseta”.

Silvia Ferrer, atleta de 48 años y apasionada de la SD Huesca, da fe de esta sintonía entre aficiones y del alcance de una experiencia “increíble”. Profesora de educación física y música en un instituto en Tarragona, su perfil parecía idóneo para el experimento y, por eso, en su caso, fue el propio club el que le propuso directamente formar parte del proyecto. El fin de semana del rodaje ya estaba inscrita en una carrera pero por representar a su ciudad y a su equipo dijo sí y viajó a Madrid. Hoy no puede estar más satisfecha de su apuesta. “El experimento fue muy bonito, fueron horas de dar las palmas, cantar y que al final nuestros corazones latiesen al mismo tiempo, pero yo me quedo con las personas que he conocido, los lazos que se han creado y el mensaje de unión. Ha cambiado mi vida y la percepción del fútbol”.

“A veces leemos noticias sobre enfrentamientos entre aficiones, pero esto no debería ocurrir. La rivalidad en el deporte debe ser sana, con respeto, y aunque a veces hay tensión durante los partidos, al terminar debemos ser capaces de dejarla atrás e incluso ir y tomarte algo con los seguidores del club contrario”, dice Daniel, el seguidor herculino. Se trata de una reflexión que comparten todos los entrevistados y que ha calado muy profundo en ellos, hasta el punto, como reconoce el seguidor del Levante, de que “antes era más cerrado con los aficionados de otros equipos, sobre todo con los del Valencia CF e incluso en la universidad no me acercaba mucho a ellos… Una experiencia así te quita los prejuicios y te ayuda a relacionarte más y mejor con las personas.”. Como apunta Pedro, el hincha del conjunto bilbaíno, el aprendizaje trasciende lo futbolístico y debería “extrapolarse a otros ámbitos, como la política. Lo importante es que por encima de todo están las personas”.

El director de cine Álvaro Brechner, ganador de un Goya por “La noche de 12 años” ha sido el encargado de crear el cortometraje que resume el experimento. El resultado es un vídeo de apenas 4 minutos que Silvia, la seguidora oscense, califica como “emocionante”, gracias a la realización del cineasta y a la composición de Lucas Vidal. “Está muy bien recogido todo lo que vivimos y es muy bonito que se hayan preocupado de que aparezcamos todos, los representantes de los 42 clubes de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank”, apunta la celtista Melissa.

¿Repetirían el experimento? La respuesta es un sí unánime. “La gente tiene muchas ganas de que haya un reencuentro. Es complicado que nos juntemos todos, pero yo me encargaré de promoverlo”, afirma el gallego Daniel. “Y si no, que LaLiga nos vuelta a juntar, quizá para hacer otro vídeo o uno igual dentro de unos años”, sugiere. La pelota está en su campo.

“Cuando sentimos juntos, sentimos más grande”