NO PODEMOS PERDER EL TREN DE LA MOVILIDAD ELÉCTRICA

Jorge Olcina
ANÁLISIS - Sergio Fernández Munguía
@Sergio_FerMun

Creo que ya nadie duda, también dentro de la propia industria del automóvil, de que el futuro de la movilidad pasa por la electricidad. Y lo hará no solo porque no podemos permitirnos seguir quemando combustibles fósiles al ritmo al que lo hacemos, sino porque el propio automóvil eléctrico pronto superará tecnológicamente, prestacionalmente y económicamente a su homólogo de combustión.

En ese sentido, las ventas de coches eléctricos no paran de crecer en España. Ahora mismo lo hacen a un ritmo mayor del 100% interanual. Sin embargo, esta revolución no está ocurriendo todo lo rápido que nos gustaría. En el mes de marzo, apenas el 1% de las ventas de coches correspondieron a modelos eléctricos, el 1,7% si incluimos a los híbridos enchufables. Unas cifras esperanzadoras, pero todavía modestas.

Durante años, Europa ha sido líder en la industria del automóvil, tanto en tecnología como en fabricación. Y España es el segundo mayor fabricante a nivel europeo, solo por detrás de la todopoderosa Alemania. Con todo, ante la llegada de la movilidad eléctrica, el viejo continente se está quedando rezagado en esta carrera por dominar la movilidad del futuro.

El problema es que la Unión Europea ha estado durante años implantando políticas favorables al desarrollo del diésel. Un combustible intrínsecamente sucio y en el que la industria europea ha centrado buena parte de los esfuerzos tecnológicos de los últimos años. En Europa somos buenos fabricando “relojes de cuco”, pero no sabemos sobre baterías. Y las baterías son una de las piezas fundamentales de la movilidad eléctrica. A ello se suma que el mercado interno no es todo lo grande que debería, lo que está haciendo que la producción se mueva a lugares donde la mano de obra es más barata y la demanda de este tipo de coches mayor.

No podemos perder el tren de la movilidad eléctrica. Por el bien de nuestro tejido industrial, pero también por el de nuestra salud y la de nuestros hijos.

Redacción: Joan Lluís Ferrer (coordinador), Luis Mario Arce, Francisco José Benito y Minerva Mínguez. - Diseño y maquetación: Javier Caldito
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