12 de julio de 2008
12.07.2008
Francia

El burka impide a una marroquí ser francesa

12.07.2008 | 02:36
Polémica. El burka es habitual en países como Pakistán.

El Gobierno le niega la nacionalidad al considerar incompatible su forma de vida con los valores esenciales galos

Las autoridades francesas han negado la nacionalidad a una mujer marroquí de 32 años, casada con un francés y madre de tres hijos nacidos en Francia, por llevar burka y, por tanto, haber "adoptado en nombre de una práctica radical de su religión un comportamiento social incompatible con los valores esenciales de la comunidad francesa y sobre todo con el principio de igualdad de sexos", según publicó ´Le Monde´.
Así, por primera vez en Francia, el Consejo de Estado tiene en cuenta la práctica religiosa para pronunciarse sobre la capacidad de asimilación de un extranjero, según un fallo emitido el pasado 27 de junio. Hasta la fecha, sólo se rechazaba la concesión de la nacionalidad francesa a las personas consideradas próximas a los movimientos fundamentalistas.
En el caso de la mujer a quien se ha denegado la nacionalidad, Faiza M., se ha primado su manera de vestir y su vida privada para confirmar el rechazo a la concesión de la nacionalidad. La mujer había invocado el principio constitucional de la libertad religiosa y el hecho de que nunca había cuestionado los valores fundamentales de la República francesa, para que el Consejo de Estado anulara el decreto de 2005 que le negaba la nacionalidad.
La comisaria gubernamental Emmanuelle Prada-Bordenave relata las entrevistas mantenidas por la pareja con los servicios sociales y la policía y pone de relieve que, tres veces, Faiza M. se presentó "cubierta con el traje de las mujeres de la península arábiga, un vestido largo hasta los pies, velo cubriendo el pelo, la frente y el mentón, y un trozo de tela cubriendo el rostro que no dejaba ver los ojos más que por una ranura".

Salafistas. La pareja reconoció de forma espontánea su pertenencia al salafismo, la corriente islámica que defiende una lectura literal del Corán. Faiza M. asegura que no llevaba velo cuando vivía en Marruecos, que adoptó esta vestimenta en Francia y a petición de su marido, y que la lleva más "por costumbre que por convicción".
Según sus propias declaraciones, lleva una vida casi de reclusión y apartada de la sociedad francesa, no tiene idea alguna sobre la laicidad o el derecho de voto y vive totalmente sometida a los hombres de su familia. "Faiza M. parece encontrar todo esto normal y ni se le ocurre protestar contra esta sumisión", añade Prada-Bordenave, quien considera que las palabras de la mujer son "reveladoras de la falta de adhesión a algunos valores fundamentales de la sociedad francesa".

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