14 de noviembre de 2018
14.11.2018
Incendios forestales

Ascienden a 51 los muertos por incendios en California

El llamado 'Camp Fire' sigue creciendo mientras continúa la búsqueda de los desaparecidos

14.11.2018 | 08:45
Ascienden a 51 los muertos por incendios en California

El número de fallecidos en los dos gigantescos incendios que arrasan California se eleva ya a 51, después de que este miércole se encontrara otro cuerpo a causa del fuego en el sur del estado, mientras que en el norte hay más de cien desaparecidos.

La portavoz de la oficina del sheriff del condado de Los Ángeles, Nicole Nishida, informó del hallazgo de un cadáver calcinado en una vivienda del área de Agoura Hills, lo que aumenta a tres los muertos por el incendio bautizado como "Woolsey Fire", que afecta, entre otras, las poblaciones de Malibú y Calabasas, en el sur de California.

En paralelo, el "Camp Fire", que es el incendio más mortífero de la historia de California, continúa quemando el norte del estado, después de que ayer las autoridades notificasen el hallazgo de los restos de seis personas, que sitúan la cifra de fallecidos en 48.

La oficina del sheriff del condado de Butte ha publicado en las últimas horas una lista con los nombres, edades y lugares de residencia de 103 desaparecidos, aunque la Policía indicó que se trata de un listado "parcial" y que hay más personas sin localizar.

Las autoridades locales solicitaron el martes que un centenar de reservistas de la Guardia Nacional se trasladasen a la zona afectada para participar en las tareas de localización.

La mayoría de los desaparecidos reside en la población de Paradise, de 26.000 habitantes y que fue completamente engullida por las llamas.


Las imágenes del devastador incendio.

La localidad se encuentra en la falda de la Sierra Nevada estadounidense, con un clima seco y soleado que en el último medio siglo ha atraído a muchos jubilados, lo que ha hecho que la población se triplicase en cincuenta años.

La mayoría de la gente que aparece en la lista de desaparecidos tiene más de 60 años.

Además del más mortífero, el incendio es también el más destructivo registrado jamás en la historia del estado, al haber arrasado casi 9.000 estructuras: unos 7.700 hogares (en su mayoría en Paradise), 260 edificios comerciales y 859 "estructuras menores".

Ambos fuegos siguieron avanzando la pasada madrugada, aunque a menor ritmo que días anteriores: El "Camp" ha quemado un total de 54.600 hectáreas y en un 35 % está controlado, mientras el "Woolsey" ha arrasado 39.500 hectáreas y está contenido en un 47 %.

Pese a que su origen sigue siendo desconocido y las autoridades mantienen abiertas las investigaciones, algunos de los afectados por las llamas en el norte del estado han presentado una demanda contra la mayor compañía proveedora de gas y electricidad de California, Pacific Gas & Electric Co. (PG&E).

PG&E reveló la semana pasada que detectó un "problema" en una línea de alta tensión cercana al área donde se declaró el incendio solo unos minutos antes de que se iniciasen las llamas.

Por su parte, la Policía señaló que ha practicado seis detenciones de presuntos ladrones que habían entrado en propiedades de zonas que se encuentran o se encontraban bajo órdenes de evacuación.




El presidente estadounidense , Donald Trump, ha aprobado la solicitud de California para declarar los incendios "desastre de especial gravedad", lo que permitirá obtener ayuda financiera del Gobierno federal para alojamiento, desempleo, gastos legales y tratamiento psicológico de los afectados.

"Acabo de aprobar la solicitud de Desastre de Especial Gravedad para el estado de California. Quería responder rápido para aliviar un poco el increíble sufrimiento. Estoy con vosotros. Dios bendiga a todas las víctimas y familias afectadas", escribió el mandatario en su cuenta de la red social Twitter.

Trump ha desatado la polémica al culpar a las autoridades californianas de una "absoluta mala gestión" por los incendios y amenazar con cancelar futuras ayudas federales.

Hasta ahora, el incendio más letal que se había registrado en California fue el de Griffith Park en Los Ángeles en 1933, cuando murieron 29 personas.
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