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La Opinión de Málaga

Guerra en Ucrania

La UE se vuelca totalmente con Ucrania y anuncia más sanciones, armas y ayuda humanitaria

Los ministros de exteriores aprobarán la expulsión de Rusia del sistema Swift y la congelación de activos de su Banco Central y discutirán el uso del presupuesto europeo para enviar armamento a Kiev

Camiones militares rusos en Armyansk, en el norte de Crimea.

Mientras Moscú mantenga su ofensiva militar contra Ucrania, la Unión Europea y sus aliados occidentales -Estados Unidos, Reino Unido y Canadá- seguirán golpeando y asfixiando la economía rusa todo lo que puedan. El resultado de este compromiso político es una tercera ronda de sanciones que incluye desconectar al 70% de los bancos rusos del sistema de comunicación de pagos bancarios Swift, bloquear los activos del Banco Central de Rusia para impedir que utilice sus reservas para esquivar el impacto de las sanciones y prohibir a los oligarcas rusos que utilicen sus activos financieros en los mercados internacionales y se beneficien de los llamados pasaportes dorados.

A estas medidas se han sumado este domingo otra batería de medidas anunciadas por la UE: el cierre del espacio aéreo europeos a los aviones rusos -incluidos los jets de los oligarcas-, la prohibición de la emisión de noticias de la maquinaria mediática del Kremlin -Russia Today y Sputnik- así como nuevas restricciones a sectores clave para Bielorrusia -tabaco, madera, cemento, acero o carburantes minerales- por su participación en la invasión a Ucrania.

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El acuerdo occidental se produjo este sábado poco antes de medianoche, en vísperas de una nueva reunión de emergencia de los ministros de exteriores de la UE -la cuarta en ocho días- para coordinar el envío de ayuda militar y humanitaria a Ucrania. Los Veintisiete adoptaron la primera ronda de sanciones el pasado lunes, tras el reconocimiento del régimen ruso de las independencia de las autoproclamadas repúblicas independientes de Donetsk y Luhansk. La segunda andanada llegó el viernes, tras el inicio de la invasión aunque fueron numerosos los Estados miembros que pidieron una vuelta de tuerca más para convertir en realmente “masivo” y doloroso el castigo al Kremlin con el objetivo de detener la invasión de Ucrania.

Bruselas, junto a sus aliados occidentales, no ha tardado ni 24 horas en concretar la nueva batería de restricciones que será adoptada por los Veintisiete este domingo, posiblemente con nuevas sanciones también a Bielorrusia y un paquete de ayuda militar para apoyar al ejército ucraniano. “Todas las medidas dañarán significativamente la capacidad de Putin de financiar su guerra” y “erosionaran la economía”, explicaba el sábado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von ser Leyen, que ha avisado a Putin de que con su decisión de embarcarse en un camino de destrucción de Ucrania también destruirá el futuro de su propio país.

Banco central, Swift y oligarcas

El nuevo paquete de sanciones incluye cuatro elementos. El primero, la desconexión de los bancos rusos castigados por las sanciones europeas -el 70% según von der Leyen- del sistema de comunicación de pagos financieros Swift que utilizan más de 11.000 bancos en 200 países. Esto permitirá expulsarlos del sistema financiero y dañará su capacidad de operar a nivel mundial. “Swift es el sistema de pagos entre bancos mundial y cortarles les impedirá realizar sus transacciones financieras en todo el mundo lo que bloqueará efectivamente las exportaciones e importaciones de Rusia”, sostiene la presidenta de la Comisión Europea sobre una de las medidas que el gobierno de Volodímir Zelenski lleva pidiendo desde el principio y a la que más se han resistido algunos gobiernos europeos -particularmente Alemania- por el impacto para el comercio y la compra de gas.

La segunda gran medida, de un alcance todavía mayor, será la paralización de los activos del Banco Central de Rusia para congelar todas sus transacciones y hacer imposible que liquide sus activos y reservas internacionales lo que limitará su capacidad para sostener el rublo, que según la Casa Blanca entrará “en caída libre”. El tercer paquete pone el foco en los oligarcas “que facilitan la guerra en Ucrania y las actividades dañinas del gobierno ruso”. Para frenarlos, la propuesta diseñada por la Comisión Europea -en coordinación con el G7- incluye medidas para limitar la venta de la ciudadanía -los llamados pasaportes dorados- que permiten a los rusos ricos conectados con el gobierno convertirse en ciudadanos de nuestros países y acceder a nuestros sistemas financieros”.

Además, los aliados occidentales lanzarán esta próxima semana un grupo de trabajo trasatlántico de alto nivel para facilitar la implementación efectiva de las sanciones. El objetivo será “identificar y congelar” los activos de los individuos y empresas sancionadas “en sus nuestras jurisdicciones”. Un ejercicio que podrían seguir ampliando a otros funcionarios y élites rusas que cooperan estrechamente con el Gobierno de Vladimir Putin. “Estamos con el pueblo ucraniano en estas horas oscuras y estamos preparados para tomar más medidas para hacer que Rusia pague por su ataque a Ucrania”.

Envío de ayuda militar

Además del nuevo paquete de sanciones, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, también pondrá sobre la mesa un nuevo “paquete de asistencia de emergencia” a través de la Facilidad Europea de Paz para apoyar al ejército ruso con el envío de munición, combustible y otros suministros médicos urgentes. La propuesta responde a una petición directa del ministro de exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, el pasado viernes y “el objetivo es financiar el suministro de material letal al heroico ejército ucraniano que está luchando con feroz resistencia contra los invasores rusos, y proporcionar suministros no letales que se necesitan con urgencia, como el combustible”, ha explicado en un comunicado. 

Ante el agravamiento de la situación sobre el terreno son numerosos los países de la UE que han anunciado en envío de armas y suministros al país. Es el caso de Bélgica, con 3.800 toneladas de combustible y 2.000 armas, de Países Bajos que enviará 50 armas antitanque, 400 misiles y 200 misiles tierra aire, Portugal con granadas, munición y cascos, Estonia con misiles y munición o Alemania entre otros que, en un giro de 180 grados a su política de no suministrar armas letales a países en guerra, anunció ayer el envío de 1.000 armas antitanque y 500 misiles. 

Protección de refugiados

Sobre la mesa de los Veintisiete también está el cierre del espacio aéreo europeo a los aviones rusos. Hasta más de la mitad de los Estados miembros, desde Finlandia o Dinamarca hasta las tres repúblicas bálticas, Irlanda, Polonia o Bélgica, han tomado esta decisión que podría extenderse a los Veintisiete. Además, los ministros de interior también se reúnen este domingo de forma extraordinaria para coordinar el envío de ayuda humanitaria, la recepción de refugiados, la gestión de las fronteras y la política de visados.

Sobre la mesa estarán todas las opciones posibles, incluida la activación de la directiva europea de 2001 que permite conceder de forma temporal protección internacional automática a las personas desplazadas. Aunque hasta ahora nunca se ha utilizada la comisaria de interior, Ylva Johansson, ha confirmado su disposición a presentar una propuesta. "Estoy preparada para proponerla pero antes quiero escuchar la voluntad de los ministros a adoptada", ha explicado a su llegada al Consejo.

"Tiempos excepcionales, tiempo de acción y solidaridad", ha dicho el secretario de inmigración de Bélgica, Sammy Mahdi, que propondrá al resto de colegas la activación de este mecanismo para contornar los estrictos procedimientos de asilo. "Podría ser una solución pero necesitamos mecanismos vinculantes en la UE", ha reclamado a su llegada a la reunión el ministro sueco Anders Ygeman.

Desde el inicio de la invasión rusa, más de 368.000 personas, según el alto comisionado de la ONU para los refugiados Filippo Grandi, han huído de Ucrania. El grueso de ellos se encuentran en los países fronterizos de Polonia pero también a Hungría y Rumanía -que han recibido 300.000 personas en total- así como a otros países vecinos como Moldavia. "Es difícil dar cifras", ha dicho Johansson sobre cuántas personas podrían huir de Ucrania pero "tenemos que prepararnos para (recibir) millones".

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