Renato Brunetta solía ser uno de los más fieles defensores de Silvio Berlusconi, el fundador y líder de la centroderechista Forza Italia. Luego, de Mario Draghi. Durante casi 30 años, Brunetta, veterano economista de 72 años, atacó a sus enemigos políticos esgrimiendo números y datos en defensa de las políticas heterodoxas de Berlusconi. Así fue nombrado diputado, europarlamentario, y ministro de Innovación. Luego, con el nombramiento de Draghi al frente del Gobierno italiano en febrero de 2021, fue elegido ministro para la Administración Pública y, con ello, firmó algunas de las reformas clave que ha realizado Italia en los últimos meses. También se convirtió en un acólito del exjefe del Banco Central Europeo.

La caída de Draghi, a la que contribuyó Forza Italia, ha llevado así a Brunetta a convertirse en uno de los efectos colaterales de la crisis italiana. Este jueves, después de que Draghi formalizara su dimisión como primer ministro, Brunetta ha anunciado su salida de Forza Italia en protesta por la decisión de su cúpula de defenestrar al exbanquero.

"Forza Italia ha traicionado su historia y sus valores: el europeísmo, el atlantismo, el liberalismo, la economía social de mercado, la equidad. Las piedras angulares de la gloriosa historia del Partido Popular Europeo”, ha argumentado el político. "La cada vez más estrecha cúpula de Forza Italia se ha integrado en el peor populismo soberanista, sacrificando a un campeón como Draghi, orgullo italiano en el mundo, por el más miope oportunismo electoral", ha añadido.

Pero Brunetta no ha sido el único en tomar esta decisión que supone un gran golpe para Forza Italia. Antes que él, el jueves, Mariastella Gelmini, actual ministra de Asuntos Regionales, también anunció su abandono del partido centroderechista. Y otro parlamentario, el senador Andrea Cangini, asimismo se opuso abiertamente a la decisión de su partido de retirar su sostén a Draghi.

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La trayectoria de Mario Draghi, en imágenes. Agencias

Espacio para el centro

La situación ha dejado en evidencia el estallido de un partido -fundado en 1994 por Berlusconi-, cuya implosión, según algunos observadores, beneficia al llamado centro político, hoy prácticamente irrelevante pero por décadas tuvo un poder sin parangón en Italia de la mano de la Democracia Cristiana (1943-1994).

“Con el adiós de Brunetta, sumado al del Gelmini, Berlusconi pierde a unos de sus berlusconianos de siempre. El riesgo para Forza Italia es que, además, se vayan hacia ese centro que ahora intentará hacerse con todos ellos”, explica a este diario Luca De Carolis, periodista italiano especializado en información política.

También se ha producido nuevas salidas del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido populista artífice de la crisis que, tan solo hace un mes, abandonó Luigi Di Maio, quien fuera jefe de la formación anti-casta entre 2017 y 2020, pero que en los últimos años asumió posiciones más moderadas. “Con Di Maio, se fueron del M5E unos 60 parlamentarios en el inmediato, y otros se han sumado en los últimos días”, añade De Carolis.

La pregunta es cuál de las formaciones centristas que existen hoy día en Italia tiene más oportunidades de hacerse con este patrimonio, y si esto puede constituir la irrupción de una nueva gran fuerza centrista de cara a unas futuras elecciones. Dos de estos partidos -ambos fruto de escisiones del progresista Partido Democrático (PD)-, Italia Viva de Matteo Renzi y Azione de Carlo Calenda, han festejado la crisis de Forza Italia. “Hoy Forza Italia ha muerto en el peor de las maneras posibles”, ha escrito Calenda, en un mensaje en Twitter. Por su parte, Gelmini, la exministra de Asuntos Regionales, ya ha anunciado que entrará en su partido.