El líder de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del Ejército iraní, prometió que este sábado sería el último día. Que no habría más. Que las protestas habían terminado.

Su ultimátum, sin embargo, ha durado poco: este domingo las universidades del país persa se han llenado de manifestantes que, como si nada, como cada día durante los últimos 44, han salido a la calle a protestar contra la muerte de la joven de 22 años Mahsa Amini en particular y contra, sobre todo, la República Islámica y sus líderes en general. 

Lo que empezó a mediados de este septiembre como un movimiento de protesta contra la muerte de Amini y contra la obligatoriedad del velo se ha convertido en una enmienda a la totalidad del régimen. “¡Muerte al dictador!”, gritaban los manifestantes este domingo, según se puede apreciar en las decenas de vídeos colgados en las redes iranís este domingo. 

El dictador, para ellos, es el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. Como en cada protesta, los Basijs —un cuerpo paramilitar dentro de la Guardia Revolucionaria, formado mayormente por exconvictos cercanos ideológicamente al régimen y que es el encargado de lidiar con las protestas— han reprimido a los estudiantes y manifestantes con gases lacrimógenos y fuego real. En un vídeo se puede apreciar como un agente vestido de paisano se adelanta hacia los protestantes y dispara hacia ellos (apuntando con su pistola al suelo). 

Fallecidos en aumento

Según la agencia de noticias Hrana, vinculada a oenegés y activistas iranís en el extranjero, más de 280 personas han muerto desde que Amini falleció tras ser detenida por la policía de la moral. Como la joven kurda, las más de 280 personas muertas lo han hecho a manos de las autoridades y su represión a las protestas —Hrana también estima que cerca de una treintena de Basijs habrían muerto durante esta ola de manifestaciones.

Además, explica esta agencia, 14.000 personas han sido detenidas, entre las que hay decenas de artistas, periodistas y médicos, muchos de los cuales son amenazados si tratan a manifestantes heridos. 

“Hasta la fecha, los Basijs se han comportado con medida y cautela, y han sido pacientes”, ha dicho este domingo el jefe de la Guardia Revolucionaria en la provincia de Jorasán Junubi, Mohammedreza Mahdavi, que ha continuado: “Pero si la cosa sigue, todo puede salirse de nuestro control”.

Aunque durante las últimas semanas, la intensidad de las manifestaciones había disminuido, éstas, sin embargo, siguen. Y no hay visos de que vayan a terminar pronto. “Han pasado ya más de seis semanas desde que la muerte de Mahsa Amini desató una ola de protestas nacionales anti-gobierno, y a pesar de la campaña de terror de la República Islámica, la gente rechaza dar un paso atrás”, explica Hadi Ghaemi, director de la oenegé Iran Human Rights, con base en Noruega

“Esta gente arriesga todo para que sus voces sean escuchadas —continúa Ghaemi—, y la comunidad internacional debe también estar a la altura y imponer costes reales por todos los crímenes y violencia que la República Islámica está cometiendo a diario”.