El temor de una acción de la ultraderecha brasileña con el propósito de impedir la asunción de Luiz Inacio Lula da Silva, el 1 de enero, ha dejado de ser una hipótesis descabellada. Cuando falta menos de una semana para la ceremonia de traspaso de mando en Brasilia, buena parte del país se estremeció con la noticia de un fallido intento de hacer explotar un camión cargado de combustible en la carretera aledaña al aeropuerto de la ciudad de Brasilia. George Washington de Oliveira Sousa fue arrestado por la Policía Civil el pasado sábado. De acuerdo con la fuerza de seguridad, el empresario no solo es un seguidor del presidente Jair Bolsonaro sino que ha tomado a pie juntillas algunas de sus expresiones más desafiantes. El propósito de su accionar fue, de acuerdo con el comisario general de la Policía Civil en Brasilia, Robson Cândido, "iniciar un caos" que llevaría a "decretar el estado de sitio en el país" y "la intervención de las Fuerzas Armadas". Para alcanzar ese objetivo se había propuesto atentar contra el sistema de distribución eléctrica en la ciudad capital. Sin embargo, luego cambió su plan y colocó dinamita cerca de un camión cargado con combustible. De Oliveira Sousa no era un personaje ajeno al movimiento bolsonarista sino un asiduo visitante del campamento ultra que, desde hace semanas, se ha levantado frente a la sede del Ejército con el mismo propósito que pudo ser evitado por la Policía.

 De acuerdo con el diario paulista Folha, el arresto de De Oliveira Sousa "aumentó el clima de tensión en torno a la toma de posesión”. Integrantes del Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Lula, aliados del futuro presidente y autoridades del país "temen nuevos intentos de terrorismo y afirman que aumentan las presiones para desmovilizar el campamento de simpatizantes de Jair Bolsonaro". Otros analistas recordaron en ese sentido que el pasado 12 de diciembre grupos radicales promovieron una noche de violencia en Brasilia con la quema de carros, buses y tratando de invadir la sede de la Policía Federal.

De Oliveira Sousa es un arquetipo del ultraderechista que ha ganado notable espacio a partir de 2018 y que está convencido de que el capitán retirado perdió las elecciones de fines de octubre como consecuencia de una adulteración de las urnas electrónicas. Su paso de las palabras a los hechos estuvo sembrado de una retórica a favor del uso de las armas en el espacio público. "Lo que me motivó a adquirir las armas fueron las palabras del presidente Bolsonaro, que siempre destacó la importancia del armamento civil diciendo lo siguiente: 'Un pueblo armado jamás será esclavizado'", dijo también a las autoridades.

Incubadora de terroristas

El futuro ministro de Justicia, Flávio Dino, calificó de "grave" lo ocurrido así como "el terrible efecto del extremismo en Brasil" que tiene en los campamentos bolsonaristas uno de sus núcleos más activos, a los que definió como una "incubadoras de terroristas". "Propondré que el Procurador General de la República y el Consejo Nacional de Ministerios Públicos creen grupos especiales para combatir el terrorismo y el armamentismo irresponsable. El Estado de Derecho no es compatible con esas milicias política", añadió.

Silencio presidencial

A pocos días de abandonar el poder, Bolsonaro evitó pronunciarse sobre el episodio. Este domingo publicó un mensaje navideño en las redes sociales junto con un video en el que se ve al capitán retirado entregando regalos a los niños. El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Anderson Torres, dijo por su parte que esperará el resultado las investigaciones antes de comentar sobre la tentativa de hacer volar un camión de combustible en Brasilia. "Es importante que esperemos las conclusiones oficiales, para la debida rendición de cuentas".

"Añoranza de la transición de Fernando Henrique (Cardoso) a Lula", dijo Elio Gaspari, columnista del diario carioca O Globo sobre el modo en que se preparó el cambio de Gobierno hace 20 años. La ultraderecha se ha empeñado en recorrer el camino inverso. No solo porque Bolsonaro evitará traspasarle personalmente los atributos de mando a su sucesor, sino por la zozobra instalada de cara al 1 de enero. Lula se propone iniciar su tercera presidencia acompañado de una multitud.