La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner negó haber desistido voluntariamente de participar de la vida política y electoral argentina. "Acá hay proscripción", dijo tres semanas después de ser condenada a seis años de prisión por un tribunal federal en el marco de una causa relacionada con el manejo de la obra pública durante sus dos Gobiernos (2007-15). Al hablar durante un acto público en la periferia bonaerense, Fernández de Kirchner repitió alguna de las ideas expuestas el día que se conoció su sentencia, que ha incluido además la prohibición de ejercer cargos electivos. En este país, aseguró, rige un "Estado paralelo que define la vida de todos" y llamó al peronismo, el partido oficialista, a luchar por "una democracia sin mafias".

La dirigente, quien este año fue objeto de un intento de magnicidio, reapareció en medio de un nuevo e intenso conflicto entre el Gobierno nacional y la ciudad de Buenos Aires, administrada por la oposición de derechas, y cuyo alcalde, el Horacio Rodríguez Larreta, aspira a ganar los comicios de octubre venidero. Larreta es uno de los referentes de ese espacio que celebró el pasado 6 de diciembre el dictamen contra la vicepresidenta. A su criterio, fue derrotada la impunidad. Para la vicepresidenta, "lo que hicieron fue armar un juicio con denuncias, con una cronología electoral casi quirúrgica".

A su criterio, se trató de "un juicio armado de tres años" que ha derivado en una maniobra para impedirle participar libremente del ejercicio de sus derechos políticos. Fernández de Kirchner comparó el dictamen con los fundamentos que, al ser derrocado el peronismo, en setiembre de 1956, prohibieron "decir las palabras 'Perón', 'Evita' y cantar la Marcha Peronista". La vicepresidenta convocó a sus seguidores a manifestarse el próximo 24 de marzo, cuando se cumplirán 47 años del golpe de Estado, bajo la consigna 'Argentina y democracia sin mafias'. Sostuvo al respecto que, "a 40 años de la recuperación de aquella democracia no es justo para los que sufrieron las consecuencias de la dictadura ni para los millones de argentinos que siguen apostando a que la democracia es la mejor manera de vivir entre nosotros".

Según Patricia Bullrich, otra de las aspirantes presidenciales de la derecha, Fernández de Kirchner "ha demostrado que vive en el pasado y que no tiene absolutamente nada que ofrecer a los argentinos".

El conflicto institucional

Durante su discurso, la vicepresidenta cuestionó la decisión del Tribunal Supremo de ordenarle al presidente Alberto Fernández que eleve del 2,32% al 2,95% los fondos federales que recibe la ciudad de Buenos Aires. Indicó al respecto que la máxima autoridad judicial "hizo caso omiso" a una ley dictada por el Congreso que "consagró la nueva distribución" de fondos entre el Gobierno nacional y las provincias. Recordó a su vez que bajo la gestión del presidente Mauricio Macri (2015-19) se sancionó un decreto que le otorgó a la capital argentina "la ciudad más rica de Argentina" mucho más dinero del que, dijo, le correspondería. Fernández intentó resolver la situación mediante otro decreto que encontró su rechazo en el pronunciamiento del Supremo. "Estamos ante un hecho que no es jurídico, como su hubiera desaparecido el Estado de derecho" y que, remarcó, "influye en la calidad de vida de los ciudadanos".

Horizonte electoral inquietante

La nueva intervención pública de Fernández de Kirchner no parece modificar el horizonte de expectativas del peronismo de cara a las elecciones de 2023. El partido gobernante carece por ahora de candidato. Lo que ya sabe es que sus chances de retener el Gobierno son cada vez más acotadas como consecuencia de la alta inflación, de casi 100% anual, y el ajuste económico que golpea especialmente a los sectores sociales más castigados.

En este contexto se ha conocido una nueva encuesta según la cual el ultraderechista Javier Milei se encuentra en una situación de empate técnico con el peronismo, lo que podría dejarlo fuera de una eventual segunda vuelta con el candidato de derechas.