19 de noviembre de 2018
19.11.2018
La Opinión de Málaga
Novela

Convulsas guerras dinásticas

Reino de Cordelia publica 'La última batalla', de Javier La Orden Trimollet, que recrea las disputas dinásticas del convulso siglo XVIII

19.11.2018 | 17:52
Portada de 'La última batalla'.

La última batalla

  • Javier La Orden Trimollet
  • Reino de Cordelia
  • 22,95 euros

Javier La Orden Trimollet (París, 1951), traductor de Alejandro Dumas, tiene en su haber la meritoria hazaña de haber escrito la cuarta y última parte de la saga de los Tres Mosqueteros.

En El invierno del mosquetero (publicado en 2012 por la editorial Rey Lear) da continuidad a las aventuras del más famoso espadachín de la mano de un hijo ilegítimo de D´Artagnan, a quien Aramis, el único superviviente del simpar cuarteto, adopta. Sus aventuras, por cierto, le llevarán a cruzar el charco.

Se siente cómodo Javier La Orden en las novelas de capa y espada con aroma a Dumas, por eso en su última novela, La última batalla, publicada por Reino de Cordelia, ha seguido estas constantes para sumergirnos en la primera mitad del XVIII en un doble conflicto dinástico: la sustitución de los Habsburgo por los Borbones en España y la llegada de la dinastía Hannover, en sustitución de los Estuardo, en Gran Bretaña. Entre medias, la Guerra de Sucesión (que no de Secesión) en el tablero europeo y los intentos de los Estuardo por recuperar el trono, al menos en Escocia, recién unida a Inglaterra.

Y como hilo conductor, la familia española Larzáin, que, primero de la mano del padre y luego del hijo, se verá envuelta en mil y un aventuras, desde la toma de Barcelona en 1714 a la defensa de Cartagena de Indias junto a Blas de Lezo o los fallidos intentos de los Estuardo por hacerse con la corona.

La última batalla recorre a la velocidad del rayo la convulsa primera mitad del siglo XVIII y funciona a un doble nivel, como novela de aventuras pero también como libro de Historia para conocer las claves de estas luchas dinásticas, en esos tiempos lejanos en los que los reyes todavía eran los dueños y señores de tierras y almas porque las naciones no habían sido inventadas todavía.

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