16 de diciembre de 2018
16.12.2018
La Opinión de Málaga
Cuentos completos

Vladimir Nabokov: un clásico excelso, gota a gota

La rica producción literaria de Nabokov se engrandece con la edición por Anagrama de sus cuentos completos

16.12.2018 | 17:49
Vladimir Nabokov: un clásico excelso, gota a gota

Cuentos completos

  • Vladimir Nabokov
  • Traducción: María Lozano/Rafael Ruiz
  • Editorial Anagrama
  • 24,9 €

Una colección de 68 relatos escritos en su mayoría en su exilio europeo que demuestra su dominio de la ficción corta con su prosa inconfundible

Antes de que el autor de Lolita y Pálido fuego fuera catapultado a la fama mundial, Vladimir Nabokov escribió cerca de 70 cuentos, principalmente en su ruso natal. Siendo un joven emigrado, Nabokov dominó el género de la ficción corta como ningún autor lo había hecho antes: no es una tarea fácil para un novato, considerando que la pequeña literatura rusa del siglo XX ya estaba poblada por gigantes como Chejov e Ivan Bunin.

En concreto son sesenta y ocho relatos cortos del ruso que Anagrama acaba de publicar en español y que recogen el trabajo del hijo del escritor, Dmitri Nabokov, de recopilación, depuración y anotación de cada uno de ellos que se publican por orden cronológico atendiendo a la fecha en que fueron escritos o publicados. La edición de Anagrama añade además una valiosa aportación con las notas que el propio Nabokov realizó de cada uno de sus relatos y que cuenta, por ejemplo, como Ultima Thule fue su último relato escrito en ruso, en el invierno de 1939/40.

Esta es una colección para fanáticos de Nabokov, pero también para aquellos que no se dan cuenta de que detrás de la fachada de un gigante literario acecha también un coleccionista inocente de momentos que pasaban y que son reflejados con la misma grandeza.

Con la colección en la mano, uno puede ver claramente las muchas formas en que el talento artístico de Nabokov creció y evolucionó durante la primera mitad de su carrera, antes de que alcanzara la fama generalizada con la publicación de Lolita, en 1955. Esta colección ofrece una nueva visión de la «delicia combinatoria» única que se encuentra en la ficción de Nabokov.

Nabokov tenía una gran variedad en el tono y los temas de sus historias, incluso mientras mantenía su propio estilo de prosa inconfundible. Los cuentos van desde evocaciones líricas de la infancia y poemas en prosa que celebran los detalles superficiales de la vida cotidiana, hasta narraciones de comedia negra y el gusto por la ironía dramática que pisa una línea fina entre la belleza y la crueldad.

Las historias de Nabokov brillan y tiemblan con matices estilísticos y tramas enigmáticas. Sentimos la necesidad de resolver el misterio de cada una de sus obras cortas, brillando como pantallas en un cuarto oscuro. 

Nabokov tiene un don incomparable que es su capacidad para involucrar a los lectores en una especie de asociación creativa. De hecho, lo que hace que su prosa sea particularmente agradable e intrigante es el hecho de que cada uno de sus relatos cortos transforma al lector en un detective, es un curioso que trata desesperadamente de captar la trama maestra, o que desciende por lo que a él le parecen perturbadores senderos oscuros.

A lo largo de la colección, pero particularmente en sus primeros relatos, escritos en la década de 1920, Nabokov aborda con frecuencia el tema de la muerte súbita y la separación prematura y traumática. Como reflejo de su separación obligada de Rusia, tras la Revolución Bolchevique de 1917, y del posterior asesinato de su padre por un hombre que buscaba venganza Nabokov traslada su pena a una galería de personas que luchan desesperadamente para superar el dolor de sus pérdidas personales.

Algunos, como los protagonistas de Una cuestión de suerte y Navidad están tan abrumados por las tragedias que contemplan o cometen suicidio, mientras que otros, como el personaje de El retono de Chorb, luchan contra el espectro del aislamiento y el olvido. Después de la repentina muerte de su esposa por electrocución, Chorb recorre el camino de su luna de miel, tratando de «reunir todas las pequeñas cosas que habían notado juntos» con la esperanza de que a través de este proceso «su imagen crezca inmortal» y la reemplace para siempre.

En Navidad, Sleptsov, el protagonista, está devastado por la repentina muerte de su hijo, y decide suicidarse el día de Navidad. Sin embargo, mientras contempla algunas de las pertenencias más queridas de su hijo muerto, se sorprende por un extraño sonido: el crujido de un capullo que su hijo, un lepidóptero aficionado, había comprado algunos meses antes, pero se suponía que solo contenía una crisálida muerta. Del capullo sale una gran mariposa. A medida que sus alas se abren, parecen tomar el impulso de otra vida...

Pero también lo prosaico de lo cotidiano está al alcance de su mano prodigiosa, de su talento para transformar en sublime cada gota de realidad. No hay decepción posible en los cuentos de Nabokov.

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