12 de enero de 2019
12.01.2019
Novela

Los niños, una historia de vejez y soledad

La editorial Alba reedita Los niños una de las mejores obras de Edith Wharton, un relato prodigioso de un hombre atrapado en su destino

12.01.2019 | 19:06
Edith Warton sentada en su mesa de trabajo.

Los niños

  • Edith Wharton
  • Traducción de Catalina Martínez Muño
  • Alba Editorial. 2019
  • 12,50 €

Los niños pertenece al ciclo final de las novelas de Edith Wharton: tenía casi setenta años cuando la publicó en 1928, nueve antes de su muerte. Esto le permite contar la historia con tal pericia y maestría que la novela fue uno de sus mayores best sellers y, sin duda, una obra maestra, una de las mejores que escribió junto a títulos como La casa de la alegría o La edad de la inocencia.

Alba editorial reedita ahora esta novela (ya la publicó en 2005) y la convierte de nuevo en un hecho trascendente en el escenario actual de novedades literarias dada la propia magnitud y relevancia de Los niños.

Martin Boyne, ingeniero que ha recorrido medio mundo ejerciendo su trabajo, ha decidido poner fin a su vida de nómada viajero y se embarca rumbo a Europa en busca de Rose Sellars, la mujer que fue su amor de juventud, que se casó con otro por conveniencia, y que habiendo enviudado, espera a Boyne para, al fin, reunirse ambos y recuperar un destino truncado.

En el barco que debe conducirlo a ella, Boyne se encuentra con una animada troupe de siete niños, los hijos de unos viejos amigos, los Wheater. Chip, el más pequeño, Zinnie, Terry, Beatrice, Astorre Blanca y por fin Judith, la mayor, de 16 años cuyo sentido de la responsabilidad le hace desempeñar el papel de madre y por la que Boyne queda encandilado.

Con todo, el verdadero protagonista es Martin Boyne, un personaje y una creación soberbia y única de Wharton; un personaje dibujado con pincel fino para describir sus sutilezas y matices variados. Su protagonismo está escoltado por Judith y su vieja amante Rose, dos personajes medidos y auténticos .

La troupe de niños permite cerrar el circulo del retrato que quiere componer Wharton de unos padres burgueses y frívolos.

La historia alcanza su nudo gordiano cuando Wharton describe como Martín Boyle se ve atrapado entre el mundo que le abre Judith, con su ímpetu juvenil y vigoroso y la « escalofriante mediocridad de la vejez» de la mujer con la que esperaba casarse, convertida ahora en ominosa figura que no encaja en este inopinado idilio. Los dos caminos se le cierran y sólo le resta volver el nomadismo sin aventura del que provenía.

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