09 de marzo de 2019
09.03.2019
Novela

Historia de una habitación vacía

La delicada y certera prosa de Julia Navas Moreno en un relato que gana y seduce al lector desde la primera línea

09.03.2019 | 17:34
Historia de una habitación vacía

¿Qué hay en una habitación vacía?

  • Julia Navas Moreno
  • Canalla Ediciones
  • 17,90 €

Es esta una historia en apariencia cotidiana pero que el azar va transformando y modelando hasta límites insospechados. Esta historia y estas vidas, el destino, exige de estos personajes el máximo esfuerzo, valentía y coraje para afrontar una serie de decisiones que no solo condicionan sus vidas sino también de todo su entorno. No es solo una historia de amor esta que se describe, de un hombre cualquiera con una habitación vacía que en un momento determinado parece encontrar a la persona exacta para darle vida, es esta una historia de vidas cruzadas y de decisiones difíciles, de amistad: las luces y sombras que conlleva toda vida. Se quiebra aquí la rutina a cada paso, con giros inesperados, una vuelta de tuerca de realidad que permite encontrar el paraíso junto al infierno y que tensa la cuerda de cada vida y vivencia para mostrar la mayor luz o la mayor oscuridad que habita en nosotros. Es la figura de una mujer y su lucha por sus principios, su batalla moral la que sustenta, alimenta y fuerza al protagonista a crecer y mostrarse firme a la vez que vulnerable ante un amor puro que tal vez pueda vencer cualquier obstáculo o tal vez ser devorado. Al igual que los protagonistas de La fille sur le point de Patrice Leconte su suerte anida en su unión misma, en haberse conocido: ese milagro. La escritora asturiana Julia Navas Moreno nos muestra en esta obra esa doble faceta de poeta y narradora que nos ofrece una prosa delicada pero certera, una tensión argumental que nos mantiene enganchados desde su inicio firmemente anudada por una extraordinaria belleza y calidez en su escritura: «¿Y qué hay en mi habitación vacía? En mi habitación vacía había dudas rasgando los acordes de una guitarra olvidada en una esquina. Había desidia y desilusión aderezada de una demoledora nostalgia».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook