06 de abril de 2019
06.04.2019
El marcapáginas

Séptimo cielo

06.04.2019 | 19:17
Séptimo cielo

Héroes y villanos en el cine

  • David Felipe Arranz
  • Editorial Sial Pigmalión, 2019
  • 25€

Nadie sabe tanto sobre el hombre de la cabina de cristal. De su personaje y de su actor, Maximilian Schell. El galán de gesto duro, al igual que Kirk Douglas, que consiguió un Óscar por su encarnación de Hans Rolfe, el abogado defensor de un criminal nazi en fantástico duelo con Spencer Tracy en Vencedores o vencidos. No sé si estas dos películas o La Cruz de Hierro son las que hicieron de David Felipe Arranz un dandi de cine que en lugar de un pañuelo, en flor salvaje o en cuello horizontal, en el bolsillo de la chaqueta lleva un marcapáginas. El nombre de su programa radiofónico cultural que compartimos, sin que ninguno supiese entonces acerca de la existencia del otro, ni del hermanamiento de ese punto de lectura desde el que cada uno expresa la pasión por la buena literatura. También la admiración por el actor criado en la palabra y en la mirada negra al abismo de Shakespeare, nos hizo coincidir en la misma pasión por el cine del que nuestra educación es la suma de fotogramas en blanco y negro, de retos en diálogo, y de monólogos que transmiten el don de la palabra escénica que conmueve y sacude. Un cine y una lectura de la que heredar ademanes de seductor o de caballero, de ética sin espada o de Espartaco contra cualquier Roma, y el saber aguardar el descapotable rojo de la última noche con una copa entre la mano y una sonrisa de frente.

si uno proviene de la memoria y de la identidad de todo esto que les he contado, no es extraño que Arranz los invite a entrar en la penumbra de su sala de autor con subtítulos de literatura y les proyecte la deliciosa película de un libro de cine "Héroes y villanos. De Shakespeare a Indiana Jones". Un maravilloso álbum de cromos en el que reencontrarnos con nuestra infancia y sus monstruos, sus héroes, sus crueles violentos, sus corazones solitarios, sus aventuras y tragedias en primer plano o plano americano, y con toda la mitología de los arquetipos clásicos. Igualmente con los márgenes en los que se mueve el honor, el coraje, la traición, la locura, el amor, el sueño, la muerte y la victoria. Lo mismo que las fronteras que trazan hondas divisiones o senderos difusos entre el héroe y el villano, porque corazón y sombra tenemos todos. Son más de treinta interpretaciones de brillante y coloquial literatura, pespuntada de filosofía, de humor y de lúcida mirada, sobre todo de mirada detallista, documentada, original y apasionada que disecciona la carne de celuloide, sus símbolos, sus construcciones culturales, los iconos de ayer de los que adoramos su relectura de hoy. Lecciones cinematográficas que recorren la épica, el terror, los conflictos morales, la aventura de evasión, la poética de autor.

nos descubre arranz por ejemplo que Arranz que Indiana Jones está inspirado en la combinación, mezclada que no agitada, de Alan Ladd, el segundo tipo después de Bogart al que mejor le ha sentado la gabardina, y Charlton Heston en China (1943) y El secreto de los incas haciendo de arqueólogos. O cómo el personaje de Nemo, inmortalizado por James Mason y Schell, representa esa ambigüedad entre héroe y villano, y la prodigiosa interpretación de Basil Rathbone en La torre de Londres (1939) contiene el espíritu del Ricardo III de Shakespeare. No falta su análisis acerca del peso del papel de malo que siempre condicionó a Peter Lorre, una de las miradas más fascinantes del cine. Ni tampoco la huella del western en películas fronterizas como El hombre de las pistolas de oro. O la crítica social de la mirada de John Ford en Carne, acerca del boxeo a modo de supervivencia en la miseria de los barrios. Ni su pasión por el perfil seductor del fantasma desde que vio en la ópera a la criatura enmascarada de Terence Fisher.
Zinnemann. Kubrick. Ridley Scott. Georges Franju. Milos Forman. Wenders. Godard. Todos ellos desfilan con sus hallazgos, junto a otros de mi absoluta admiración como Losey, Antonioni, Alain Tanner, Gonzalo Suárez o Isaki Lacuesta, nos recuerdan a través de la cultura de David Felipe Arranz que el cine continúa siendo el espejo del séptimo cielo donde encontrarnos hermosos, malditos y de leyenda.

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