26 de enero de 2020
26.01.2020
Novela

El Brexit de las alcantarillas

'La cucaracha' es un desahogo, un divertimento literario menor de McEwan que destapa su desprecio hacia los defensores del Brexit convirtiéndolos en cucarachas, que vienen de la oscuridad de las alcantarillas y rechazan la luz

26.01.2020 | 05:00
Portada de 'La cucaracha'.

Ian McEwan

  • La cucaracha
  • Traducción: Antonio Prometeo-Moya
  • Editorial Anagrama
  • 17,90 euros

La tradición occidental ha hecho de la cucaracha un insecto que concita la repugnancia, el asco y el desprecio de los humanos. Más aún, la visión de este bicho despierta en las personas el deseo inmediato de acabar con él. Despierta el instinto matador. Podríamos tirar con lógica de este hilo argumental para comprender y explicar cómo Ian McEwan, uno de los grandes talentos actuales de las letras británicas, ha lanzado a despecho todo su asco y repugnancia hacia sus compatriotas que han logrado imponer el Brexit, que llevará al abismo a Gran Bretaña y a su aislamiento internacional.

«Aquella mañana, al despertar de un intranquilo sueño, Jim Sams, inteligente pero de ningún modo profundo, se vio convertido en una criatura gigantesca». Es el inicio del último y breve trabajo de Ian McEwan, 'La cucaracha'. Efectivamente se trata de una cucaracha que se despierta reconvertida en un hombre: el primer ministro del Reino Unido. Dicho en pasiva, el primer ministro británico, el que impondrá el Brexit a sangre y fuego, es una cucaracha. El alegato de la cucaracha -primer ministro al final de la novela es esclarecedor. «Conocemos y amamos la oscuridad. En tiempos recientes, en los últimos doscientos mil años, hemos vivido con los humanos y aprendido su aprecio particular por esa misma oscuridad a la que se entregan tan completamente como nosotros. Pero cuando predomina en ellos nosotros prosperamos. Cuando fomentan la pobreza, la suciedad y la miseria nosotros nos fortalecemos».

En tiempos de oscuridad, las cucarachas prosperan. Ian McEwan ha querido volcar sin matices todo su repugnancia y asco hacia los que defienden el Brexit, convirtiéndolos en cucarachas, en seres que fomentan la suciedad, la pobreza y la miseria, que huyen de la luz.

Se trata de un desahogo, de un divertimento literario de McEwan, de ahí que, conscientemente, la novelita (por su extensión, apenas 125 página) carezca de los méritos narrativos de otros grandes trabajo suyos como 'Expiación' o 'Chesil Beach'.

Con todo, McEwan es el gran burlón de la novelística británica actual. Con una fuerza narrativa sin par ha ido sacando punta a temas y asuntos muy incrustados en los pliegues de la preocupación social y, lógicamente, en este conflicto del Brexit, está en su salsa y saber sacarle no ya punta sino un afilado aguijón con el que picar a los brexistas.

El escritor emplea la jactancia y la arrogancia para burlarse de los cerebros del Brexit, a la vez que en, tono de comedia, quizá para dejar mas en evidencia la ignorancia de estos, describe la dejadez, desgana o inconsciencia con que el resto del Reino Unido aborda su camino al aislamiento.

Leyendo 'La cucaracha', no encontraremos al mejor McEwan, pues un desahogo no exige brillantez literaria, pero sí advertimos nuevos registros para introducirse con éxito en la comedia y la burla de un periodo y un escenario social convulso y conflictivo para Gran Bretaña, que describe con brillantez y resuelve con gran talento. Además, el ritmo es fluido, la prosa excelente y el resultado final, de aprobado alto.

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