26 de enero de 2020
26.01.2020
El marcapáginas

Una noche en el Hades

26.01.2020 | 05:00
Portada de 'Todo arde'.

Nuria Barrios

  • Todo arde
  • Editorial Alfaguara
  • 17,95 euros

Valdemingómez, Freixeiro, O Vao, La Cañada, son algunas de las equis marcadas en forma de fogatas que llamean rojas en el mapa del infierno de la droga en España. Poblados en cuyas entrañas de la noche se entrecruzan los vivos y los muertos, sujetos a las propias leyes del jaco, de la coca y del chino, de los fumaderos regentados por clanes y cuyas entradas velan en guardia los cancerberos que provienen de los fracasos del boxeo y de los anabolizantes de gimnasio. A estos inframundos de chabolas amuralladas con concertinas no se accede fácil. Es necesario un pasaporte en el costado y un cicerone. Y una vez que uno se adentra por los veneros de su fantasmagórica cartografía, salir sin escolta es un laberinto complicado de historias rotas protagonizadas por personajes que perdieron la brújula sin darse cuenta, por camellos a sueldo de su propia adicción, y familias rivales en el negocio del consumo y sus otras empresas de dinero manchado de sangre como son las peleas de perros de presa. A la realidad de estos lugares y a las vidas que suceden en el alambre de sus fronteras y de sus pozos interiores le ha puesto novela Nuria Barrios con un lenguaje de arañazos y dentelladas, trenzado de palabras con el ceño fruncido y con sombras que corren por dentro de una noche hostil en la que un Orfeo, tartamudo y valiente en su inconsciencia, desciende en busca de Eurídice para salvarla de sí misma y de un infierno con hocico de animal que olfatea la debilidad, el enganche, el coraje imprevisto, las hermandades del consumo y de la supervivencia en los huesos de quienes vagan en dirección a la muerte.

'Todo arde' es un relato con latido y atmósfera de thriller, armado en su carnalidad literaria con el desahucio de sus personajes verosímiles, de dientes sucios, hedor a humo y a derrota, embriagados de polvos rápidos con la mirada fija del deseo en ninguna parte a cambio de una pipa con la que seguir fugándose de la familia que los dejó atrás o del vacío confortable de ese instante fugaz en el que nada existe. Una narración que pellizca con uñas negras, con las fauces de los perros, con la credibilidad naturalista de unos diálogos que se sienten en el estómago y en la náusea del miedo, igual que huellas conocidas de cerca, o grabadas en conversaciones alrededor del círculo de la hoguera en la que un gitano ciego filosofea acerca de cómo han cambiado sus costumbres, sus reglas, su periferia de ser y estar en la periferia de nosotros.

'Todo Arde' no es una ficción más con piel documentada de cine. Más bien es la crónica narrativa de una infiltrada, Nuria Barrios, en el Hades de aquí al lado de donde miramos hacia otro lado y ponemos discos de prohibido en rojo, defendiéndonos de los indios en su reserva marcada por la fiebre de la droga y en cuyo territorio en llamas y sequedad de Rulfo transcurren las 24 horas de Lolo y Lena, dos hermanos, cada cual víctima de su pasado y un presente en metamorfosis. Dos fugitivos extraviados en busca de una difícil salvación, en medio de los aquelarres de dos bandas enfrentadas, Los Culatas y los Tiznaos, por el robo de un pitbull blue –metáfora hermosa sobre la redención y la esperanza- que desencadena una huida dentro de los pasadizos de una noche turbia por los que transitan fantásticos personajes como Mikis el griego, el Piojo, la Noe, el Moja, Esma, Tino, Popeye o Billy, todos con el DNI de la vida caducado y sin futuro en el infierno por el que cruzan Mercedes plateados, los gallos que cantan con ronquidos al borde de los charcos en los que cada noche se ahoga la luna.

Humanidad herida, ecos de seres perdidos que conocimos, la hipocresía dominante del negocio entre quienes venden, compran y se llevan la mejor tajada sin mancharse los zapatos ni ponerle rostro a los demonios del Hades a cuyas entrañas nos conduce la linterna literaria de Nuria Barrios, moviéndonos como improvisados extras del peligro y la angustia, hasta que amanece y la pesadilla es un rescoldo que volverá a arder mañana para los que fuera de su novela existen.

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