22 de marzo de 2020
22.03.2020
La Opinión de Málaga
El Marcapáginas

Un ladrón de cine

La novela 'Noche y Océano', Raquel Taranilla, comienza con el robo del cráneo Friedrich Wilhelm Murnau, el director de 'Nosferatu'

22.03.2020 | 00:33

Noche y océano

  • Raquel Taranilla
  • Editorial Seix Barral
  • 19,85 €

Contra el tiempo detenido entre la reclusión y la incertidumbre nada mejor que una buena novela que nos ofrezca una lectura atenta, la aventura de explorar los registros con los que edificar la arquitectura de su trama y el lenguaje que se utiliza en el siempre difícil y hermoso encantamiento de contar una historia, y conseguir con ella que permanezcamos dentro de la misma. Más aún si lleva por título y juega a ser metáfora de su poética el de 'Noche y Océano'. Con ella ha obtenido su autora hace escasos meses, antes del naufragio de casi todo, el Premio Biblioteca Breve. Un galardón que ha vuelto al espíritu de su origen reconociendo el talento de lo literario, la ambición de página, la apuesta por hacer de la literatura una ruptura de lo consabido, y una propuesta nueva. Las cualidades precisamente por las que Raquel Taranilla ha sido premiada en su trabajo de cumplirlas desde sus conocimientos de profesora universitaria, y su rebeldía de lectora como afirmó el día de la presentación de esta novela que, de entrada lo advierto, no es para lectores que sólo buscan la evasión de una tacada sin respiro. 'Noche y Océano' es una novela exigente que requiere un perfil de lector con bagaje cultural o decidido a la singladura a través de una historia que contiene muchas historias alrededor de la trama. Igual que si navegase a lo largo del Amazonas pero sintiendo entre los costados de la nave y en el timón del rumbo las fuerza de todos los afluentes que alimentan el gran curso del río.

Lo explico. 'Noche y Océano' comienza con el robo del cráneo Friedrich Wilhelm Murnau, el director de 'Nosferatu'. Uno de los hitos del expresionismo cinematográfico en torno al mítico vampiro de Bram Stoker. Un dato de partida basado en el suceso real de la profanación de su tumba en el cementerio de Sathnsdorf, cerca de Berlín en 2015. Un robo que en la novela se le atribuye a un excéntrico director llamado Quirós por el que sentirán fascinación y duda la inquilina de sus piso de paso y una profesora Beatriz Silva, quien a si misma se considera a sus treinta y dos años una especialista en prestidigitación. Una edad a partir de la que Taranilla va componiendo un juego metaliterario de referencias entre notas de pie de página, ensayo y calendario existencial de diversos personajes de la cultura y de la política y sus logros y proyectos en el momento de los 32 años. Delibes, Kerouac, Bataille y su comparación de un libro abierto y las piernas de una mujer; el peso de la sombra de Rimbaud en Pasolini; el lanzamiento de Windows 2.0 por parte de Bill Gates y muchos otros que van entrelazando una narración subterránea en torno al éxito, a la búsqueda, a la identidad y a la incertidumbre del fracaso. Su ruta la traza la autora desde un sostenido y lúdico distanciamiento académico que en ocasiones brilla en su propuesta, y otras entorpece la trama sobre la película del vampiro interpretado por el inquietante Max Schreck, y la maldición que al parecer le supuso a Murnau el rodaje de la bellísima película Tabú -una especie de Romeo y Julieta ambientada en una isla donde habitan dos tribus indígenas- y rodada como si fuera un documental en territorios prohibidos y que fueron brujos indígenas los que le maldijeron. De hecho, algunas de sus películas fueron quemadas por este motivo tras su misteriosa muerte. Está también el juicio de la viuda de Stocker prohibiendo Nosferatu y esa indagación alrededor de las desapariciones y sospechas que hacen de Quirós una sombra fascinante para una detective improvisada.

Disfrutará el lector de 'Noche y Océano' de un rico tapiz de vasos comunicantes con el cine de Eric Rohmer y de Fritz Lang, de las teorías literarias de Roland Barthes y de G. Luckás, del realismo de Las Ilusiones perdidas de Balzac, tan vigentes hoy, y de la posición de la protagonista como advenediza en la sociología del turismo. No faltan las ambiciones, los olvidos, las drogas, la impostura en esta novela en la que Taranilla logra una estupenda fotosíntesis entre el ozono de la buena literatura, el espíritu de Nosferatu, y la mirada crítica y desencantada sobre nuestra época

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