13 de septiembre de 2020
13.09.2020
La Opinión de Málaga
Relatos inéditos

Juan Benet y Lluis Martín-Santos: Ellos abrieron las puertas

Galaxia Gutenberg publica el libro 'El amanecer podrido': casi 70 cuentos inéditos escritos por los dos escritores

13.09.2020 | 05:00
Juan Benet y Lluis Martín-Santos: Ellos abrieron las puertas

Juan Benet y Lluis Martín-Santos

  • El amanecer podrido
  • Galaxia Guetnberg
  • 22,90 euros

En la década de los sesenta del pasado siglo la literatura española, arcaica y rancia y enfangada en los estrechos límites de un falso y simplista realismo, comenzó a cambiar y abrirse y tender puentes con la renovación literaria que venía del mundo anglosajón de la mano de Marcel Proust, primero y de Kafka, Faulkner o Joyce, después, de manera más esencial.

En la antesala de esa década aparece 'Nada', de Carmen Laforet, en 1945 y 'El Jarama', de Rafael Sanchez Ferlosio, en 1956. Con estos antecedentes, el cambio de vía de la narrativa española hacia el ancho europeo llega con 'Tormenta de verano', en 1961, de Juan García Hortelano, y con 'Tiempo de silencio', del joven psiquiatra Luis Martín Santos, en 1962. En 1966 Juan Marsé firma 'Últimas tardes con Teresa'; ese mismo año aparecen también la deslumbrante 'Señas de identidad', de Juan Goytisolo y 'Cinco horas con Mario', de Miguel Delibes, y un poco después, en 1967, 'Volverás a Región', de Juan Benet. Hubo otros nombres en esa renovación como Carmen Martín Gaite o Ana María Matute. El cambio de vía se había realizado y el tren en el que viajaba la nueva narrativa española estaba en marcha.

Pero estos fueron los inicios. Ahora acabamos de descubrir el germen, la fuente, el principio del que nació la renovación de la literatura española.

La publicación por Galaxia Gutenberg de 'El amanecer podrido' con 67 cuentos y relatos inéditos (excepto dos) escritos «en comunidad», entre 1948 y 1951 por dos jóvenes escritores, Juan Benet y Luis Martín-Santos, nos da la clave y nos remite a ellos como los tipos que con esos relatos incipientes, marcan el cambio radical de una narrativa ñoña y costumbrista, a la nueva modernidad. Ellos son los que abren las puertas por las que, a partir de los sesenta, se colarán unos autores y un estilo que revolucionarán el realismo clásico español.

La edición ahora, unos setenta años después, de estos cuentos, saca a la luz de la historia que fueron ellos –entonces amigos y cómplices literarios– los que abrieron al cambio la literatura española del siglo XX. Los que rompieron con la pobreza maniquea de una literatura anclada en el pasado y sin perspectivas y tejieron el hilo, aún debil, pero seguro, que cosía con la nueva gran literatura europea y, eso sí, con Cervantes y nuestros grandes clásicos como compañeros de viaje.

Los 67 cuentos de 'El amanecer podrido' fueron escritos entre 1948 y 1951. De ellos, con algunas dudas, 41 serían de Martín-Santos, 10 de Juan Benet, quedando otros 16 sin asignar al no quedar clara su autoría.

El manuscrito con esta serie de relatos escritos por los dos fue descubierto hace dos años por la familia de Benet entre los papeles que donaron para el archivo de la Biblioteca Nacional. Luego, la familia de Martín-Santos descubrió que entre sus documentos también había una libreta con los mismos relatos.

Los relatos son de todo tipo y diversidad de tema. Su estilo se acoge a lo que ellos mismos denominaron y bautizaron como «bajorrealismo», y que explican así: «Lo bajorreal es un hecho instantáneo que aparece siempre debajo de la realidad fluyente. Lo que en cada momento es constante y cerrado y bajo. De ahí viene su nombre».

La edición, magnífica de Mauricio Jalón, contiene además dos odas que cada uno dedicó al amigo, en un tono divertido: «Cacho de carne inmolado, avispa de cementerios» (Oda a Martín-Santos); «como un largo gusano negro que se estira alzas tu cuerpo agreste, dulce pino flexible» (Oda a Juan Benet). La edición se completa con un texto necesario y central, 'Luis Martín-Santos, un memento' que Juan Benet escribió a los veinte años de la trágica muerte de Martín-Santos, que ilumina los orígenes de la amistad que ambos forjaron cuando se conocieron en el otoño de 1948 en Madrid, y en los años siguientes, cuando escribieron 'El amanecer podrido'.

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