Los españoles somos conformistas. Eso nos dijeron en el colegio -al menos en el mío-, y casi cada día damos muestras de que esa afirmación es más que válida. Aquí va una prueba: en 2020 la venta de libros ha sufrido al menos una caída del 4% y el medio en el que lo leo titula la información «El ´milagro' editorial en el año más difícil». Que un descenso se celebre como un milagro es algo tan español como la paella. Está claro que el español es conformista y pesimista, pero que festejemos como un éxito lo que es una clara derrota no puede pasar sin ser señalado. No hemos leído tanto en este año de confinamiento y toque de queda, salvo que nos hayamos dedicado a rebuscar en nuestras estanterías entre los libros que no teníamos planeado leer -pienso en todas esas novelas de moda que al poco tiempo se quedan tan viejas que dan grima. Porque lo que sí ha pasado, como cada año desde hace demasiados años, es que hemos comprado menos libros. En fin, antes de que me sulfure, vayamos a algo bueno. Hace unos días encontré en una librería de ocasión ´La verdad a perra chica', de Eugenio Heltai. Esta novela húngara de los años 20 es una divertidísima crónica de un periódico disparatado, como deben ser todos los periódicos. Parece que fue todo un bestseller en España, y entiendo el porqué. Si lo encuentran, existe una edición facsímil de Espasa Calpe de 2005, no duden ni por un momento en lanzarse a por él.