Un amigo me escribe para contarme que se presenta al premio L’H Confidencial de Novela Negra, un galardón con buen cheque y bastante prestigio. Y esto es lo que me dice: «En el día de hoy, cautivo y desarmado mi escepticismo, he procedido a presentar una obra al premio L’H Confidencial de Novela Negra, y comprobando la trayectoria de anteriores premiados, más allá de lo presentado, tengo las mismas opciones de ganar que los veteranos de la Olímpica Victoriana frente al Bayern de Múnich». Mi amigo es un buen escritor, mejor de lo que él cree, pero también es un escéptico, y quizá no sea el hombre más optimista que conozco. Mi amigo tiene nombre, en concreto se llama Juan J. Aponte, y ya ha publicado un par de buenas novelas -’Sombras a contraluz’ y ‘La muerte de Victoriano El Mulo’ (Algorfa). Juan es buen tipo, y aunque casi nunca coincidimos en nada, salvo en apreciarnos de forma mutua, o eso creo, sé que Juan habrá enviado buen material a la convocatoria del L’H Confidencial. Señores de Roca Editorial, lean bien ese manuscrito porque será un tiempo bien aprovechado. Por cierto, Roca publica al ganador, pero el premio surgió por iniciativa del Ayuntamiento de L’Hospitalet y del boletín bimestral del Club de Lectura de Novela Negra de la Biblioteca la Bòbila, que está dedicado al género negro y policíaco desde 1999. Parece claro que en L’Hospitalet son gente constante, y creo que también podemos deducir que allí habitan muchos buenos lectores. Ojalá también sean tan aficionados de la Olímpica Victoriana como lo soy yo.