Premio Nobel de Literatura, Albert Camus no eludió las responsabilidades de su tiempo y 75 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, su voz resuena aún con fuerza y con conciencia critica.

El escritor veneraba el periodismo, que llevó al más alto nivel durante sus reportajes en Argelia y luego en Francia. Camus se inició en la profesión a los 25 años en Argelia, su tierra natal, a una edad en la que, incluso hoy, la mayoría de los futuros periodistas son sólo aprendices. Luego trabajó para cinco títulos diferentes, entre ellos Alger Républicain y Le Soir Républicain , de 1938 a 1940. Tras el cierre de este periódico Camus se convirtió en persona non grata en Argelia y decide trasladarse a París donde encontró trabajo en Paris-Soir. Poco después, en el otoño de 1943, empezó a trabajar para el mítico diario Combat, un periódico único en la historia de la prensa en Francia, órgano de la Resistencia. Albert Camus contaba con 33 años cuando llegó a redactor jefe de Combat, en otoño de 1943. Ya era un escritor reconocido y de cierto éxito tras editar dos publicaciones que le habían dado fama entre clase intelectual francesa de la época, El extranjero, que salió en 1942, y El mito de Sísifo .

Combat había iniciado la publicación de sus primeros números en 1941, en aquellos primeros tiempos su tirada alcanzaba los 1.000 ejemplares. Con Camus y otros profesionales, como su amigo Pascal Pia, Combat llegó a los 250.000 ejemplares en su momento más épico.

La editorial Debate reúne por primera vez en un libro ‘La noche de la verdad’, los artículos que Camus escribió en esa cabecera, compiladas por Jacqueline Lévi-Valensi con el añadido de varias piezas aparecidas en 1948 y 1949

Al frente de Combat , Camus se convirtió rápidamente en una autoridad moral para toda una generación, una que aspiraba a una profunda renovación de Francia fuera de los viejos partidos y de las viejas élites demasiado comprometidas. Critica la violencia, los nacionalismos, todos los totalitarismos, así como el dogmatismo. Su oposición al nazismo se refleja en una serie de editoriales muy comprometidos.

Pero además fue precursor de las prácticas deontológicas en los medios de comunicación y del pensamiento crítico. Defendió y practicó el periodismo libre, crítico e independiente. Un pilar periodístico de la democracia. En un momento en que las mentiras estatales y las falsas noticias invaden cada vez más todos los medios y se difunden en las redes sociales, es urgente releer a Camus, que no solo ejerció la profesión de periodista, también desarrolló una ética del periodismo.

Las lecciones de libertad del Albert Camus periodista

Entre sus memorables y valientes escritos, destaque su denuncia de la barbarie que había llevado al lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, editorial publicado el 8 de agosto de 1945. Camus fue el único periodista occidental que deploró «esta atrocidad» nuclear, cuando sus colegas elogiaron la destreza técnica.

En su editorial del 9 de mayo de 1945, Camus expresa al día siguiente del armisticio los trabajos que deben guiar la reconstrucción europea bajo la premisa de que la «libertad es de todos los hombres o de nadie».

La Depuración, le llevó a una agria, aunque lúcida, discusión con François Mauriac, partidario este de la caridad a la hora de juzgar. El Premio Nobel de Literatura en 1952 planteaba la caridad como máxima insustituible. Camus, en cambio abogaba por una justicia digna y proporcional para resarcir a tantos inocentes damnificados, y le dice: «Hay indultos imposibles, la justicia antecede a la caridad» Pero también se distanció de los comunistas y de su amigo Jean Paul Sastre que exigían la eliminación física o social de los vencidos.

Si su trabajo sitúa siempre al hombre en el corazón de la Historia y sus sucesos es en la prensa, como periodista, donde demuestra que el compromiso no se opone a la razón.

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