Con ‘Pelea de gallos’, María Fernanda Ampuero, escritora ecuatoriana de Guayaquil, se ganó al público y a la crítica. Apenas tres años después, Páginas de Espuma publica ‘Sacrificios humanos’, una gran colección de relatos que redefine el género de terror tal y como lo habíamos conocido hasta ahora, en una corriente que, desde Sudamérica, está llegando a todo el mundo por su calidad y contundencia. Especial mención merece el trabajo que esta escritora hace con la prosa, deglutiéndola y vomitándola sin medida ni contención, pero, al mismo tiempo, esculpiendo frases primorosas, dotadas de una belleza sin parangón que sorprenden por la concreción de los vocablos elegidos, por su precisión. Cada cuento lleva detrás el trabajo de una orfebre de las palabras que, por cierto, huye de lo cursi o lo políticamente correcto y se mete en el barro cuentístico para tratar de reflexionar con el lector. Desde que tengo memoria lectora, no recordaba yo a ningún escritor describir con tal talento las escenas de sexo; aterra pensar en lo que sufre la protagonista de uno de sus cuentos a manos de un marido colérico, un acercamiento al tema del maltrato machista genial, pese a ser un asunto ya explorado. Y, más allá del trabajo realmente excepcional con el lenguaje, con una prosa sensorial, evocadora, que podría provocar sensaciones parecidas en el lector a las que siente quien va al cine y ve una película en 3D, lo destacable de esta escritora es su mirada. Aun cuando es implacable con sus propios personajes, a los que lleva a extremos inimaginables para tratar de sacar de ellos lo mejor o lo peor, según requiera el conflicto de estas joyas literarias que nos regala Ampuero en forma de relatos, hay misericordia en sus descripciones de la miseria humana, hay empatía, hay comprensión hacia el otro, el perseguido, el chico que no es popular, la mujer maltratada, el inmigrante, en un remedo actualizado de aquella «comprensión simpática de los perseguidos» de la que hablaba Federico García Lorca. Es un arcano viejo en literatura, pero la visión de Ampuero lo revela absoluta y radicalmente actual, porque la autora nos toma de la mano y paseamos con ella por ese otro lado de la frontera de la humanidad en la que podemos reconocernos a nosotros mismos como acosadores, culpables, criminales, seres alejados de la luz, llenos de sombras, y, al mismo tiempo, capaces de lo mejor. Ampuero mira dentro de su alma para regalarnos un libro absolutamente fascinante, con un estilo fresco, sin fisuras, que atrapa a quien se adentra en la estructura de estas perlas cuentísticas que están sirviendo para redefinir la forma de contar en relatos que teníamos hasta ahora en español. Hay caricias, saliva y sexo, pero también pérdida y añoranza y envidia y reivindicación sexual de aquellas y aquellos que quedaron en el arcén de la historia personal de los triunfadores y a golpe de cadera cumplen ahora el sueño del triunfo social y amoroso con novios muertos. Hay algo de hoguera y viento del norte, del trópico ecuatoriano, del momento personal en el que esta escritura da a luz a este libro, en pleno confinamiento, con el dolor por la pérdida de seres queridos en Guayaquil y de la incertidumbre sobre qué habría de pasar en tan solo unos meses, con la losa del éxito de su anterior libro y el síndrome de la impostora que toma como rehenes a muchas mujeres. Es un libro revolucionario y, al mismo tiempo, insertado en la línea genética de los grandes cuentistas latinoamericanos, la que baja desde Quiroga a Ampuero pasando por Cortázar y Borges.

Sacrificios humanos

  • María Fernanda Ampuero
  • Páginas de Espuma
  • Precio: 15 euros