La radicalización política en la España de 1936, que desembocó en la Guerra Civil, no se dirimía solo en las altas esferas, era también el resultado de un duro día a día en las ciudades y pueblos, del grave deterioro de la convivencia política a nivel local, algo que se podía palpar en las calles.

Lo relatan con maestría un grupo de historiadores coordinados por Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío, que firman ‘Vidas truncadas’, un magnífico trabajo de historiografía que no rastrea la historia a través de los grandes gerifaltes, sino que bucea en la microhistoria de personas y universos pequeños, que no tuvieron un protagonismo destacado pero que resultaron cruciales para analizar y comprender lo que sucedió.

El libro estudia a ocho personajes o escenarios concretos. El primer estudio se centra en Alcalá de Henares, que se vio sujeto a una agitadísima tensión política en la primavera de 1936, que culminó en el asesinato de Nicolás Yuste, un joven derechista de diecinueve años que se convirtió en la diana de los grupos izquierdistas que lo mataron en julio de 1936, una vez que el golpe militar no triunfó en Alcalá.

Atractiva y contradictoria la biografía de Agapito García Atadell, joven bolchevique que recaló en el PSOE y que, como dirigente de las fuerzas de seguridad fue responsable de la represión en el Madrid de los primeros meses de la revolución; eso no le privó de implicarse a fondo en salvar las vidas de algunos derechistas que eran paisanos de Viveiro, su pueblo natal, en Lugo.

Vidas truncadas

  • Manuel Álvarez y Fernando del Rey
  • Editorial: Galaxia Gutenberg
  • Precio: 23,27 euros

Hay un capítulo para los generales Joaquín Fanjul Goñi y Rafael Villegas Montesinos, principales responsables de la sublevación en Madrid, que aparecen retratados llenos de dudas y contradicciones, cuando no corroídos por la cobardía y el miedo a sufrir las consecuencias del posible fracaso del golpe.

No menos interesante resulta la trayectoria biográfica de un personaje como Fernando de Rosa, un socialista italiano que aterrizó en España en plena Segunda República. Se implicó de lleno en los preparativos para la insurrección armada de los socialistas en Madrid, que le llevó a la cárcel. Amnistiado, organizó una milicia juvenil armada, para acabar dirigiendo uno de los batallones «Octubre» durante la guerra y caer muerto en el frente

El libro estudia también lo ocurrido en Caspe, escenario de una de las más brutales explosiones de violencia en aquel mes de julio; la figura de Rafael Salazar Alonso, del partido de Lerroux, uno de los responsables del Ministerio de la Gobernación en 1934, lo que propició su trágico destino en 1936. Bucea en la historia de Andrés Maroto Rodríguez, líder agrario de segunda fila, que adquirió protagonismo y fue asesinado en julio de 1936.