Mientras Rusia se apunta varios triunfos con su diplomacia de las vacunas gracias a su Sputnik, en el Reino Unido reabren los pubs –creo que también los gimnasios, pero eso se ha publicitado mucho menos- y aquí parece que estamos cerca de despedirnos del franquista estado de alarma para dar la bienvenida al caos y la Cuarta Ola, resulta que en Barcelona pueden celebrar la apertura de una nueva y enorme librería: Finestres reúne más de 42.000 libros en unos 600 metros cuadrados exquisitos y bastantes pijos, que en unos meses estarán acompañados por otros 200 metros cuadrados y otros 13.000 libros en un segundo local. Por cierto, Málaga también va a dar la bienvenida a nueva librería, mucho más modesta, incluso algo contestataria, que va a despachar libros en el barrio de Lagunillas –a falta de los sofás y tresillos de Finestres, la nueva librería malagueña podrá presumir de dar cobijo a una imprenta-. Vamos, que el mundo se mueve más despacio que en los días pre COVID19, pero se mueve. No han cambiado tanto las cosas en esta ya avejentada Nueva Normalidad respecto a lo que fue siempre este país -que rápido se ajan las baratijas de la propaganda-, y en Barcelona surgen librerías de la mano de millonarios con ganas de disfrazarse de mecenas, y en Málaga se avanza gracias a la locura de unos pocos Quijotes.