Un diálogo que es al mismo tiempo introspectivo e indagador. Un monólogo interior, una investigación, un libro de pensamiento, un ensayo. Muchas cosas en una es lo que construye Juan Malpartida en ‘Mi vecino Montaigne’, un volumen publicado por la editorial Fórcola en el que el protagonista es Michel de Montaigne, aunque no es el único, porque el escritor malagueño ha logrado crear una obra coral en la que abre una ventana al diálogo y al encuentro con otros que también vieron una referencia en Montaigne.

Y es un diálogo, una suerte de ensayo que encuentra su orden en el caos, que no entiende de tiempo ni de espacios. Por sus páginas pasan épocas distintas, personajes anónimos y no tanto, lugares comunes y otros particulares del que escribe esas líneas con las que el lector se acercará más a un pensador del siglo XVI pero que dejó un legado que aún sigue vigente hoy día y que sigue atrayendo a nuevos lectores, que encuentran en sus palabras respuestas buscadas o tan solo un consuelo a las dudas que nos asaltan desde tiempos inmemoriales. ¿Quién fue Montaigne? ¿Cuáles fueron sus luces y sombras? Cuestiones que se van tejiendo con otras tan cómunes como antiguas. El paso del tiempo, inexorable, las verdades y las mentiras con las que todos jugamos para sobrevivir, el conocimiento, la política, la ciencia, el lugar que ocupamos en el mundo, un lugar que para Montaigne también fue solitario. «Escribir fue su modo de ponerse a prueba y también, añado, a manera de trascender su soledad», dice Juan Malpartida del pensador francés, que a buen seguro hubiese encontrado un tiempo feliz en la lectura de este ensayo narrativo, como el propio autor lo define.

Adentrarse en las circunstancias que rodean a los genios, en aquello que les hizo sobresalir siempre es un buen paseo, pero aún más lo es darse la oportunidad de conocer a pensadores como Montaigne de la mano de otro pensador, porque Malpartida no solo narra la historia de aquel sino que desde diferentes prismas hace que el lector al acabar cada capítulo también se dé la oportunidad de pararse a reflexionar y no hay mejor forma de conocerse a uno mismo. Con una prosa directa pero rica en matices, ‘Mi vecino Montaigne’ cumple el cometido de que el pensador (protagonista y autor) hagan pensar al lector. Y en estos días que nos ha tocado vivir eso es de agradecer. Den una oportunidad a esta obra, siempre es bien recibido el aprendizaje, sobre todo el vital.

Montaigne como vía para el pensamiento

Montaigne como vía para el pensamiento Virginia Guzmán