Irreverente, sarcástico, contradictorio, un fiel observador de la realidad que le tocó vivir y que supo reflejar disfrazándola de un humor propio y que es parte ya de la historia más reciente de este país y también de su etapa más complicada. Todo eso y mucho más fue Luis García Berlanga, convertido ahora en protagonista de un libro de Miguel Ángel Villena que ha sido el ganador del XXXIII Premio Comillas.

‘Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente’ ha sido publicado recientemente por Tusquets dentro de su colección Tiempo de Memoria y precisamente esta semana ha sido presentada en el marco del Festival de Cine de Málaga coincidiendo con el centenario del nacimiento del genial cineasta. Como el propio autor reconoce, no busca mostrar a un ser humano perfecto. «He revisado varias veces su obra, he entrevistado a más de 30 personas que le conocieron, alguno que otro que le tenía manía. Eso me ha dado una composición de cómo era. Era un tipo bastante contradictorio, en muchos aspectos, él lo reconocía», explicaba Villena estos días en Málaga. Desde su nacimiento en Valencia en 1921 hasta sus días finales en Madrid cuando la muerte le llegó en 2010 estando él ya envuelto en la nube de la desmemoria, el autor va desgranando las andanzas del cineasta de manera amena, ágil, con anécdotas variadas y recuerdos de su gente más allegada y de su propia familia. Y dibuja a una persona que, como todos aquellos dotados de genialidad, tiene su parte compleja, imperfecta, pero con un imaginario que representó a varias generaciones. Desde la sátira y el cliché de Bienvenido Mr. Marshall a los Episodios Nacionales, pasando por El Verdugo o La Vaquilla y por sus actores fetiche, que en él encontraron un camino al éxito, todo le servía a Berlanga para poner a sus espectadores ante su propio espejo más personal, risas, humor y el imperio austrohúngaro para no esconder nuestras propias miserias.

Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente

  • Miguel Ángel Villena
  • Editorial Tusquets
  • Precio: 22 €

«No se casaba con nadie. En un país tan cainita, hay unanimidad porque siempre ataca al poder, sea quien sea quien lo tenga», unas palabras del autor que bien definen al genio.