Quentin Tarantino (1963) lleva años anunciando que sus días como director de cine están contados, que no piensa retirarse rodando malas películas y que lo suyo se va a quedar en una filmografía breve pero exquisita –así juzgamos su trabajo tanto él como sus fans- . En ese contexto, se puede entender mejor que se haya puesto el gorro de escritor para darnos la novelización que firma de un guión propio, ‘Érase una vez en Hollywood’ (Reservoir, 2021), y que acaba de llegar a nuestras librerías. A mí la película me encantó, y aunque no soy muy dado a leer novelizaciones de guiones, alguna vez pico -creo que más por fetichismo cinéfilo que por interés literario, pero eso parece obvio-, sé que le voy a echar un ojo a esta extensión de la aventura vital de Rick Dakton y Cliff Booth, dos personajes en decadencia en el Hollywood de los 60. Esto de exprimir con novelas los guiones de largometrajes de éxito, es una costumbre muy vieja, casi rancia, de la industria cinematográfica -por lo que sin duda debe de ser muy del gusto de Tarantino-. Las librerías de segunda mano tienen repisas enteras dedicadas a este subgénero, pero seguro que algún hipster despistado y recién llegado cree que este es un novísimo caso de ‘transmedia’ o algo así –esta suposición mía me confirma como un viejales cascarrabias-. Me veo dándome un baño de pulp retro este verano.