Se reedita ‘El mundo sigue’ (1960), novela de Juan Antonio de Zunzunegui (1900-1982), y hay consenso en felicitar por ello a la pequeña editorial sevillana El Paseo. Esta novela estaba más que olvidada, quizá por el malditismo que generó: fue adaptada al cine por Fernando Fernán Gómez en la que para muchos es su mejor película, pero también la de menor éxito en su larga carrera –se trata de la obra más pesimista y desgarrada de su filmografía, y una favorita mía desde hace años-. Poder leer la novela por fin, no era fácil hacerse con ella hasta ahora -solo tuvo dos ediciones previas porque tampoco tuvo gran acogida entre los lectores de su tiempo-, me va a permitir descubrir más de ese Madrid triste del desarrollismo de la posguerra del que mis padres huyeron hacia el supuesto technicolor de la Costa del Sol –ese era su sueño-. Y lo que me sorprende de todo esto es el consenso sobre lo acertado de la recuperación, siendo Zunzunegui uno de los novelistas más populares de la Falange. Porque aunque con tintes críticos, como en esta novela, la obra de Zunzunegui, uno de los chicos de Ridruejo en la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda durante la Guerra Civil, fue uno de los pilares de la intelectualidad falangista del franquismo. Parece que ahora hay falangistas buenos y malos, y Zunzunegui ha pasado la prueba de nuestra nueva censura.