Como tantos otros escritores, tras morir en 2006 el Premio Nobel Maguib Mahfuz, sus familiares y albaceas fueron encontrando en su lugar de trabajo escritos inéditos o incompletos que en vida guardó. Este es el caso de esta colección de dieciocho pequeños relatos agrupados bajo el título de ‘El susurro de las estrellas’.

El manuscrito con esta colección de cuentos fue hallado en 2018, doce años después de morir, en un cajón de su escritorio, aunque fueron escritos antes de 1994. Se trata pues de dieciocho relatos inéditos que el gran escritor egipcio nos ofrece ahora como bello regalo literario póstumo.

Todos los relatos tienen por encima de otros protagonistas singulares al barrio como gran estrella de ellos. Mahfuz siempre fue -estos relatos de ‘Los susurros de las estrellas’, son un buen ejemplo- un novelista de El Cairo y especialmente de esa zona antigua situada en el corazón de la gran metrópolis árabe. Su barrio natal de Al-Gamaliyya, con sus callejones del viejo barrio, con su mezcla de clases sociales fue siempre el centro del mundo de su ficción. El barrio (al-hara) con sus coloridas historias, atmósfera única y personajes singulares. Es sólo un lugar marco con un significado de mayor amplitud y simbolismo, una muestra de un cosmos humano, con sus fobias, conflictos, relaciones.

Estas narraciones, como ocurrió con la mayoría de sus grandes novelas: ‘El callejón de los milagros’, 'Hijos de nuestro barrio’, o ‘El Cairo nuevo’, convierten el barrio en un elemento simbólico desde el que trascender a cuestiones de resonancia universal. Naguib Mahfuz supo dibujar durante más de cuarenta años la vida cotidiana de sus vecinos de El Cairo, la ciudad donde nació y murió, y desde ese pequeño mundo de los barrios cairotas reflejar lo más universal de los sufrimientos y emociones que alimentan la vida de los humanos.

Estos relatos de ‘Los susurros de las estrellas’, son típicamente urbanos, sus personajes son gentes de la ciudad; no hay sombra del campesinado. Mahfuz retrata sobe todo a la gente humilde, la que trata de sobrevivir y salir adelante en tiempos difíciles, en situaciones dificultosas, y que además hace lo que puede por mantenerse fiel a la conducta y a la imagen que corresponde a su nivel de vida de clase media y baja y en un escenario de escasos medios.

En la recámara de estos cuentos hay una compleja alegoría que funciona tanto a nivel político como religioso además de contener una gran carga simbólica. Son parcos y alusivos en el lenguaje. Mahfuz entra de inmediato al centro del relato, directo a lo que quiere contar, sin descripciones ni adornos literarios. Hay una economía clara y estricta del lenguaje.

Los vecinos del barrio se ven impelidos a enfrentarse a situaciones desconocidas, poco naturales, en pelea con el destino o las fuerzas sobrenaturales y desconcertantes y deben buscar soluciones. Con la profundidad de una daga, ahonda también en las pasiones mundanas, la envidia, la traición e incluso la delación. Entre todos resumen la enorme capacidad camaleónica que Mahfuz tuvo en vida para experimentar con todos los estilos y todos los tipos narrativos.

Aunque algunos temas se apartan del discurrir narrativo más común de Mahfuz, no así el fondo de su contenido que ahonda a lo que ha hecho de este escritor egipcio uno de los genios de la literatura. Es así como Mahfuz hurga con habilidad de cirujano en el mundo de las pequeñas pasiones cotidianas de mujeres y hombres que se alimentan de ellas y las convierten en ejes de su pobre existencia.

En ese mundo de las pequeñas pasiones mundanas Mahfuz nos cuenta tragedias como en ‘El grito’ donde la venganza de un viejo pretendiente lleva a Kámila a suicidarse quemándose a lo bonzo al ser repudiada por su esposo. El viejo pretendiente descubrió algo que era desconocido por todos, que la madre de la joven se dedicaba a la prostitución. Lo puso en conocimiento del marido que se vio obligado a repudiar a la esposa y esta ante el oprobio decidió quemarse viva.

Hay historias de resignación práctica como la de ‘El gafe’, el apelativo que recibió Hasan al-Dahshán. Casó tres veces y las tres esposas murieron al dar a luz. Una cuarta falleció antes de la boda. Todos le dieron de lado y le rechazaron. El se sumió en la desesperación. Finalmente encontró cobijo en una joven criada, sin recursos y poco agraciada físicamente. Cada uno tenía su desgracia y supieron compartirla.

También el amor impetuoso y febril, pero a la vez generoso, en ‘El horno’, donde Ayusa se fuga con Zaynahum el mozo del horno. La chica se había enamorado del joven de tanto verlo ir y venir con masas y hogazas y urdieron un plan para escaparse. Tiempo después, cuando la herida que causó Ayusa estaba cerrada, una grave crisis propició la ruina de su padre. Un día el marido de la joven se presentó para entregarle al padre dinero suficiente para enjugar sus deudas. La joven no había olvidado a los suyos y en el momento justo se presentó para expiar su culpa.

En el relato que da título a la colección, ‘Los susurros de la noche’ Mahfuz viene a decirnos que todo está escrito y no queda más que resignarse a nuestro destino, al contarnos la historia de un pequeño huérfano cuyo padre no hizo caso de las premoniciones que le hizo un derviche sobre lo que el destino le tenía reservado: los susurros de las estrellas. No quiso oír al destino y el chico quedó huérfano y desamparado al escaparse la madre con un joven cantante y morir su padre del disgusto.

Mahfuz es el gran fotógrafo literario de El Cairo retratando la vida cotidiana de una urbe en ebullición, como un cronista social que retrata la pelea de los cairotas contra la intransigencia religiosa y por acogerse a la modernidad frente a la pesada decadencia.

Los susurros de las estrellas

  • Autor: Naguib Mahfuz
  • Editorial: Alianza
  • Traducción: Ignacio Gutiérrez de Terán
  • Precio: 16,00 €