Natalia Ginzburg no es solo la autora de una obra maestra literaria como ‘Léxico familiar’ u otras no menos magistrales como ‘Las palabras de la noche’. Dejó también buena muestra de su genialidad en relatos, ensayos y obras de teatro donde su prosa, siempre poderosa y deslumbrante permite retratar la realidad que percibía con gran sensibilidad y honestidad y le han permitido trascender con sentido de permanencia mas allá de su época.

Es el caso de ‘Sagitario’ un pequeño relato de 1957 que ahora reedita con acierto Acantilado y donde Ginzburg nos ofrece un ejemplo del encanto de su narrativa breve narrada con un lenguaje directo y hermoso.

Con un tono aparentemente distraído e intimista Ginzburg nos acerca a las decepciones con que, en la mitad de su vida, esta va castigando a una viuda, creída de sí misma y poseída de una arrogancia tan inútil como vulnerable.

Es una de sus dos hijas la que narra el desventurado trajín de esta mujer que al enviudar decide dejar de vivir en el campo y trasladarse a la ciudad. Mandona, controladora y creída, se instala en la urbe para mangonear la vida de sus hermanas que poseen una tiendecita de porcelanas; de sus dos hijas casaderas, pero todo ello sin controlar la suya propia.

Su ilusión es abrir una galería de arte, para lo que cree sentirse dotada. Conoce a la señora Fontana y ambas traman ese proyecto. Antes de nada deciden el nombre, se llamara Sagitario.

Pero las decepciones y fracasos empiezan a llegar. La primera decepción es el empeño de su hija Giula en casarse con un «medicucho»; la segunda, su otra hija, la narradora, independiente y hermética a cualquier intento de mangoneo de su madre y finalmente el timo de la señora Fontana con la galería de arte que supone el golpe mas duro a su vanidad y a su creencia de mujer que se las sabe todas.

De esta manera la narradora dibuja un retrato inolvidable de su madre, que dibuja con un humor compasivo y distante, levemente ridículo, incluso.

Ginzburg acierta dotando al relato de un lenguaje de tono intimista en los que el lector se ve atrapado por esa manera de narrar tan característica, por el distanciamiento y, al mismo tiempo, la complicidad que se produce de la manera más natural y sencilla, que es todo un arte.

En Ginzburg las palabras siempre parecen más importantes y verdaderas que los hechos.

Sagitario. Natalia Ginzburg. Editorial Acantilado. Traducción: Andrés Barba. Precio: 14 €