Stefan Zweig fue sin duda el gran biógrafo de la Europa de su tiempo retratando en sus libros la tortuosa época llena de luces y trágicas sombras que le tocó vivir. De ahí salieron escritos como ‘El mundo de ayer’, o ‘Momentos estelares de la humanidad’. Supo también tomar la lupa o el pincel fino para descender al minucioso relato biográfico de las vidas, de algunos de aquellos que contribuyeron a la grandeza de Europa: navegantes, escritores, reinas o pensadores. El conjunto de esas biografías las acaba de editar Acantilado en lo que supone uno de los acontecimientos literarios del año que termina. Son personajes insignes como Erasmo de Róterdam, Fernando de Magallanes, María Estuardo, María Antonieta, Joseph Fouché, Honoré de Balzac y Marceline Desbordes-Valmore, Émile Verhaeren y Romain Rolland. Un mosaico de personajes que refleja ese sueño de Zweig de vivir en una Europa culturalmente unida.

Pero precisamente como un rescate de esa civilización, con sus luces y sombras, Zweig escribió estas maravillosas biografías llenas de una gran riqueza de detalles, rigor documental y gran agudeza psicológica para el retrato de cada personaje.

Precisamente por ese sueño de una Europa unida en la defensa de los valores humanistas, Zweig dedicó su primera gran biografía a Erasmo de Róterdam, «el gran olvidado».

Pese a este olvido y a que incluso su propia obra ha quedado sepultada en la actualidad -escribe Zweig-él fue el primero con conciencia europea, el humanista, el primer cosmopolita y europeo consciente. Su legado es el mensaje humanista de que los príncipes y poderosos deben subordinar sus pretensiones personales egoístas e imperialistas a la comunidad.

Su última biografía fue la de Fernando de Magallanes «el hombre que hizo la gesta más grandiosa en la historia de la exploración de la tierra, (...) lo que es tal vez la odisea mas espléndida de la historia de la humanidad.

La pasión que siente Zweig por esta gesta se transmite en toda la narración por Magallanes y sus hombres, ese terrible viaje lleno de motines, desesperación, hambre e incertidumbre hasta encontrar el estrecho ya siempre llamado de Magallanes y conseguir completar la primera vuelta al mundo de la historia».

La biografía de Maria Estuardo, reina de Escocia, señala el misterio y la incertidumbre que rodearon su vida lo que permite que unos la juzguen como la asesina del marido, otros como una mártir. En su vida todo es cuestionable.

Zweig centra principalmente la biografía de Estuardo en dos años, desde febrero de 1567 a 1569; entre la muerte trágica de su segundo esposo, Henry Darnley y el destierro. En ese tiempo «su destino mediocre se levanta hasta convertirse en una tragedia, destruyendo su vida y conservándole a su vez para la eternidad. El personaje que conduce a esa tragedia es James Hepburn, conde de Bothwell, sospechoso de asesinar al marido de ella y por el que Maria siente una pasión desatada. Todos los pilares que hasta entonces habían sustentado su vida, honor, dignidad, orgullo, se derrumban al ser poseída por Bothwell. Todo lo que posee, todo lo que es su reino, su honor su cuerpo, su alma, lo arroja al abismo de su pasión por Bothwell».

Otra reina, también con destino trágico: María Antonieta, «un espíritu mediocre». Sin la irrupción de la revolución esta mujer, en si mismo insignificante, hubiera seguido viviendo relajadamente. Pero fue obligada a un heroísmo no deseado.

Fue hasta sus treinta años una mujer normal, ni especialmente lista ni tonta, sin especial fuerza para el bien y sin voluntad para el mal, en apariencia difícilmente objeto de una tragedia. Pero es gracias a la revolución que María Antonieta, la mujer mediocre, alcanza al fin la dimensión trágica y se vuelve tan grande como el destino.

Biografias

  • Stefan Zweig
  • Editorial Acantilado
  • Traducción: Carlos Fortea, Roberto Bravo de la Varga y Tiana Puig
  • Precio: 85,00€ 

También seducido por todo lo que supuso la Revolución Francesa, Zweig retrata a unos de sus grandes personajes, aunque actuando siempre en la sombra. Por ello califica a Joseph Fouché de «el genio tenebroso». Fue uno de los hombres más poderosos de su tiempo, uno de los más singulares de todos los tiempos. Supo moverse y dirigir el país durante la Revolución Francesa, con Napoleón y durante la restauración borbónica Zweig lo retrata como el genio tenebroso, un poder siempre en la sombra, el ejemplar perfecto del político, es decir, un hombre absolutamente inmoral, solo atento a su propia supervivencia y a mantenerse a flote a toda costa. Sin embargo la historia ha empujado en completo silencio a la fila de atrás de los figurantes a este hombre que en medio de un cambio universal fue protagonista en la sombra.

Gran amigo de Marceline Desbordes-Valmore, Zweig centra su biografía en la creación poética de la protagonista y sus sentimientos como fuente de su creatividad como poeta precursora.

¡Y Balzac! El «Napoleón de las letras francesas». La biografía de Balzac es sin duda su obra maestra en este género; la mejor demostración posible del fervor que sentía por el escritor. En ella descubre al lector el trabajo, la lucha, el desafío del genio, y también sus debilidades. Su lucha por el reconocimiento, su dolor por una sociedad que no lo consideró un verdadero literato. Pero sobrevivió al desprecio, a las trampas de los editores e incluso a las deudas.

También le unió una intensa y prolongada amistad con el escritor belga Emile Verhaeren. Su biografía refleja el gran compromiso ético de Verhaeren con el europeísmo, su arte de vivir y su esfuerzo por lograr la liberta de realización suprema.

La última biografía es la de Romain Rolland y su retrato de un artista que trabajó en el anonimato y sin apena recompensa. Su vida fue «heroica en el doble sentido de la palabra, con profundos cimientos que de hunden en el sólido terreno del saber, oscuros sillares labrados durante largos años de soledad esa es la base sobre la que se alza una figura fundida con la misma materia que la humanidad y templada en siete fuegos».