Llegamos al final de este año de conmemoración del doscientos aniversario del nacimiento de Fiodor Dostoievski de la misma forma que lo comenzamos y de la mejor manera posible que es publicando sus grandes relatos, relatos que han quedado en la memoria universal de la gran literatura de manera indeleble.

Alba editorial, que se ha venido ocupando en este año y en los anteriores de la publicación de los títulos más señeros de Dostoievski (Los hermanos Karamázov, Crimen y castigo, Humillados y ofendidos, El idiota, Memorias de la casa muerta...), cierra este año con la edición de ‘El adolescente’, una de las grandes obras menores del ruso.

En el camino entre ‘Los demonios’ y ‘Los hermanos Karamázov’, la obra definitiva y última de Dostoievski, se atraviesa ‘Los adolescentes’, que dramatiza un cierto fondo autobiográfico. En uno de sus momentos más desafortunados, Dostoievski recibe una herencia inesperada de una tía por parte de madre, lo que le permitirá dedicarse a escribir. Los enredos, rivalidades y problemas que suscitó en la realidad el reparto de la herencia de la tía entre la familia de Dostoievski, sirvió a éste para trazar parte del argumento de ‘El adolescente’.

En ‘El adolescente’ el conflicto suscitado por el reparto de una gran herencia afecta al joven Arkadi Makárovich, ejemplo de psicología juvenil y protagonista del relato.

Lo que tenemos ante nosotros es un historia típicamente dostoievskiana, con un personaje protagonista, un joven de 19 años, extraordinariamente torturado por su propia búsqueda interior. Puro Dostoievski.

El adolescente es Arkadi Makárovich, hijo ilegítimo del hacendado Versílov. Pasa su infancia y adolescencia en un internado francés. Esto le hace acumular un odio contra todos y alimentar su «idea» Quiere ser «un Rothschild, ser igual de rico que Rothschild». Está seguro de lograrlo con «insistencia y constancia». Pero Arkadi es impulsivo e inconstante. Gana y despilfarra sus ganancias. El representa el nuevo espíritu ruso.

Cuando Arkadi conoce a su padre, ya con 19 años, este había dilapidado tres veces su fortuna, vivía en condiciones pésimas y la sociedad le había dado la espalda a raiz de los rumores sobre un comportamiento extremadamente vil y escandaloso con una mujer y por esconder una hija ilegítima. Odiará a su padre por eso, pero a medida que va conociendo la verdad sobre la nobleza de su comportamiento, y la falsedad de esas historias, terminará admirándolo y amándolo.

Uno de los hilos de la trama lo recorren los personajes que se disputan la fortuna o la herencia de que hablamos al principio. Son Versílov –padre de Arkadi- y dos príncipes, los Sokolski.

Hay un conflicto entre el derecho legal y la ética. Versílov, el padre, tiene de su parte la ley, ya que es hijo del que deja la herencia; pero en cambio existe una carta en la que el testador se muestra favorable a que su fortuna vaya a manos de los príncipes. Estos, en principio, desconocen la existencia de esa carta que ha llegado a manos del joven Arkadi. Versilov, hombre delicado, un verdadero ruso, gana el pleito y la herencia, pero cuando su hijo le entrega la carta, decide renunciar a ella a favor de la parte contraria, poniendo por delante la moral y la ética, al derecho y convirtiéndose en un noble ejemplo para su hijo.

El padre de Arkadi, Versílov, procede y ama a los románticos franceses y como ellos es imprevisor y apasionado, dispendioso. Tiene una movilidad incansable. El hijo y protagonista también participa de esas ideas.

El adolescente

  • Fiodor Dostoievski 
  • Editorial Alba
  • Traducción: Fernando Otero Macías
  • Precio: 39,00€

La novela basa su gran interés, no tanto en su argumento, sino como material psicológico.

Dostoievski introdujo en la novela rusa un elemento singular, que le caracteriza, su amor a los humildes y los miserables, que luego Gorki le daría un fuerte aliento. Frente a Tolstoi y su gran epopeya campesina, solo en Dostoievski encontramos esa riqueza de elementos estéticos y psicológicos.

En el joven protagonista claramente aparece el elemento mezquino e inhumano que se reconvierte luego en humano y generoso. Es decir la idea del dualismo. Este recurso es típicamente romántico. Es la idea del doble, esa bifurcación que se opera en los sentimientos del joven y en su voluntad. Para Dostoievski constituye, y así lo desarrolla, un elemento integrante de la naturaleza humana. Considera que todo ser humano lleva consigo ese doble, pues todo amor contiene elementos de odio etc. Y así en el hombre se pueden dar y confluir, como ocurre con el joven protagonista, los más sublimes ideales y las más innobles bajezas.

Nadie como Dostoievski supo describir con acierto y precisión esta dualidad del alma humana. Y eso lo hace grande.