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La Opinión de Málaga

Novela

Isabel Bono da voz a los invisibles sociales

Con su tercera novela, ‘Los secundarios’, Isabel Bono retrata con sobriedad y crudeza a los otros, los que no se destacan, segundones a la sombra de los que sobresalen y que acumulan derrotas y frutraciones y solo les queda soñar

Isabel Bono da voz a los invisibles sociales

La larga y prestigiosa carrera de Isabel Bono como poeta se ha visto reforzada y consolidada en los últimos años con su brillante irrupción en el mundo de la novela. La dos primeras, ‘Una casa en Bleturge’ en 2016, que recibió el Premio Café Gijón y en 2020, ‘Diario del asco’, permitieron descubrir que detrás de Isabel Bono no solo había una poeta de verso crudo y hermosa lírica, sino también una escritora de una prosa realista y descarnada, con destreza narrativa y una profunda mirada para ahondar y exponer las pequeñas y grandes tragedias que asaltan a las personas: la soledad, la incomunicación, la falta de amor, el miedo al fracaso, a la muerte, e incluso a la vida. También sabe retratar con acierto y ternura a nuestros personajes mas comunes, quizá la mayoría de nosotros, que discurren a diario por la vida con prosaica cotidianeidad, sin alardes ni heroicidades que le destaquen del resto. Pero siempre en conflicto, con sus miedos y sus vicios, pues sin conflicto, como afirma la propia Isabel Bono, no hay vida.

De estos personajes va su nueva novela, de título aclaratorio y esclarecedor. ‘Los secundarios’, con dos protagonistas, Rubén y Amalia, auténticos perdedores, sufridores de una vida que les revuelca y maltrata una y otra vez, que supuran continuamente por la herida abierta de la extorsión social. Personajes a los que Isabel Bono da voz pues, pese a todo, tienen una vid a que contar.

Rubén y Amalia fueron los personajes secundarios de su anterior novela ‘Diario del asco’, que ahora en un cruce de camino de sus vidas se reencuentran, hacen aflorar los recuerdos familiares, pues ambos eran cuñados, y desnudan sus vidas dando rienda suelta a todas las frustraciones que han ido acumulando.

Rubén recuerda su homosexualidad juvenil y sus aventuras con un tipo que le esperaba en una Mobylette, del que nunca supo su nombre y con un señor mayor con el que lo hacía en el coche de la hermana. Su padre «odiaba a los maricones» y su madre, alcohólica, acabó suicidándose tirándose por la ventana, mientras su hermano Mateo era el héroe de la familia.

Amalia siempre había vivido a la sombra de su hermana, a la que envidiaba. Desempeñaba el papel de mosquita muerta, para que no le llovieran los golpes, pero era soñadora y aspirante a mundos imposibles. Se casó con Mateo, el hermano de Rubén con la esperanza de alcanzar algunas de sus ilusiones, pero solo encontró machismo y poco más.

Los dos son auténticos supervivientes, han sobrevivido a los golpes sociales, a la familia, que en sus casos no fueron núcleos de amor sino de frustración y fuente de continuas heridas.

También hay amor y humor en los relatos de estas vidas, como las historias divertidas de Carmen, la amiga de Rubén, o en la forma en que este cuenta sus primeros amores.

Son personajes marcados por la soledad , tocados por la desesperanza, desasistidos de felicidad, pero pese a todo siguen buscando esa felicidad que les esquiva y su gran escape es soñar.

Los secundarios

  • Isabel Bono 
  • Editorial: Tusquets
  • Precio: 17,50 €

Isabel Bono construye un relato sobrio y crudo, pero asentado en el realismo de un mundo en conflicto con sus moradores que sufren por ello.

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