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La Opinión de Málaga

Relatos

Tavares y el peso de la modernidad

El escritor portugués, ya en las quinielas del Nobel, vuelve a asombrar en Bucarest-Budapest: Budapest-Bucarest, su nuevo ramillete de relatos en español, con la agilidad, hondura e imaginación de su prosa; Tavares, sin duda, en plena forma

Tavares y el peso de la modernidad

La novedad siempre ha sido un asunto problemático en la literatura, cuando no un concepto equívoco y sospechosamente adaptable a todo tipo de trastornos. Está, qué duda cabe, la pulsión imperecedera de enfrentarse a lo establecido, de ultrajar y decapitar al padre, pero también la asimilación mal entendida de la modernidad; los mil y un bastardos o epígonos de las vanguardias, los arribistas, los merodeadores hábiles del juego por el juego y de la frivolidad del contorno. Decir que un autor es moderno puede traducirse indistintamente como un elogio o como un desdoro. Y más en estos tiempos tan desmemoriados, en los que el taller de literatura potencial tiene muchas más veces que ver con la delectación del alambique que con la narración, con lo que se supone que es el elemento cardinal, sustancioso y evolutivo. En una época pretenciosa hasta en la manera de desdeñar la pretensión y proclive como pocas a confundir el fin con los medios, especialmente si son de raíz tecnológica, cada vez cuesta más discernir entre la caducidad de la moda y lo destinado a permanecer por méritos propios. Incluso, cuando esto último, como ocurre con el portugués Gonçalo M. Tavares se asoma a otras lenguas precedido de sutiles y encantadoras amenazas. Entre ellas, la de José Saramago, que ya antes de enterrar del todo el pasado milenio, pidió permiso para propinarle un puñetazo a su entonces joven compatriota, al que imputaba un delito todavía más grave que aquel otro de la grafomanía del que nos alertaba Virgilio Piñera: el hecho de escribir tan bien, tan rematadamente bien, y tener menos de 35 años.

Con apenas poco más de medio siglo de vida, y con una obra tan compacta e imaginativa como necesariamente camaleónica, Tavares se ha convertido en el valor más sólido e ineludible de la literatura europea. Su producción, que abarca la poesía, la novela, el ensayo y el teatro, ha ido arbolándose en las últimas décadas en proyectos que son un milagro de coherencia y originalidad. Y que, a pesar de su accesibilidad, de su potencia, parten de un sentido de la existencia y de la creación casi monástico que se podría calificar en esencia de radicalmente antimoderno. Defensor del autoexilio, del escondite, ese lugar imprescindible para ser feliz, que dijo Kierkegaard, Tavares es un tipo tan amable como escurridizo, amigo de la corrección obsesiva juanramoniana, profundamente refractario a las redes sociales. Alguien que lee tanto como escribe, con formación casi de polímata, que devora a San Agustín o a Séneca con la misma fruición que a Beckett y que rechazó publicar un solo texto antes de cumplir los 30 años, convencido de la inutilidad de la urgencia y de la necesidad de salir al exterior con una madurez intelectual y literaria casi a prueba de bombas. Una estrategia cuya eficacia ha sido ampliamente confirmada por el tiempo y, sobre todo, por la acumulación de grandes títulos, que van desde la serie ‘Barrio’ a la epopeya en verso de ‘Viaje a la India’, o la novela ‘Un hombre: Klaus Klump’.

Gonçalo M. Tavares. | LA OPINIÓN Lucas Martín

Libros e itinerarios experimentales -en ‘Barrio’, por ejemplo, habitan personajes que son el trasunto de ficción de autores como Walser o Bretch - que han consagrado su prosa y su trayectoria como todo un hallazgo. Especialmente, por su voz narrativa, eléctrica, depurada, casi concebida con dinamita, con una limpieza, una musicalidad y un tiento aforístico que da a cada frase su aire pensativo y su estilo propio. Y que somete al lector a una tensión en la que resuena la soltura y la violencia de Agota Kristof, pero también la trastienda moral de precedentes como Pascal o Marco Aurelio. Algo, que, en su gusto por la indagación, se mantiene como acaso la única constante, más allá de sus intereses de fondo, y que vuelve a sorprender al lector con el que es su última pieza publicada en español hasta el momento, los cuentos de ‘Bucarest-Budapest: Budapest-Bucarest’, publicados por Nórdica en traducción de Rita da Costa. Una gavilla de relatos que se integra en uno de sus nuevos proyectos, consistente en la tentativa perecquiana de agotar el espacio, pero de una forma, como no podía ser de otra manera, genuina y consistente en convertir a las ciudades en unidades narrativas en las que lo personal y la fábula se mantiene en constante brega con la historia general. En esta nueva entrega y descubrimiento en castellano, Tavares afila su prosa para alumbrar historias hermanadas de un modo felizmente irresoluble y simbólico con su escenario: el secuestro de una estatua de Lenin en Bucarest, el vampiro sordomudo de Belgrado, el traslado de un cadáver, la supervivencia física y mental en Berlín. Un meandro de tramas, imágenes y frases, que vuelven a serpentear en ese terreno fronterizo entre lo verosímil y lo mitológico en el que con tanta solvencia se maneja la escritura del autor, dotada al mismo tiempo de la lucidez espectral de la poesía y de la greguería y de la carnalidad y el ingenio del teatro. Y en el que, de nuevo, se advierte la audacia del escritor para transformar en material narrativo fluido y de primer nivel sus inquietudes universales más profundas: el desplome de las civilizaciones, el origen de la crueldad, la crisis del espíritu. Un Tavares, éste, en plena forma; para iniciados, persuadidos, inadaptados y neófitos.

Bucarest-Budapest: Budapest-Bucarest

Autor: Gonçalo M. Tavares

Editorial: Nórdica Libros

Traducción: Rita da Costa

Precio: 20,00€ 

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