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Editorial Luz de Agosto

Onetti: Los adioses

La editorial Luz de Agosto recupera, ‘Los adioses’, uno de los relatos esenciales de Juan Carlos Onetti y seña de identidad del autor

Juan Carlos Onetti

En la plenitud de su carrera literaria, Juan Carlos Onetti publicó en 1954 en Buenos Aires ‘Los adioses’, que él consideró siempre uno de sus mejores relatos y es una de las novelas más importantes de su producción y de la literatura latinoamericana. A casi 70 años de su primera edición, y a casi 30 del fallecimiento del escritor uruguayo, ocurrido el 30 de mayo de 1994 en Madrid, la editorial Luz de Agosto ha querido recuperar aquel título fundamental.’

‘Los adioses’ fue publicada originalmente en 1954, por la editorial Sur, en la ciudad de Buenos Aires. Narra, desde la perspectiva de un testigo, la historia de un hombre que se muda a un pueblo serrano para tratarse una enfermedad mortal. Nos acerca a la mirada de un hombre sobre los momentos finales de la vida.

Es la quinta novela de Onetti. La crítica la sitúa como una de las novelas de sus años de madurez, inmediatamente posterior a su novela consagratoria, ‘La vida breve’ de 1950, y la caracteriza habitualmente como un magnífico relato.

En ‘Los adioses’, un hombre, antiguo jugador de baloncesto, (básquetbol, le llama Onetti) llega a un pueblo serrano en la cordillera de Santa María para tratarse en un sanatorio para tuberculosos. Arisco, reservado y taciturno, se niega a compartir los ritos de convivencia con los otros internos. Vive solo para las cartas que recibe de dos mujeres: una las escribe con máquina de escribir, la otra a mano. Las cartas le llegan a un almacén regentado por un antiguo interno que intentará reconstruir la realidad del enfermo a través de sus propias conjeturas y las de dos enfermeros del centro. Pero resulta difícil ante los silencios del exjugador. Luego llegan las mujeres. Primero una mujer sola, que en un segundo viaje lo hará con un niño, y el almacenero la sitúa como su mujer y su hijo; luego llega una segunda mujer, joven, una muchacha y los testigos la ven como su amante y comienza a especular .

‘Los adioses’ es una entronización de la ambigüedad, del enigma, aspectos en los que Onetti era un maestro, tanto en su exposición técnica como en la estructura literaria, de ahí que el tema central del relato se enmarca en burlar las apariencias, lo evidente, lo percibido por la mayoría, para hacer énfasis en la pluralidad de posibilidades, de puntos de vista y de realidades, que muchas veces se ven enajenadas por opiniones infundadas de las mayorías, que en la generalidad de los casos, no son garantía de certeza. En otras palabras, lo que Onetti genera en el lector, es una complicidad, una subjetividad múltiple que crea diferentes percepciones. La obra acepta múltiples y contradictorias interpretaciones.

Por ello a partir, ya casi al final del relato, de la lectura que el almacenero hace de una de las cartas que el protagonista no recogió, , en la que se revela la identidad la joven que le visita, la novela da un giro y vuelve a comenzar o, en todo caso, el lector se ve obligado, como el resto de los protagonistas, a reinterpretar todo lo sucedido. Dan así por tierra los chismes y rumores, se desmorona el punto de vista soez de los dos enfermeros, del almacenero e incluso del propio lector que acompañó la historia con equívoca procacidad. Pero también dan por tierra los rasgos que aquellos, como narradores múltiples, habían ofrecido al lector solicitándole su complicidad.

Juan Carlos Onetti era un abanderado de esos escritores llamados malditos, aquellos que cuando escriben muestran ese lado oscuro de la condición humana. En América Latina no hay un escritor que encarne el malditismo mejor que Onetti. En sus historias, de manera sistemática, casi maniática, vemos repetirse la frustración, el naufragio vital y el fracaso que determina el futuro de sus personajes. Son personajes que no tienen la vida que quisieran tener, son incapaces de triunfar y como no pueden vivir la vida que quisieran, la sueñan la idealizan y consuman el arte de la fuga, la huida, casi siempre a través de la ensoñación.

También en ‘Los adioses’ , la frustración del baloncestista, su sentimiento de haber perdido el partido de la vida le lleva a un acto final de fuga, de huida de su maldita realidad.

Se repite aquí este aspecto central de Onetti, que es una de sus constantes que se reitera en sus historias: un hombre vive una situación de gran tensión que le lleva a las orillas del abismo del desplome y entonces llega la fuga a lo imaginario, en esta ocasión con la crudeza que su situación de enfermo terminal empuja.

Como sus maestros Faulkner, o Celine, Onetti es un maestro en reconvertir las frustraciones, complejos y fracasos humanos en armas literarias de primer orden

‘Los adioses’ es una lectura imprescindible en la obra de Onetti, propone, como señalaba antes, numerosas lecturas, es un desafío al lector para la reconstrucción de múltiples relatos, todos ellos verosímiles, precisos y abiertos.

Pero finalmente el sorprendente final que plantea Onetti desconcierta y, sobre todo, deja ver como el escritor, su enorme inteligencia literaria va más allá de cualquier suposición mundana. Onetti y su magistral tratamiento de la ambiguedad, su dominio de la técnica y la estructura literaria convierten a ‘Los adioses’ en un paradigma de relato superior.

De ahí la oportunidad de la editorial Luz de Agosto de facilitarnos el reencuentro con Onetti y su narrativa consumada.

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