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La Opinión de Málaga

Javier Marías: Un novelista fundamental

El autor clave de la literatura española del último medio siglo, y también académico, ha muerto a los 70 años al no poder superar una neumonía bilateral que sufría desde el pasado mes de agosto

El escritor Javier Marías, fallecido el pasado 11 de septiembre a los 70 años. Diego Pérez Cabezas

No ha llegado a tiempo para recibir el Nobel, a pesar de lo mucho que su nombre sonó para hacerse con él. Javier Marías, uno de los más prestigiosos escritores españoles y permanente candidato al premio que da acceso a la gloria literaria mundial, falleció esta semana en Madrid a los 70 años a causa de una neumonía bilateral, desencadenada por el Covid, que lo mantenía ingresado en coma desde hacía más de un mes. Marías fue autor de novelas clave en la historia de nuestra literatura reciente como Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí o el ciclo Tu rostro mañana, que arrancó a principios de los 2000. En la última década, Los enamoramientos y Berta Isla le brindaron respectivamente el Premio Nacional de Narrativa, que el autor rechazó, y el Premio de la Crítica de narrativa castellana. El año pasado publicó Tomás Nevison, su última novela. Y hace unos meses salió ¿Será buena persona el cocinero?, uno más de los volúmenes donde se recopilan sus artículos de prensa, la otra gran vertiente pública del autor, reconocido y a menudo polémico opinador en diversos medios, y en los últimos años desde El País Semanal. Javier Marías fue además un prestigioso traductor, responsable entre otras de la versión castellana de una de sus novelas favoritas, el Tristram Shandy de Laurence Sterne, y editor exquisito desde su editorial Reino de Redonda, en la que publicaba a autores clásicos y actuales siguiendo una filosofía absolutamente personal: en su catálogo figuran nombres como Faulkner, Auden, el director de cine británico Michael Powell o el autor cubano Jorge Ibargüengoitia. Desde 2006 era también miembro de la RAE, donde ocupaba el sillón R, y a sus méritos añadía el de ser caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.

Marías nació en el barrio madrileño de Chamberí, pero pasó diferentes momentos de su infancia en Estados Unidos, donde su padre, el prestigioso filósofo Julián Marías, había tenido que exiliarse al negarse a aceptar los principios del Movimiento y donde impartía clases en diversas universidades del Este del país. Aunque regresó pronto a Madrid y realizó estudios en el Colegio Estudio, vivero de la élite intelectual liberal en una ciudad que atravesaba los oscuros tiempos de la dictadura, la educación y la cultura anglosajona estuvieron siempre muy presentes en su vida y en su literatura, y en diferentes etapas trabajó en el mundo académico británico o de EEUU. Con 15 años escribe su primera novela, La víspera, que nunca se publicó, y en 1968, con 17, ve la luz su primer cuento en El Noticiero Universal de Barcelona. Ese mismo año inicia la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, donde después se especializará también en Filología Inglesa. La cinefilia que desde muy pronto demuestra el joven Javier Marías se plasma ya en la primera novela que consigue publicar, Los dominios del lobo (Edhasa, 1971), una parodia y a la vez un homenaje al Hollywood clásico. Es además en esa época cuando conoce a quien será su principal mentor y valedor literario, el escritor Juan Benet, y se integra en el grupo que este forma con otros autores como Juan García Hortelano, Antonio Martínez Sarrión, Eduardo Chamorro, Vicente Molina Foix y Félix de Azúa, nombres que serán clave en la literatura española contemporánea. A mediados de los 70 se traslada a Barcelona, por entonces gran capital de la cultura iberoamericana, especialmente en el ámbito literario. Allí realiza sus primeras colaboraciones en prensa, en El Diario de Barcelona. Comienza también entonces a trabajar en Alfaguara, la que será su editorial en diferentes etapas de su vida, y donde en 1978, y ya de vuelta en Madrid, publica su tercera novela, El monarca del tiempo. Ese mismo año traduce para dicha editorial La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne, que le reporta el Premio Nacional de Traducción en 1979. Es su etapa de mayor actividad en la traslación al castellano de textos de autores anglosajones, o que escriben en inglés, como Stevenson, Conrad o Faulkner.

Su primer gran éxito literario se produce en 1986, cuando gana el Premio Herralde de novela con El hombre sentimental y ficha por la editorial que lo convoca, la Anagrama que Jorge Herralde ha convertido en un gran vivero de la literatura más avanzada. Los triunfos literarios de Marías serán a partir de entonces consecutivos. Todas las almas, publicada en 1989, se hace con el Premio Ciudad de Barcelona. Corazón tan blanco (1992), con el de la Crítica. Y Mañana en la batalla piensa en mí (1994), con el Rómulo Gallegos. A finales de los 90 rompe con Anagrama y regresa a Alfaguara, que será desde entonces la editorial en la que publique cada uno de sus libros y la que además ostentará los derechos sobre su fondo. Avanzados los 2000, Marías es un autor de enorme prestigio, tanto en España como internacionalmente. Sus obras han sido traducidas a más de 40 idiomas y su figura pública es respetada.

La escritura literaria de Javier Marías se ha mantenido en plena forma hasta el final de sus días. Así empieza lo malo, Berta Isla y Tomas Nevison fueron las últimas novelas publicadas por el escritor, y todas ocuparon lugares muy destacados en las listas de los mejores libros del año para la crítica. Su nombre ha sonado recurrentemente para el Nobel, mientras casi cada uno de sus artículos desataba una nueva polémica, apuntando casi siempre contra esa corrección política que al autor le parecía que había invadido el discurso cultural en los últimos años. La ausencia que deja, como se refleja en las numerosas muestras de pesar publicadas en redes y medios, tanto nacionales como internacionales, es gigantesca.

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