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Zóbel, el futuro del pasado

El Museo de El Prado acoge al artista Fernando Zóbel y su extraordinaria mirada sobre el arte de los grandes maestros. La exposición, que podrá visitarse hasta el 5 de marzo del 2023, compuesta por 42 pinturas, 51 cuadernos de apuntes y 85 dibujos y obra sobre papel, recrea la conversación del artista moderno con los grandes maestros, conversación que se fraguó en museos de todo el mundo y en el Prado especialmente

Una de las obras de Fernando Zóbel, inspirada en Las Meninas. La Opinión

¿Cómo admirar la pintura de los grandes maestros sin ser una víctima pasiva de su fascinación? ¿Cómo sumergirse en el arte del pasado sin abdicar del compromiso con las vanguardias modernas y contemporáneas? La respuesta de Fernando Zóbel (Manila, 1924 - Roma, 1984) fue a un tiempo simple y enormemente sofisticada: estudiarlos para comprenderlos, y luego, reinventarlos.

42 pinturas, 51 cuadernos de apuntes y 85 dibujos y obra sobre papel, procedentes de colecciones españolas, filipinas y norteamericanas, conforman el recorrido con el que el Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Comunidad de Madrid, rinde homenaje a una figura fundamental de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX: Fernando Zóbel, pintor nacido en Manila en el seno de una familia española que trabajó de forma intensa sobre las pinturas del Prado y fundó el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Un artista que concibió su pintura como una suerte de instrumento con el cual transitar –para admirar, pero sobre todo para entender– las complejas rutas por las que discurre la historia del arte.

‘Zóbel. El futuro del pasado’ explora la obra del pintor a lo largo de dos itinerarios que son fundamentales para valorar su original contribución a la pintura abstracta contemporánea: el primero, entre la modernidad y el legado de la tradición, reúne los estudios del pintor realizados en museos a lo largo de todo el mundo, el Museo del Prado muy particularmente, reconstruyendo su proceso creador. En segundo lugar, la exposición sigue la obra de Zóbel a través de un segundo itinerario, internacional y geográfico, mostrando cómo el dibujo fue la herramienta que le acercó a una forma original y alternativa de modernidad que Zóbel descubrió en Asia, en la tradición vernácula de las Islas Filipinas o en la pintura china y japonesa. Ambos itinerarios nacen de la particular condición biográfica del artista: Nacido en Manila, formado en los Estados Unidos para acabar instalándose en España, Fernando Zóbel no fue solo un pintor enormemente curioso y erudito, también fue un viajero permanente y un artista radicalmente cosmopolita.

La obra de Zóbel constituye un apasionante ejercicio de pedagogía artística. Los dibujos de Zóbel enseñan a mirar, lenta, sosegada y analíticamente. Sus pinturas y sus dibujos encierran el esfuerzo por comprender la voluntad artística que empujaba a artistas como Zurbarán o Sánchez Cotán, como Van der Hamen o Velázquez.

Comisariada por Felipe Pereda, Fernando Zóbel de Ayala Professor of Spanish Art en la Universidad de Harvard, y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones de la Fundación March, ambos muy ligados profesional e institucionalmente a la figura del pintor, ‘Zóbel. El futuro del pasado’ recrea la larga conversación del artista moderno con los grandes maestros, una conversación que se fraguó en museos de todo el mundo, y en el Prado quizá como en ningún otro. Zóbel no solo pasó innumerables horas dibujado y estudiando sus pinturas, sino que incluso donó generosamente al museo un número importante de dibujos de maestros españoles datados entre los siglos XVI y XVIII para sus colecciones.

Estructurada en cinco ámbitos, la exposición reconstruye el itinerario poético y artístico de Zóbel, entre los extremos de un mismo principio: aprender a mirar, para entender el arte de los grandes maestros, por un lado, y, por el otro, volcar lo aprendido en su propia obra para así compartirlo. ‘Zóbel. El Futuro del Pasado’ aborda su trabajo desde una perspectiva transnacional, que sobrevuela los límites geográficos de los tres continentes –Asia, Norteamérica y Europa- en los que transcurrió la vida del artista. Desafiando los intentos de clasificar su obra dentro de los estrechos límites de las tradiciones nacionales, esta exposición ofrece una lectura fundamentalmente novedosa de su obra.

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