EL PARNASO
La escritura existencial de Chantal Maillard

Chantal Maillard. / L. O.
José Antonio Santano
Dejó escrito Ortega y Gasset: «La crítica literaria tiene la misión primera y esencial no de evaluar los méritos de una obra, sino definir su carácter». En ello me afano por muy difícil que sea. La importancia de la crítica ha de recaer siempre sobre la obra en sí misma, descubrir su verdadera esencia, que no es otra que buscar la célula madre que engendra a las otras, conocer el agua a través de las muchas partículas que la forman; ahondar en cada una de las particularidades que la contienen hasta el hallazgo definitivo de la voz que lo sustenta todo: la nada y lo absoluto. En este sentido, nos dice Juan Ramón Jiménez: «La poesía es una tentativa de aproximarse a lo absoluto por medio de símbolos. Lo universal es lo propio; lo de cada uno elevado a lo absoluto». De esta manera, y apoyándonos en estas acertadas referencias tanto al sentido de la crítica como de la poesía, en su esencial significado, destaco la obra de Chantal Maillard (Bruselas, 1951), en su reciente libro publicado por Galaxia Gutemberg, ‘Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua. Poesía reunida 2004-2020’, edición y estudio preliminar de Virginia Trueba Mira y posdata de Miguel Morey.
Definir la poesía de Chantal Maillard no es tarea fácil, pero aun así destacamos su orientación aperturista, de continua experimentación lingüística, de búsqueda de nuevas formas de expresión; una poesía luminosa porque ahonda en los silencios como único territorio de libertad y pensamiento; a veces hermética y otras, abierta al asombro; imaginativa y, sobre todo, viva, sugestiva, de gran calado, infrecuente en el panorama actual de las letras españolas. Chantal Maillard nos ofrenda, afortunadamente, para el lector de poesía que se precie, en un extenso volumen, su obra lírica reunida, que va del año 2004, con ‘Matar a Platón’ seguido de ‘Escribir’, pasando por ‘Hilos’ seguido de Cual’, ‘La tierra prometida’, ‘La herida en la lengua’, ‘Cual menguando’, ‘Medea’, para concluir con ‘Inéditos’. Obra de una solidez indiscutible, con registros múltiples en los que su autora se rebela ante el mundo y sí misma para crear su propia lengua: provocadora, instintiva, desnuda, híbrida, extraña a veces, pero siempre reveladora. Maillard sabe bien cómo conjugar los silencios del vacío, el alma de las cosas, con lo absoluto indecible o innombrable, ensamblando así lo poético-filosófico, de tal manera que el resultado es una obra que ha ido creciendo al calor y el prodigio de la palabra. Es justo reconocer en Chantal Maillard su compromiso estético y ético, del cual se desprende un acendrado humanismo, como así se puede comprobar en su ya amplia obra. ‘Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua’ aúna todos esos elementos de una forma extraordinaria, que el lector agradece, aunque en ocasiones pudiera parecer una obra compleja, híbrida otras y siempre innovadora, consecuencia del especial mimo del lenguaje, y de una calidad fuera de toda duda, admirable.

Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es agua. / L. O.
Sin embargo, la duda se presenta a la hora de seleccionar los textos para este breve comentario, porque todos y cada uno de ellos lleva un sello que lo distingue. En todos los textos reunidos para esta ocasión Maillard muestra su oficio de poeta, con propuestas a veces atrevidas, como en ‘La tierra prometida’ («tal vez aún apenas sea posible nunca tal vez tarántula putla gallapato sapo se espuelas»), poema denuncia de las especies en creciente peligro de extinción; otras de gran calado poemático-aforístico en la ‘Herida en la lengua’: «Ya todo es sombra / Hago hatillo de pérdidas // Arañas tenebrosas asoman en mis manos / Ayer resplandeció el erial que tengo por dominio»; también en ‘Balbuceos’ expresa su dolor por el dolor humano en los campos de refugiados: «Vi una fogata. Y a una niña oscura en brazos de su padre. Ella le sonreía mientras él la miraba. Ya las llamas ardían más rojas y más vivas en los ojos del padre que en la propia hoguera. Yo pasaba en un coche». Esta particular manera de expresar su dolor e impotencia, representada por una Europa indiferente frente a la miseria, el exilio y la desolación humanas, produce en Maillard la necesidad de escribir, de denunciar, desde una postura estética y ética consecuente. Cada una de los libros contenidos en este volumen son acreedores de una singular mirada poética que trasfigura la realidad existente en derredor y ser, entonces, la poesía, signo de turbación, de un temblor que deja al lector desnudo ante sí mismo y el mundo. La tensión discursiva de su poesía con relación a la naturaleza es un elemento abarcador, lumínico, capaz de transgredir o provocar una explosión lingüística extraordinaria. La palabra como dardo y bálsamo, conjugación de los contrarios, fuerza vivificadora. Así podemos leer en ‘El pájaro. Variaciones de poesía y pensamiento’: «La poesía es un horizonte expandido, demorado en los infinitos recodos del bosque, un juego sutil, un enramado que a veces se hará nudo, liana, frondosa derivación de hojas inconexas, y otros, adoptará en su impulso de ascenso o de descenso la línea suave o rugosa de algún tronco», y sentencia: «El poema es lo que bebe el pájaro».
Si para Virginia Trueba Mira la escritura de Maillard «es un trazo continuo que sostiene las variaciones mismas que la conforman (como decimos de las Variaciones Godberg), en este caso en un tono entre lo conceptual y lo existencial, lo abstracto y lo concreto, expresión tanto del deseo de calma como de la necesidad del grito…»; para Miguel Morey, en la Posdata, se resume así: «A lo largo de los libros que componen este libro se podrá comprobar que el trabajo de reinvención poética de Chantal Maillard es constante y manifiesto; quema sus naves una y otra vez para renacer nuevamente de sus cenizas.
Concluyo este comentario sobre la poesía de Chantal Maillard, con estos versos que vienen a demostrar la grandeza de su esplendorosa voz: «escribir // para curar / en la carne abierta / en el dolor de todos / en esa muerte que mana / en mí y es la de todos // Escribo // para que el agua envenenada / pueda beberse».
'Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua'
Chantal Maillard
- Editorial: Galaxia Gutenberg
- Precio: 26,90 €
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