Poesía

José Infante, el desconsuelo como herramienta literaria

‘La genealogía del vacío’, del poeta y periodista José Infante, nos ofrece una mirada desconsolada, pero bella, de la vida

José Infante, el desconsuelo como herramienta literaria

José Infante, el desconsuelo como herramienta literaria / La Opinión

Juan Gaitán

Juan Gaitán

Titular un diario (que no es exactamente un diario, pero ya hablaré de eso) «Autobiografía del desconsuelo», ya es mucho. Acogerse, además, a la figura de Cioran «cuya inspiración y huella se observa a través de sus páginas» , ya es una clara señal de por dónde van los tiros. La tercera entrega de las reflexiones, anotaciones, cuaderno de bitácora de José Infante, que llevan el título específico de ‘La genealogía del vacío’, recién publicadas por Huerga & Fierro, caminan por ese difícil registro que a un lado tiene un hondo pesimismo antropológico y al otro una irrenunciable búsqueda de la belleza como única salvación posible. El título, sin embargo, es muy oportuno porque hay mucho desconsuelo en todo lo que escribe Infante en esta obra. Ya dijo José Saramago que el hombre «es un animal inconsolable», y parece que tenía razón.

José Infante es un poeta, ante todo, sobre todo, un poeta. Periodista de profesión, ha vivido de cerca la actualidad, conoce bien el mundo real. Y a veces, ambos ámbitos colisionan y, en muchas ocasiones, el uno le salva del otro. De esta forma, el libro se compone de dos aspectos claramente diferenciados pero que se van simultaneando sin un orden concreto. Por el lado poético encontramos aforismos, sentencias, con un carácter cercano al poema, de una honda calidad emocional, que aunque atravesados de tristeza, para mí son lo más destacable del volumen. Así, en la página 18 nos dirá «cuando nadie recuerde tu mirada tan triste, ni tu angustia lejana, ni tu sonrisa leve, tampoco habrá quien pueda comprenderlo del todo». En cuanto a sus notas sobre la actualidad, se ha transformado en anotaciones sobre la historia de España y del mundo, como las referencias a Tarancón, Mario Conde, Luis María Anson, Lady Diana Spencer… Destaca en ellas su constante atención a la actualidad, sus opiniones progresistas y humanistas, el prisma de la elegancia y la belleza como eje de análisis de la actualidad. Y, de entre estas notas, son más jugosas, porque han sobrevivido mejor, las relacionadas con la cultura, los poetas, los escritores. También merecen atención las notas sobre la sociedad, en las que podemos encontrar su lucidez no exenta de pesimismo, como esta de la página 120 sobre la televisión: «Pienso que en estos momentos como nunca la televisión es un reflejo de la decadencia de la sociedad. Están ganando la vulgaridad, la zafiedad, la frivolidad… y todo con la excusa de la modernidad y la innovación». Es preciso aclarar que estas notas son de los años 90 del siglo pasado.

Ya decíamos que Cioran estaba muy presente en esta obra. Sabemos que el pensador rumano da al cinismo un lugar preponderante, que escribió una obra en la que la amargura era sublimada por la ironía. Y por esos mismos caminos va Infante, aunque Infante sublima por la belleza, porque su alma le lleva siempre a ella. Así, en la página 48 dirá: «Esto podría ser también mi diario de viajes, un cuaderno de bitácora que no conduce a parte alguna, si no es la de la muerte».

La genealogía del vacío

Autor: José Infante

Editorial: Huerga & Fierro

Páginas: 256

Precio: 18,00 €