Recopilación

La taberna, el mejor rincón para Cunqueiro

Cunqueiro, siempre moderno y actual, nos deleita en estos artículos tabernarios que Ediciones 98 recopila para convertirlos en el libro ‘La Taberna de Galiana’ que el escritor gallego soñó publicar en vida sin lograrlo

Álvaro Cunqueiro

Álvaro Cunqueiro / L. O.

La taberna era para Álvaro Cunqueiro uno de esos lugares donde mejor disfrutar de los placeres de la vida. Buen gastrónomo y mejor enólogo, la taberna era para él un gozoso lugar de encuentro donde reunirse, charlar con amigos y conocidos y saborear esas historias que surgen fáciles junto a un buen vino.

Cunqueiro siempre quiso publicar un libro sobre la Taberna de Galiana, fue un sueño que le persiguió siempre, concebido como un homenaje a su amigo el galleguista Ramon Piñeiro, pero que la muerte del escritor lo impidió.

Ediciones 98 que está llevando un importante trabajo de recopilación de la obra de Cunqueiro, en español y gallego, añade un peldaño mas a este trabajo con la publicación de una recopilación de textos sobre tabernas, titulada precisamente ‘La Taberna de Galiana’. El libro reúne todo lo que Cunqueiro escribió o contó sobre la taberna de Galiana y otras mágicas cantinas, desde el primer texto fechado en 1942, que ha permanecido inédito hasta ahora. Un total de 46 textos que recogen todo lo que escribió no solo sobre tabernas, también sobre materias afines, como posadas, mesones o ventas, y también sobre el vino y los buenos bebedores y otros que no lo fueron tanto, como el beato Alexis.

Aquí están tabernas reales y fantásticas, muy del gusto de Cunqueiro, y entre estas últimas la de Galiana, con su enseña de buey borracho. Él nunca precisó muy bien donde estaba. La situó primero en un supuesto camino que iría por el mar desde Galicia a Bretaña, «en un lugar donde las verdes olas, se comban como una colina» ; luego en otros lugares indeterminados. Bajo su enseña, la taberna tuvo, «desde la más remota antigüedad, fama extraordinaria y que era cosa corriente que en ella acontecieran prodigios», según también la prodigiosa mente de Cunqueiro, ya que «era muy visitada por los viajeros que iban de Bretaña a Galicia por el camino de los mares».

El libro canta otras tabernas, algunas más reales, como fue, en Mondoñedo, la taberna de Póngalas, en el barrio de Os Muíños, en donde el Cunqueiro que iniciaba su carrera de escritor y poeta tomaba clases prácticas para aprender a catar vinos gallegos, con blanco del Ribeiro, como principal maestro.

Y otras como la de Padre Benito, en la Raíña compostelana; o El Casal de Acuña, entre Cangas y Bueu, donde «era como beber en el puente de un navío; o el mesón de la Cruz, donde una noche cerrada de lluvia y viento vio la Santa Compaña que vino a buscan a un colchonero que allí se hospedaba. También hay lugar para varias taberna inglesas como la de El Cuerno del Rey, en Londres, donde Cunqueiro espera a su amigo Samuel Pepys, funcionario del Almirantazgo, con una pinta de cerveza y un barrilito de ostras en escabeche, o la taberna del León, una de las más antiguas o la posada del Tabardo, en Southwark, cerca de Canterbury.

Habla de los vinos y la necesidad de su traslado y navegación marinera, que a unos les va y a otros no. Los vinos, en esto, nos dice Cunqueiro, son como los hombres, « unos vinos navegan bien y otros no».

También de bebedores como el Beato Alexis, un vagabundo amigo del vino, que un día, caminando, se encontró con la Sagrada Familia que huía a Egipto y Alexis los convidó a comer y beber de lo poco que tenía. Gracias a ello recibió la visita de un ángel dispuesto a concederle la gracia que pidiese que no fue otra que una vez muerto, pudiese bajar al menos una vez al año a la tierra a degustar el vino. Y así fue.

Y hay lugar para el albariño, «el vino más amigo del hombre», un vino que ha hecho una larga peregrinación pues cuenta que legionarios romanos llevaron las cepas a las Galias, desde el río Mosela, y de allí, en el siglo XII, los monjes de Cluny las trajeron a sus abadías gallegas, «donde hallaron excelente acomodo».

Cunqueiro, finalmente, repasa la historia de las tabernas del país (Galicia). Viaja por las de Mondoñedo, por las tabernas mariñanas de Lugo, las de Orense y Vigo, siguiendo por Pontevedra y las betanceiras «las mas hermosas tabernas de Galicia» y concluye que donde real y verdaderamente se bebe es en las tabernas de Santiago de Compostela. «Se bebe allí un vino que ha aprendido a trepidar en las barricas cuando repican las campanas basilicales. Algo pasa en las tascas compostelanas, en el Padre Benito, en el Túnel, el Senado, el Tanque, los vinos del país van a mejor».

Nadie mejor que Cunqueiro para sentar cátedra sobre los caldos gallegos y sobre las tabernas donde reposan y degustan.

La taberna de Galiana

Autor: Álvaro Cunqueiro

Editorial: Ediciones 98 

Páginas: 170

Precio: 19,95 €