Editorial Random House
La locura amorosa de Mario Levrero
‘Cartas a la princesa’ recoge las cartas que Levrero escribió a su mujer, Alicia Hoppe. Son un testimonio valioso de su universo literario y personal

Alicia Hoppe y Mario Levrero.
El reconocimiento le llegó con ‘La novela luminosa’, dos años después de su muerte en 2004. Con ella el escritor uruguayo Mario Levrero alcanzó la fama como escritor, que tanto había perseguido. Ello permitió volver la vista atrás y descubrir esos trabajos anteriores como su trilogía de corte kafkiano ‘La ciudad’, ‘París’, ‘El lugar’ y ‘Diario de un canalla’ o ‘El discurso vacío’, relatos algunos de ellos de corte inclasificable pero que clasifican a Levrero como escritor extraordinario, genuino y poco común.
Llega ahora, editado por Random House, ‘Cartas a la princesa’, libro inédito que recoge las cartas que Levrero escribió entre 1987 y 1989 a su última mujer, Alicia Hoppe. Hay en ellas un testimonio valiosísimo de su universo literario y personal, especialmente de este último pues leeremos a un Levrero que ha sucumbido al amor .
Los dos se conocieron muy jóvenes cuando Alicia ennovió con Juan José Fernández, amigo de Levrero. Era 1967. En Montevideo. Alicia se hizo médico internista y se casó con Juan José, pero al poco de tener su único hijo el matrimonio se rompió. Ella abrió un consultorio y allí comenzó a acudir Levrero con asiduidad buscando remedios para sus males físicos y sobre todo a los mentales. .Fueron esas charlas las que llevaron a Alicia a convertirse en psiquiatra. Durante años Levrero fue su único paciente. Alicia se trasladó entonces a la ciudad de Colonia de Sacramento, a unos trescientos kilómetros de Montevideo. Levrero por su parte y por consejo de ella se mudó a Buenos Aires a trabajar en una revista de crucigramas. Los contactos físicos entre ellos desaparecieron pero Levrero seguía de forma epistolar consultando su vida con Alicia. Pero cuando en diciembre de 1985 Levrero decide visitarla en Colonia, la relación entre ambos tomó un cambio para tornarse en sentimental. En esa cita «te descubrí como mujer», le contó después. Pocos meses después se inicia esta correspondencia que duró dos años.
Se inicia entonces una relación amorosa epistolar con una carta inicial fechada en marzo de 1987. En ellas asistimos a la casi súbita transformación de la vieja relación entre la doctora y su paciente en una relación amorosa. Fueron dos años de correspondencia, él en Buenos Aires, ella en Colonia con una última carta fechada en marzo de 1989, en vísperas del traslado de Levrero a Colonia para emprender una nueva vida con Alicia.
Levrero firmaba las cartas a Alicia con su nombre real Jorg. El nombre con el que firma y es conocido como autor, Mario Levrero, no es ningún seudónimo, sino el segundo nombre y apellido pues su nombre ‘completo es Jorge Mario Varlotta Levrero.
Las cartas, según nos recomienda el editor Ignacio Echevarría, aunque dirigidas a una personas, hay que leerlas también bajos las mismas premisas que las de ‘Diario de un canalla’, donde Levrero dice escribir para «escribirme yo; es un acto de autoconstrucción». De hecho él se refiere a esas cartas como «mis cartas diarias, mi diario escrito para vos». Y así en algunas de sus cartas a Alicia le advierte igualmente «no te engañes; esta carta tampoco es para vos. Creo que forma parte de la serie de cartas a mí mismo».
Es cuando se asiste en las cartas a un progresivo enamoramiento, cuando la relación con Alicia se convierte en relación de amor, cuando Levrero comienza a llamarla ‘Princesa’. El alude a ‘El Principito’, que Alicia cita en sus cartas, como razón de este apelativo. «Tal vez sea por este libro, por tus citas de este libro, que se medio por llamarte Princesa».
Las cartas se presentan por parte de los editores (Ignacio Echevarría y la propia Alicia Hoppe) como una secuencia de escritura de carácter monologuista que desemboca en su novela póstuma, ‘La herida luminosa’, de ahí que no hayan querido incluir las cartas de ella. Ahí que tener en cuenta además que las cartas de Levrero están escritas en un contexto muy distinto a las de Alicia. El escritor, habituado a su papel de paciente, usa las cartas para un desahogo absoluto de sus tribulaciones, mientras que las respuestas de Alicia son más comedidas, y escritas desde un escenario personal muy distinto al de Levrero. En última instancia, el hecho de que Alicia Hoppe siga viva aconseja mantener sus cartas en espera.

Ficha
Cartas a la princesa
Mario Levrero
Edición: Ignacio Echevarría y Alicia Hoppe
Editorial: Random House
Precio: 20,80 €
Las primeras cartas apenas contienen un atisbo amoroso o sentimental, se inician con un «querida Alicia» y acaban con un «chau», al poco terminan con un «te saludo cariñosamente».
Pero el descubrimiento llegar a partir de septiembre de 1987, cuando ambos destapan su enamoramiento y el dice vivir en un «permanente frenesí». «Es formidable este descubrimiento que tanto tardó en abrirse paso». Por vez primera le escribe: «te amo. Es formidable» y el acabar también es el propio de alguien que ha sucumbido al amor : «te besa, te abraza, te estruja, te lame».
Pero todavía no llegó el primer encuentro amoroso. Él le apremia a ese encuentro, ella lo demora. Ahora las cartas ya no son una sesión psicoanálisis del estado mental de Levrero. Son cartas de un loco enamorado «te preguntarás si no tengo otra cosa que hacer que pensar en vos y escribirte. Si, pero hace tiempo que no lo consigo».
Con el primer encuentro en octubre de 1987 en Buenos Aires, llegan más cambios. Es a partir de ahí que nace el término Princesa. El está feliz, libre de problemas «por primera vez en mi vida tengo la certeza de ser amado, y eso es bueno, eso es grande, eso es maravilloso».
Mario Levrero, el hombre que buscaba sin descanso la palabra escrita o hablada para contar o escribir sus pensamientos más íntimos, encontró en Alicia Hoppe una interlocutora, una confidente, una musa que lo guiaba con su mera presencia, lo hizo primero como psiquiatra, después como mujer enamorada.
‘Cartas a la Princesa’ es un tesoro literario, descubierto y plamado gracias al esfuerzo de Ignacio Echevarría como editor y a la generosidad de la propia Alicia Hoppe quien puso aquellas cartas a disposición del editor. A través de las palabras de estas carta, arrolladoras y kilométricas algunas de ellas, Levrero se abría mentalmente para revelarle a Alicia un mundo de emociones complejas, de pensamientos profundos y de amor incondicional. En cada palabra, en cada giro de frase, se encuentra la esencia misma de Mario Levrero, un hombre que, a través de su escritura apasionada, nos permite asomarnos a los rincones más íntimos del corazón humano.
- El paraíso gastronómico en Cártama con menú ilimitado de brasa y castillos hinchables para los niños: 'Un plan redondo para toda la familia
- El nuevo horario de los bares de Málaga: ¿a qué hora cierran a partir de ahora?
- La Junta abre compuertas en La Viñuela y la presa del Guadalhorce
- Los vecinos de Huelin se oponen a la ampliación del horario de terrazas
- Málaga acapara ocho de los diez barrios más caros de Andalucía para alquilar vivienda: aquí está el ranking completo de precios y subidas
- Vecinos de Pedregalejo denuncian grietas en sus casas por obras en ocho pisos de lujo: 'La escalera empezó a doblarse y los peldaños, a partirse
- El secreto gastronómico mejor guardado de la Axarquía: así es el restaurante que lleva 80 años asando el mejor chivo al horno de Málaga
- El pueblo mágico de Málaga que debes visitar si te gustan las rutas al aire libre: Comares triunfa con sus senderos y paisajes naturales