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Novela

Olga Tokarczuk homenajea a Thomas Mann en clave de genialidad feminista

La Nobel polaca crea en ‘Tierra de empusas’ un relato que honra al novelista y a su novela, que actualiza su mensaje y todo ello sin perder su condición de historia genuina y moderna

Olga Tokarczuk.

Olga Tokarczuk.

La clave es la genialidad. Si tienes el genio que en su día tuvo Thoman Mann para concebir La montaña mágica, podrás levantar un ingenio literario que, sin caer en el remedo elucubrante, se levante a la altura mágica que erigió Mann con un relato que honra al novelista y a su novela, que actualiza su mensaje y todo ello sin perder su condición de historia genuina y moderna.

Es lo que hace la escritora polaca Olga Tokarczuk en ‘Tierra de empusas’, su primera novela tras la concesión del Nobel en 2018 que en un ejercicio de maestría en el manejo de las armas literarias, homenajea a la gran novela alemana de Mann renovándola en su condición de gran clásico,introduciendo las grandes cuestiones de reflexión de nuestro tiempo, especialmente con el mensaje de un feminismo incuestionable.

Como en otras ocasiones ella coloca su relato en un momento historico oportuno, en 1913, es decir a las puertas del nacimiento de una nueva Europa, aquella que saldría de la Primera Guerra Mundial que impondría un nuevo orden europeo.

‘Tierra de empusas’ comparte varias cualidades literarias con La montaña Mágica de Thomas Mann recurriendo a varios elementos exactos de la trama: un sanatorio para el tratamiento de la tuberculosis; un escenario temporal de 1913 que precede a la Primera Guerra Mundial; y un protagonista que es un joven ingeniero en busca del tratamiento que sane su tuberculosis.

El joven es Mieczyslaw Wojnicz, católico y estudiante de ingeniería hidráulica de Leópolis, que llega al sanatorio de Görbensdor, creado por el doctor Hermann Brehmer en un valle de los Sudetes, siendo uno de los primeros en tratar la tuberculosis, para tratar sus pulmones con la pureza del aire de la montaña y un estilo de vida saludable. Se aloja en la Pensión para Caballeros de Wilhelm Opitz. Allí conocerá a otros pacientes como el profesor Longin Lukas, católico tradicionalista; a August August, socialista vienés y escritor; al estudiante alemán de Bellas Artes Thilo von Hahn;o a Walter Frommrer, agente secreto de Breslavi.

Cada noche estos cliente s de la Pensión para Caballeros se reúnen en el comedor y mientras van emborrachándose con una copa y otra de Schwärmerei, un licor embriagante, discuten los temas más importantes del día. Ellos discuten sobre religión, cultura, política, la proximidad de la guerra, pero su tema favorito es sobre las mujeres y la naturaleza de estas; aquí es donde los debates son mas tumultuosos.

Sus puntos de vista, aparentemente opuestos, siempre parecen converger en una verdad incontrovertible, que se repite una y otra vez en diversas formas a lo largo de la novela: que el cerebro femenino es más pequeño que el masculino; que las mujeres son delicadas y sensibles por naturaleza y, por lo tanto, tienden a actuar sin pensar; que por sus problemas siempre deben depender del apoyo de los hombres; que la mente femenina es retrógrada en comparación con la mente más civilizada del hombre; que la existencia de las mujeres se justifica únicamente por el hecho biológico de la maternidad; que la naturaleza bendijo al cuerpo femenino con el don de la fertilidad, pero negó a la mente femenina la capacidad de controlarla; y así sucesivamente, hasta la saciedad.

Tokarczuk planifica su venganza ideológica y expresa su batalla en pro de la igualdad sexual cuando al final de la novela señala que que todos los pasajes misóginos de ‘Tierra de empusas’ son paráfrasis de textos de los mas conocidos escritores y filósofos del mundo occidental. Y señala a San Agustín, Platón, Tomás de Aquino, Conrad, Darwin, Sigmund Freud, Hesíodo, Milton, Nietzsche, Platón, Racine, Shakespeare, Ezra Pound, Jean Paul Sartre, Schopenhauer, William Butler Yeats, e incluso otros de acendrado moderrnismo como Jack Kerouac, de cuyas ideas se sirven los residentes de la Pensión para Caballeros para reforzar su autoafirmación masculina cada noche. Tokarczuk lo refleja con diálogos maravillosamente escandalosos sobre la cruda imagen que tienen los hombres supuestamente inteligentes de las mujeres.

Al parafrasear los textos de estos filósofos, científicos y escritores, Tokarczuk no sólo expresa una firme oposición a estas opiniones, sino que también expone su universalidad tanto en el pasado como en la actualidad. Quizás sólo haya cambiado la forma de expresar opiniones similares, pero su contenido aún resuena y ahí sigue, por desgracia.

Tokarczuk intenta con este ejecicio de diálogos masculinos emular las batallas ideológicas que Mann convoca en La montaña mágica. Del mismo modo que Mann quería captar el conflicto fundamental de su época, el conflicto entre el humanismo y el terrorismo organizado, Tokarczuk quiere captar el conflicto fundamental de su época, tal como ella lo ve: el conflicto entre la igualdad de géneros y la misoginia inepta. Es, por tanto, una lección para reconocer la diversidad del mundo y la complejidad de la naturaleza humana.

Pero ‘Tierra de empusas’ es también la evocación de lo siniestro con que Tokarczuk socava la sensación de seguridad de sus protagonistas –y de los lectores–. Empusa es un neologismo derivado del nombre de un demonio femenino llamado empusa que, según se pensaba, en la mitología griega, cazaba a los hombres.

Así en ese idílico escenario suceden cosas inquietantes, con rumores de que en las montañas circundantes se producen muertes violentas al parecer a manos de alguien o algo –la empusa– que observa y acecha y ataca con nocturnidad.

Leyendo a Olga Tokarczuk hay una primera impresión que impacta e invita a seguir profundizando en sus escritos. Es su compromiso estético y social por la literatura más profunda y reflexiva, nacida de una curiosidad intelectual profunda, alejada de esa otra literatura popular,de lectura más llevadera. Por ello decide emparentarse con Mann y la Montaña mágica expresando claramente su convicción de alumbrar una literatura de grandes ideas, que conecten con el hombre profundo.

Como ha hecho con novelas anteriores, ‘Tierra de empusas’ juega con todos los géneros posibles, amalgamándolos de manera brillante, como brillante es su lenguaje y su trama, como una actualización y sobreescritura de La montaña mágica, y una respuesta feminista a la misoginia de los héroes, cuyos hombros, sin embargo, llevan las riendas.

Tierra de empusas

Autora: Olga Tokarczuk

Editorial: Anagrama

Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz

Páginas: 344

Precio: 21,90 €

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