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Diálogos

Cesare Pavese: su libro más querido

Altamarea reedita ‘Diálogos con Leucó’, veintisiete esclarecedores dialogos entre dioses griegos que en su momento recibieron el rechazo casi general, pero que Pavese concibió como la obra que lo consagrase definitivamente a la inmortalidad literaria

Cesare Pavese.

Cesare Pavese. / l.o.

Fue el único libro que le acompañó hasta su muerte. Cesare Pavese lo tenía a su lado en la noche del 26 al 27 de agosto de 1950, cuando decidió suicidarse y escribió en él, como despedida, «No hablen demasiado». Era una frase tomada de Mayakovski , otro escritor suicida. Un libro, por tanto, con un importante significado simbólico. Era ‘Diálogos con Leucó’, una serie de veintisiete diálogos breves donde los dioses hablan de sus mitos, escritos por Pavese entre diciembre de 1945 y marzo de 1947 , año de publicación.

Ahora la editorial Altamarea renueva la actualidad y vigencia de estos diálogos con una nueva reedición y análisis a cargo de Carlos García Gual.

Para él era la obra que mejor lo definía como escritor, que mejor recogía toda su complejidad como poeta, ensayista o novelista, por eso la consideró su biglietto di visita presso i posteri, su «carta de presentación ante la posteridad» . Por eso le dolió que en su momento recibiese un rechazo casi unánime, tachado como un libro extravagante y desconcertante. No lo es, pero son textos que por estar cargados de simbolismo y adentrarse en la mitología, requieren un buen conocimiento del autor y de la mitología misma para poder desentrañar los hilos de estos escritos que son a la vez un estudio del mundo antiguo y un espejo en el que encontrar y redescubrir muchos de los motivos de Pavese que salpicarán su literatura y su vida.

Es ese conocimiento del mundo del escritor el que nos lleva a mirar de manera imperturbable estos diálogos. Pavese era un hombre trágico, apegado a un pesimismo habitual, solitario y con una insatisfacción permanente, incluso cuando el éxito literario le llegó, se sentía excluido del mundo de los demás; Pavese ciertamente sufrió mucho por la soledad, la falta de relaciones y afectos importantes, por sus decepciones amorosas que lo sumieron en la desesperación de ahí que la literatura para él representaba un escape y una defensa contra los golpes de la vida.

De ahí nacen estos diálogos, como una fórmula contra esos golpes que reflejan el alma sensible y atormentada de un gran hombre y un escritor con un talento y unos conocimientos muy valiosos y poco comunes.

Los ‘Diálogos con Leucó’ son una serie de veintisiete diálogos breves sobre los mitos griegos. Cada relato tiene como interlocutores a dos personajes extraídos de esa mitología: Safo y Britomartis; Hércules y Prometeo; Edipo con Tiresias, Eros con Tánatos, Aquiles con Patroclo, Orfeo y Baca o Leucotea y Ariadna.

Las conversaciones, llenas de tensión e imbuidas de tragedia, abordan los temas más universales de la historia humana: la relación entre el hombre y la naturaleza, la angustia eterna del hombre, la sexualidad, la muerte, la necesidad de dolor, el destino, la memoria, el arrepentimiento, la infancia perdida, el amor, el paso del tiempo, el destino del que no se puede escapar finalmente, el anhelado deseo humano de alcanzar a los dioses, lo irracional, la exaltación y la aspiración a lo divino se ilustran en un contraste eterno e insalvable, temas todos ellos que estaban en el corazón del pensamiento mas hondo de Pavese.

El título de la obra deriva de Leucotea, la diosa que se desliza sobre la espuma del mar. Leucotea es la «diosa blanca», que aparece en la Odisea para salvar a Ulises de la tormenta y ayudarlo a llegar a la tierra de los feacios.

Hay un diálogo, el número doce, muy significativo como espejo del propio mundo de Pavese, reflejado incluso en el propio título que el escritor da a este diálogo: ‘El inconsolable’. Es el diálogo entre Orfeo, el cantor que calmaba con su canto a las fieras y a los dioses, y las Bacantes que seguían a Baco en sus bacanales de sexo. Orfeo expresa su desolación tras peder a Eurídice. Ellas desean que Orfeo se una a ellas para compartir su alegría. Sin embargo, él no quiere otras mujeres después de Eurídice y las bacantes lo rechazan. Es el diálogo con mas tinte autobiográfico. Orfeo, -como Pavese- se excluye de participar en la alegría de la vida y se condena a seguir buscándose a sí mismo.

Clarificador y hermoso el diálogo entre Prometeo y Heracles (Hércules) en ‘La roca’, cuando Hércules acude a liberar a Prometeo de la roca a la que le había encadenado Zeus. En un mundo dominado por los monstruos y el caos, Pavese retrata a Hércules como el héroe combativo que se rebela frente al destino y los dioses gracias a un margen de libertad al que no debe renunciar pese todo lo que teje el destino.

En la introducción a esta reedición de Altamarea, Carlos García Gual, que escribe como lector fiel y añejo de las obras de Pavese, explica que su recurrencia al mito es un «instrumento singular para expresar simbólicamente una realidad». Añade que Pavese conocía varias mitologías, pero era consciente de que solo la de los griegos ofrecía una respuesta familiar a sus punzantes cuestiones. Pavese, explica García Gual, elige un formato inusual, como es el diálogo, para hablar de los mitos y lo hace para subrayar su intención irónica.

Pavese recurre a los mitos griegos para dar expresión a sus propias inquietudes y desasosiegos, «como si en esas imágenes y en sus destinos trágicos hallara un medio para expresar de modo enigmático anhelos sin respuesta».

Diálogos con Leucó

Autor: Cesare Pavese

Traducción: Carlos Clavería

Prólogo: Carlos Gacía Gual

Editorial: Altamarea

Páginas: 258

Precio: 19,85 €

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