Mariana Enríquez: una huida inaplazable
Escapar de un futuro fundido a negro, en un barrio en decadencia, con una familia disfuncional, es el conflicto narrativo que impregna desde las primeras páginas en ‘Cómo desaparecer completamente’ la escritora argentina Mariana Enríquez, y que ahora, dos décadas más tarde de su publicación en el país sudamericano, se publica en España

La escritora Mariana Enríquez / DONOSTIA KULTURA
«Somos las flores en el cubo de la basura», cantaban los Sex Pistols en el punk británico de los setenta, una frase que resuena de algún modo en la novela de Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) ‘Cómo desaparecer completamente’. En esta historia esas flores marchitas son los personajes que intentan escapar de un entorno social y familiar degradado, donde el futuro se ha eclipsado permanentemente. Matías Kovac, el joven protagonista, un adolescente de dieciséis años que siente que debe arrancar los clavos del ataúd que le asfixian un futuro incierto, castigado por el pasado y el presente. Una novela hiperrealista donde huir de ese contexto es como hacerlo del penal en el Caribe del que se fugó Papillon, un maestro de las fugas. Pero escapar de un suburbio con unas condiciones de vida donde el robo y la droga se han convertido en un elemento ambiental, y la familia se ha rajado por todos los cuatro costados, es hacerlo de una cárcel psicológica con barrotes invisibles mucho más férreos que los de metal, más arduo, incluso, que huir empapados de sudor entre la maleza de la frondosa selva tropical que rodeaba a la colonia penitenciaria de la Guayana francesa.
La historia comienza en un barrio popular de Buenos Aires que linda con una zona marginal, en la época en que aún se usaba el walkman para escuchar música, surgían los cibercafés, los primeros chats, y no todo el mundo estaba habituado a navegar por internet, como es el caso de Matías, el protagonista, digamos, que aún no existían los nativos digitales, ese ser humano del siglo XXI cuya vida es dependiente de un mundo virtual y las nuevas tecnologías. Matías se halla en el tiempo de una doble transición, por un lado, la era analógica al desarrollo del mundo digital, y por otro, su transición personal, comunicar los abusos de su padre en la infancia que le dejaron con un trauma profundo, y la convivencia con su hermana viuda y una madre frustrada que Matías odia. Su anhelo es contactar con su hermano mayor, un hermano ausente en todos los sentidos, que ha emigrado a Barcelona y a quien necesita. Podríamos decir que el conflicto narrativo es el de una muñeca matrioska, dentro de este conflicto se encierra otro conflicto, y dentro de este se enlaza con otros que afectan a otros personajes de la novela. Pero la cuestión principal es la superación del trauma de Matías, víctima de abusos, y huir del entorno que le envuelve, un barrio sin futuro donde se mercadea con droga y se producen letales ajustes de cuentas.
«Tantas cosas no pasan juntas y menos a las mismas personas», piensa Matías mientras habla con una chica que le gusta, mientras recuerda su vida cuando la escucha hablar, que no podía contarle que su padre había abusado sexualmente de él, cuando era un niño, ni que su cuñado traficaba con drogas y que fue asesinado, o que su hermana intentó pegarse un tiro y lo que ocurrió fue que se deformó la cara. Sin embargo, esa frase que piensa Matías sea quizá la estrategia de la autora con la que reforzar la verosimilitud de la trama cuando, implícitamente, el lector recuerde lo de que la realidad supera la ficción, digamos, que nada asegura que el cielo no se caiga encima de uno mismo. Mariana Enriquez comienza la novela con una acción para describir el ambiente de la casa de Matías, que el protagonista no soporta, para luego, mediante flashbacks, recordar a su hermano Cristian, que emigró a Barcelona, digamos, el que reunió el valor de escapar de su vida, y que Matías añora.
Mariana Enriquez, una de las escritoras más significativas de la literatura argentina en la actualidad, es además periodista, es subdirectora del suplemento Radar del diario bonaerense Página/12. En 2024 fue galardonada con el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, y anteriormente con el Premi Ciutat de Barcelona en lengua castellana. La autora también recibió el 37° Premio Herralde de Novela con ‘Nuestra parte de noche’. El pasado año Anagrama también publicó el libro de relatos de Mariana Enriquez ‘Un lugar soleado para gente sombría’, la editorial barcelonesa ha publicado en su catálogo gran parte de su obra.
A pesar de ser una novela que no alcanza las doscientas páginas, la autora desarrolla el trauma del abuso infantil en la familia y el consumo y el tráfico de drogas en una sociedad degradada, donde los tres hermanos desarrollan perfiles complejos, el mayor que desconecta de la familia por completo y emigra a otro continente, la hermana que enviuda de un camello y ve deformada su cara por un arma de fuego, y el hijo menor, Matías, que soporta el peso, como quien lleva cargada a la espalda una mochila llena de piedras, del trauma por los abusos de su padre. Junto a ellos la madre amargada, y los personajes del barrio con los que interactúa Matías y que la autora perfila psicológicamente para añadir más capas a esta historia. Hay un momento en la trama de esta novela, sin entrar en terreno espóiler, como si resonara ‘Matador’, la canción del famoso grupo argentino Fabulosos Cadillacs, Matías tiene que huir no solo de su entorno familiar, sino de lo que envuelve la droga en su barrio. Mariana Enríquez construye una obra brillante con un potente conflicto literario que lleva al lector hasta el final, hilvanando la vida de Matías y el resto de personajes con un extraordinario ritmo narrativo.

Cómo desaparecer completamente
Autora: Mariana Enriquez
Editorial: Anagrama
Páginas: 200
Precio: 19,90 €
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