Historia
La hambruna española: el oscuro legado del franquismo y sus 200.000 víctimas
Todo el movimiento surgido en torno a la recuperación de la memoria histórica ha hecho posible el estudio y la aparición de relatos como este de ‘La hambruna española’ donde el historiador Miguel Ángel del Arco firma un relato de excepcional para desvelar cómo el franquismo se valió del hambre para propiciar la eliminación física de miles de ciudadanos, todos ellos familiares de los vencidos en la guerra

Aunque todas las regiones se vieron afectadas, el hambre impactó con mas virulencia en el sur, como en Andalucía / L.O.
Aquello de que más cornás da el hambre fue una cruel realidad que sufrieron miles de españoles tras la Guerra Civil. El historiador Miguel Ángel del Arco Blanco desvela en su libro ‘La hambruna española’ cómo la dictadura franquista utilizó el hambre para dejar morir por inanición a unos 200.000 ciudadanos. Esta hambruna no fue accidental sino provocada a conciencia por decisiones políticas, pues el hambre y la lucha por sobrevivir impedía cualquier atisbo de oposición.
El libro desmonta las justificaciones del franquismo y desvela uno de sus mayores secretos: una hambruna devastadora que entre 1939 y 1942 acabó con la vida de 200.000 españoles. Explica Miguel Ángel del Arco que el franquismo construyó una cara amable del régimen centrada especialmente en sus últimos años con un país rebosante de pantanos y una «paz» garantizada por el dictador. Pero hay un rostro borrado de nuestra memoria y de los libros de historias: la cara de la hambruna española, de la que el franquismo negó su existencia. Para negarla, el franquismo uso la táctica del silencio, alimentado por la censura que se encargó de impedir la publicación de cualquier noticia que hablase de cómo la gente desfallecía por las calles. Pero como la realidad resultó imposible de ocultar, el franquismo la deformó tratando de justificarla y eludir su responsabilidad. Permitió entonces que se acuñase el término de «los años del hambre», que se extendió de manera brutal entre 1939 y 1946.
Se acuñaron entonces los tres grandes mitos del franquismo para justificar el hambre. El primer mito fue justificar el hambre como una consecuencia de la Guerra Civil y de la política republicana. Segundo mito. El del aislamiento internacional al que fue sometido España que provocó la escasez generalizada de alimentos. El tercero fue el de la «pertinaz sequía», que extendió el hambre en el país.

El hambre provocó la eliminación física de miles de ciudadanos, todos ellos familiares de los vencidos en la guerra / L.O.
La década de los cincuenta supuso una mejora en las condiciones de vida del país; también los años sesenta. El franquismo se apropió de ello y vendió el «milagro español» , un país que había pasado del hambre a la sociedad de consumo.
En su trabajo de investigación el autor descubre que el hambre no fue accidental, ni consecuencia de la guerra o del aislamiento. No fue carestía, fue una auténtica hambruna provocada por decisiones políticas; se debió especialmente a las funestas medidas económicas de la política autárquica del franquismo. De un lado se rechazó la ayuda internacional de la Cruz Roja Americana afirmando que aquí no se pasaba hambre y mientras se enviaba materias primas y alimentos esenciales para la supervivencia de Alemania o Italia. La gestión del hambre permitió al franquismo alargar su castigo a los familiares de los vencidos. Ello supuso una situación alimentaria límite que provocó la muerte de más 200.000 personas sólo entre 1939 y 1942, ya fuera por inanición o por enfermedades derivadas de la misma. Fueron los cuatro años más duros de la hambruna, pero luego habría que añadir los fallecimientos derivados de los años siguientes hasta 1946, para lo que todavía no hay estudios rigurosos. El hambre, la privación y la escasez cayeron como una losa sobre los vencidos y las clases bajas como una «violencia lenta» y silenciosa.
Aunque todas las regiones se vieron afectadas, el hambre impactó con mas virulencia en el sur, en Murcia, Andalucía y Extremadura, siendo los ancianos y los niños las principales víctimas y más aún si eran personas vinculadas a las clases más bajas del escalón social.
El relato está trufado con citas literarias, fragmentos de novelas, versos, escenas de películas, coplas, de aquellos años que sirven para visualizar lo que ocurría. «Madrid es una ciudad de un millón de cadáveres», que escribió Dámaso Alonso. Las ciudades grises de chabola, pan negro, estraperlo y tristeza de novelas como 'La Colmena', de Cela, o la más descarnada de 'Tiempo de silencio', de Martín Santos. Las familias mortificadas por la guerra que luchan por sobrevivir como refleja ‘El niño pan’, de Gómez Arcos, o 'Las ratas', de Delibes.

a gestión del hambre permitió al franquismo alargar su castigo a los familiares de los vencidos / L.O.
La obra está dividida en cuatro partes. La primera, titulada: ‘Una, Grande y… hambrienta: las causas de la hambruna’ está dedicad a sacar a la luz esas causas y desmonta los mitos del franquismo sobre los años del hambre. El autor apunta cinco causas esenciales: las consecuencias de la guerra, la política autárquica, el bloque económico a España, la corrupción en el régimen y la violencia y represión para exterminar a los vencidos.
La segunda parte, con el título ‘La hambruna de la victoria’ que analiza la geografía del hambre y sitúa cuando, dónde y quiénes murieron y lo mucho que tuvo que ver la imposibilidad de acceder a medicamentos necesarios y el fuerte aumento del coste de la vida; morían la gran mayoría por enfermedades infectocontagiosas -como la gripe, tuberculosis y neumonías, que hacían estragos-, pero también las epidemias de difteria, paludismo y tifus.
La tercera parte, titulada ‘Políticas de hambre para vencedores y vencidos’, explica como el franquismo se sirvió del hambre de los vencidos para eliminar cualquier oposición ya que la lucha por la supervivencia era prioritaria, no había otra cosa que tratar de alimentara la familia.
Cuarta parte: ‘La lucha por la vida: resistencias, protestas y y solidaridad frente al hambre’. Detalla la reacción de los hambrientos en su luchar por dar de comer a los suyos. La lucha por comer llevó a muchos hambrientos a cruzar la legalidad, al robo y el hurto de alimentos, a falsificar las cartillas de racionamiento para conseguir más comida, ejercer la prostitución y llegar en algunos casos a quitarse la vida. Cuando la desesperación avanzó los perros y gatos desaparecieron de las ciudades y pueblos. Aun así no faltó espacio para la solidaridad y la ayuda mutua. Se mantuvieron los lazos familiares para repartir lo poco que había. Lo mismo ocurrió en las cárceles y en los campos de concentración.
Iba siendo hora de libros como este de ‘La hambruna española’ que respaldados por un rigurosos trabajo de investigación desvelan las realidades que el franquismo ocultó durante décadas.

La hambruna española
- Miguel Ángel del Arco Blanco
- Editorial: Crítica
- Precio: 23,90 €
- 480 páginas
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